«Avancemos sin miedo, avancemos y construyamos puentes mediante el diálogo». Con estas palabras, cargadas de intención y simbolismo, el magistrado del Tribunal Constitucional y exministro de Justicia, Juan Carlos Campo, cerró su intervención tras recibir el primer Premio Jurídico del Ilustre Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Madrid y de la Asociación Empresarial de Gestorías Administrativas.
En un momento marcado por la polarización y la desconfianza creciente hacia las instituciones, Campo apeló con firmeza a la necesidad de recuperar el diálogo como instrumento esencial para fortalecer el Estado social y democrático de Derecho.
Denunció que vivimos una “auténtica crisis de confianza y legitimidad del sistema democrático”, y advirtió que esta desafección —especialmente visible entre los jóvenes— está erosionando los consensos básicos sobre los que se construyen las democracias modernas.
“Ya no hablamos con el otro, no hablamos con el diferente”, lamentó, alertando de que esta dinámica puede desembocar en la fragmentación de la sociedad y en el descrédito institucional. Por ello, hizo un llamamiento explícito a tender puentes: entre ciudadanos, entre poderes del Estado, entre generaciones y entre profesiones.
Campo defendió que solo mediante instituciones fuertes, respetadas y abiertas al diálogo será posible hacer frente a los retos actuales, desde la digitalización hasta la desinformación, pasando por la diversidad cultural y los nuevos desafíos sociales.

GESTORES ADMINISTRATIVOS, «TRADUCTORES SIMULTÁNEOS» ENTRE EL CIUDADANO Y LA ADMINISTRACIÓN
En este contexto, reivindicó el papel de los gestores administrativos como “traductores simultáneos” entre el ciudadano y la Administración, fundamentales para mantener vivo el tejido institucional y acercar la legalidad al día a día de las personas.
La ceremonia, celebrada ayer por la tarde en el Ateneo de Madrid, fue también la ocasión para reconocer a Juan Carlos Campo como presidente de Honor del Colegio de Gestores Administrativos de Madrid.
Un título que, según destacó el presidente del Colegio, Fernando Santiago, “reconoce no solo una trayectoria brillante como jurista, legislador y magistrado, sino su cercanía con una profesión que actúa como primera línea de defensa frente a la Administración”.
Santiago elogió el “compromiso ético y garantista” de Campo y su capacidad para “conjugar la exigencia técnica del Derecho con una vocación profundamente social y ciudadana”.
Para los gestores administrativos, afirmó el presidente de los gestores administrativos, Campo representa los valores que mejor definen su profesión: rigor, responsabilidad y servicio público. Una profesión que, según Fernando Santiago, es “la primera línea de defensa de ciudadanos, autónomos y empresarios”.

CAPACIDAD DE CONVOCATORIA
El evento demostró la capacidad de convocatoria de este colectivo. Porque junto con el homenajeado, Juan Carlos Campo, asistieron ocho compañeros del Tribunal Constitucional –9 de 12, en total–: Inmaculada Montalbán, vicepresidenta, Ricardo Enríquez, María Luisa Balaguer, María Luisa Segoviano, César Tolosa, Enrique Arnaldo, José María Macías, Laura Díez Bueso y Concepción Espejel.
Junto a ellos, Pedro Crespo Barquero, fiscal jefe del Tribunal Constitucional, quien tiene categoría de fiscal de Sala –equivalente a magistrado del Tribunal Supremo–.
Por el citado Tribunal Supremo, los magistrados Manuel Marchena, que hizo la laudatio a Campo, Antonio del Moral, Julián Sánchez Melgar, José Manuel Bandrés, PIlar Teso, Félix Azón y Carlos Lesmes. También Alfonso Guevara, presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, y José Ramón Navarro, expresidente de ese órgano judicial, junto con Celso Rodríguez Padrón, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, y Almudena Lastra, fiscal superior de Madrid.

No faltaron tampoco Manuel Olmedo, secretario de Estado de Justicia, Luis Martín Contreras, vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Magdalena Valerio, consejera de Estado, Salvador González, presidente del Consejo General de la Abogacía Española, y su antecesora, Victoria Ortega, Ricardo Garrido Rodríguez, presidente del Consejo General de Procuradores de España, y su secretario general, Alberto García Barrenechea, decano de la procura madrileña, Juan Carlos Estévez, antecesor de Garrido, María Emilia Adán, decana del Colegio de Registradores, Concepción Pilar Barrio del Olmo, presidenta del Consejo General del Notariado, y su antecesor, José Ángel Martínez Sanchiz, y Luis María Cazorla Prieto, nuevo presidente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación.
Si olvidar a la expresidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, al exministro de Justicia, presidente del Centro Español de Mediación y abogado, Rafael Catalá, y al también exministro de Justicia y expresidente del Consejo de Estado, Tomás de la Quadra, los expresidentes del CGPJ, Vicente Guilarte y Rafael Mozo, los exvocales Javier Laorden y Agustín Azparren, y la magistrada Yolanda San Pastor Sevilla, magistrada y jefe del servicio de MASC del CGPJ.
«LAUDATIO» A CARGO DE MANUEL MARCHENA
Uno de los momentos más emotivos de la noche lo protagonizó el presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, quien recordó su vínculo con Campo desde hace más de treinta años, cuando fue invitado a formar parte del tribunal de su tesis doctoral.
Marchena subrayó que ya entonces Juan Carlos Campo destacaba por su defensa inquebrantable de las garantías procesales incluso en contextos tan delicados como el del terrorismo. “Este chico algún día habrá que premiarle por su defensa del Estado de Derecho”, recordó haber pensado.

A lo largo de su carrera, Campo ha pasado por todos los niveles del servicio público: desde la judicatura a la política, y actualmente como magistrado del Tribunal Constitucional. En todas esas etapas, ha mantenido —según Marchena— una constante: “su fe en que el Derecho es una herramienta para proteger al ciudadano, no un arma para dividir”.
Durante el acto, el Colegio también presentó un memento deontológico elaborado junto la Editorial Lefebvre, que recoge los principios éticos fundamentales de la profesión. Una iniciativa que, como señaló Santiago, busca reforzar la confianza ciudadana a través de la transparencia, la responsabilidad y la cercanía.
En su discurso de agradecimiento, Campo cerró con una advertencia y una propuesta: “Si no recuperamos el diálogo, si no nos reconocemos en el otro, nuestras democracias se debilitarán. La democracia no es un estado estático, es un proceso. Y ese proceso necesita instituciones sólidas, respeto al diferente y el compromiso de todos por construir en común”.