El primer trimestre de 2025 ha confirmado lo que ya se intuía en el sector legal: los abogados laboralistas están más demandados que nunca, pero no quieren cambiar de despacho.
Así lo revela el último análisis del mercado de empleo elaborado por la firma de reclutamiento Robert Walters, que constata un verdadero «boom» en la creación de empleo en esta área del Derecho, frente a una oferta de candidatos prácticamente inmóvil.
Según explica Mercedes del Valle, responsable de la división de Tax & Legal en Robert Walters, “ha sido muy complicado cubrir vacantes de laboral debido al inmovilismo de los candidatos. Estos se encuentran cómodos en sus despachos y, al ver que la competencia no ofrece mejoras en conciliación, solo se plantean el cambio por un salario desorbitado”.
Condiciones laborales poco atractivas
La dificultad para atraer talento se debe, en gran parte, a dos factores.
Por un lado, la incertidumbre económica sigue generando reticencias a cambiar de empleo, especialmente en un sector como el legal, donde la estabilidad pesa.
Por otro, muchas firmas siguen sin ofrecer políticas atractivas de flexibilidad laboral, como el teletrabajo o los horarios adaptados, que sí están presentes en otros sectores.
El resultado es que el perfil del abogado laboralista, tradicionalmente poco rotativo y con equipos reducidos dentro de los despachos, se ha convertido en uno de los más cotizados del mercado.
Pero las exigencias no se limitan al sueldo: el 64 % de estos profesionales valoran la existencia de planes de conciliación, y un 59 % demandan modelos de trabajo flexible, según el Estudio de Remuneración Global de Robert Walters publicado en noviembre de 2024.
Una burbuja salarial en marcha
Este desequilibrio ha generado una presión creciente sobre los salarios. Los abogados laboralistas con entre 3 y 7 años de experiencia han visto incrementarse su remuneración media en más de un 30 % en apenas unos meses. Si a finales de 2024 se preveía para este perfil una horquilla salarial de entre 45.000 y 70.000 euros brutos anuales, la realidad del primer trimestre de 2025 ya sitúa ese rango entre 60.000 y 75.000 euros.
“Solo los grandes despachos pueden competir ofreciendo paquetes salariales muy atractivos. Esto está provocando una burbuja a la que las firmas medianas no pueden hacer frente”, advierte Mercedes del Valle. El riesgo es claro: o el mercado se ajusta mediante mejoras no salariales —como la conciliación y el teletrabajo— o seguirá siendo cada vez más difícil cubrir vacantes en esta especialidad clave del Derecho.
La conclusión es contundente: en 2025, el verdadero reto no es encontrar trabajo como abogado laboralista, sino lograr que estos profesionales se quieran mover.