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El comisario en la Embajada de la India declara por presunto acoso sexual y laboral a una subinspectora

21 / 04 / 2025 01:00

Actualizado el 21 / 04 / 2025 13:16

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, Francisco de Jorge, ha citado a declarar en calidad de investigado este lunes al comisario del Cuerpo Nacional de Policía y actual consejero de Interior en la Embajada de España en la India, Emilio de la Calle, por presuntos delitos de acoso laboral, acoso sexual y agresión sexual, entre otros.

El asunto recayó en la Audiencia Nacional dado que es la competente para el conocimiento de los delitos cometidos por españoles fuera del territorio nacional cuando se hayan perpetrado por funcionarios públicos españoles en el ejercicio de sus funciones.

La querella presentada por la subinspectora, subordinada directa del comisario en la legación diplomática en Nueva Delhi, fue admitida a trámite al apreciar el juez indicios de delitos de acoso (‘stalking’), acoso laboral (‘mobbing’), agresión sexual, delito contra la intimidad, amenazas y un delito continuado de lesiones. La víctima está representada por los abogados Verónica Suárez, Napoleón Cánovas y Juan Antonio Frago, del despacho Frago & Suárez Abogados.

La defensa del comisario Emilio de la Calle solicitó suspender su comparecencia alegando su “precaria situación psicológica” y la necesidad de tiempo para analizar en profundidad las grabaciones obrantes en la causa. No obstante, el magistrado ha rechazado el aplazamiento al considerar que “la defensa ha contado con tiempo suficiente para instruirse de la querella”.

«Control sistemático» de la vida privada de la víctima

Según el relato de hechos, desde que la subinspectora fue destinada el 30 de julio de 2024 a la Embajada española en Nueva Delhi, compartía con el comisario una oficina “sin más personal, ni ayudantes, ni secretarios”. En ese contexto de aislamiento,

De la Calle habría ejercido, supuestamente, un “control sistemático sobre la vida privada” de su subordinada, “prevaliéndose de ese ambiente íntimo que le generaba una sensación de impunidad y de su posición jerárquica”.

La querella denuncia que el comisario vigilaba los movimientos personales de la subinspectora, llegaba a frecuentar la calle donde vivía, controlaba sus rutinas y le prohibía tener contacto con personas que él mismo consideraba “peligrosas”.

La situación derivó, según el escrito, en un aislamiento social casi absoluto. La empleada de limpieza de la oficina habría confesado a la víctima que el comisario le preguntaba por su vida y sus actividades.

El comisario llegó a decirle a la víctima que «sabía que tenía un ‘Satisfyer’ (un juguete sexual femenino) y le instó a usarlo».

Actos de “hostigamiento y humillación constantes”

En el plano laboral, el comportamiento denunciado por la víctima incluiría actos de “hostigamiento y humillación constantes”: mensajes y llamadas fuera del horario laboral, exigencia de disponibilidad continua e insultos. El comisario habría llegado a exigirle: “Que cagues con el teléfono”.

Los insultos, según la querella, eran “frecuentes y gratuitos”, y entre ellos se incluyen expresiones como: “cutre”, “jeta”, “mentirosa” o “retrasada mental”.

La agresividad verbal también se habría manifestado físicamente. La víctima relata que De la Calle le propinó collejas y que en una fiesta en la Embajada de Hungría la cogió del brazo violentamente, la arrastró a un rincón y la increpó en público. La situación provocó la reacción del cónsul húngaro, Zsolt M. Wittmann.

En otras ocasiones, el comisario la habría amenazado con “hundirle la carrera”, presumiendo de tener el poder para hacerlo, lo que la acusación considera un “claro exceso para amedrentarla”.

Beso no consentido y comentarios sexuales reiterados

Uno de los episodios más graves recogidos en la querella tuvo lugar en febrero de 2025, cuando la víctima sufrió un desmayo por estrés y fue llevada a su domicilio. “Mientras estaba tumbada en el sofá con náuseas, rebasando todo límite y mientras le acariciaba la mejilla, le dio un beso en la comisura de los labios que ella no consintió”, describe el escrito.

También denuncia que el comisario le dio abrazos y la agarró de la cintura en otras ocasiones, “conductas del todo inapropiadas entre un superior y su subordinado”, acompañadas de numerosos comentarios con connotaciones sexuales que le generaban “una sensación de malestar y humillación patentes”.

Además, según la querella, De la Calle accedió sin autorización a conversaciones privadas de WhatsApp en el teléfono personal de la subinspectora, vulnerando su intimidad.

Secuelas psicológicas y medidas cautelares

Como consecuencia de la situación vivida, los abogados de la víctima sostienen que esta padece un “trastorno por estrés postraumático de intensidad grave, reactivo a problemática laboral”.

La acusación ha solicitado al juzgado que imponga al comisario la prohibición de comunicarse con la víctima por cualquier medio, así como la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de su persona, residencia o lugar de trabajo, tanto en India como en España.

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