Elzaburu, firma decana en España en propiedad industrial e intelectual, celebra este 2025 su 160º aniversario con una iniciativa singular: la transformación de parte de sus oficinas en un pequeño museo dedicado a la historia de la innovación.
Un espacio que no solo rinde homenaje a la propia trayectoria de la firma, sino también a los hitos tecnológicos y jurídicos que han marcado el progreso de la sociedad moderna.
Diseños originales, bocetos y documentos históricos forman parte de una muestra que repasa algunas de las invenciones, marcas y creaciones industriales más significativas de los últimos dos siglos.
Elzaburu no fue una mera espectadora: participó en el registro de patentes como la lámpara incandescente de Thomas Edison, el teléfono de Graham Bell, la máquina de coser de Singer, los aparatos fotográficos de los hermanos Lumière o el autogiro de Juan de la Cierva.

También acompañó a grandes marcas desde sus inicios, gestionando los registros de Coca-Cola, Nestlé, Harley-Davidson, Cadbury, Martini o Dunlop, así como los primeros diseños comunitarios de fabricantes como Mercedes-Benz y Mitsubishi.
La exposición conmemorativa pone en valor una historia que comenzó en 1865 y que ha ido de la mano de los avances legislativos en propiedad industrial e intelectual.
En 1907, Elzaburu participó en la creación de la primera Asociación Española de Propiedad Industrial. En 1972, impulsó la incorporación del español como idioma oficial de la AIPPI. Y ya en el marco europeo, registró la primera marca comunitaria en 1996 y la primera marca internacional en español en 2004.
Con un equipo actual de 155 profesionales —entre abogados y técnicos especializados en áreas como ingeniería, química, biotecnología o física—, la firma gestiona hoy más de 60.000 marcas, 4.700 patentes y diseños industriales, y ha intervenido en más de 1.500 litigios.
Su papel ha sido —y sigue siendo— clave en la defensa de los activos intangibles que sustentan la economía del conocimiento.
La apertura de este museo no es solo un gesto simbólico: es una reafirmación del compromiso de Elzaburu con la innovación, la protección jurídica de las ideas y la historia viva de la propiedad intelectual.