Personal de la asociación de víctimas Dignidad y Justicia se ha cruzado esta mañana fortuitamente con Henri Parot en San Sebastián. El terrorista ha salido de la prisión de Martutene esta mañana a primera hora después de que la Audiencia Nacional le concediera un permiso de seis días tras solicitarlo la Fiscalía.
Parot fue condenado por la Audiencia Nacional a un total de 5.000 años de prisión por su participación en 38 asesinatos, por los que cumplirá 40 años.
El permiso implica que el etarra no pueda cruzar la frontera, por lo que previsiblemente permanecerá estos días en el País Vasco. El Ministerio del Interior no ha tomado medida alguna para que Parot no se cruce con ninguna de sus víctimas.
PIDIÓ PERDÓN POR «EL DOLOR OCASIONADO»
Ha sido concedido por el magistrado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, por haber expresado su «reconocimiento a las víctimas» por el «dolor ocasionado» con sus actos terroristas, una solicitud que ha contado con el visto bueno de la Fiscalía.
En su auto, el magistrado señala que «puede apreciarse una evolución del penado a través del tratamiento penitenciario que ha incidido en la asunción delictiva y sus
consecuencias».
Parot, de nacionalidad francesa, fue detenido en Sevilla el 2 de abril de 1990 durante un control rutinario de la Guardia Civil en la carretera cercana a Santiponce. Circulaba en un coche cargado con aproximadamente 300 kg de amonal, un poderoso explosivo, con la intención de atentar contra la Jefatura de Policía de Sevilla.
Al ser parado por los agentes de la Benemérita, trató de huir, pero la trampa con pinchos para reventar ruedas que había extendido la Guardia Civil inmovilizó su vehículo.
El terrorista trató de escapar a pie pero fue alcanzado y reducido por un agente que lo inmovilizó cuando el terrorista ya había vaciado su cargador.
Actualmente ya ha cumplido 35 años de cárcel.
UNA «CARRERA» QUE COMENZÓ EN 1978
Los asesinatos de Parot comenzaron en 1978, según publicó el diario El Mundo, cuando el etarra participó en el atentado que acabó con la vida del industrial José Legasa en Irún (Guipúzcoa) con un comando de franceses que él mismo lideraba.
Continuaron ese mismo año con el acribillamiento en plena calle de Madrid del juez del Tribunal Supremo José Francisco Mateu Cánovas. El año siguiente el comando ametralló al general Constantino Ortín Gil, al teniente general Luis Gómez Hortigüela y a los coroneles Agustín Laso Corral y Jesús Ábalos Jiménez.
En 1980 acabó con la vida del soldado José Luis Ramírez Villar y al año siguiente -a través del entonces novedoso coche bomba- con las del teniente coronel Guillermo Tevar Saco, el cabo Antonio Nogueras García y el soldado Manuel Rodríguez Taboada.
En 1982 el comando ametralló en Madrid al general Víctor Lago Román y atentó (esta vez sin éxito) contra un autobús que transportaba 20 militares en Barcelona.
Dos años después asesinó al teniente general entonces en la reserva Guillermo Quintana Lacaci. En 1985 tiroteó en Castellón al ciudadano francés Clément Perret Beniain al que ETA relacionaba con los GAL.
Al año siguiente, al vicealmirante Cristóbal Colón de Carvajal y a su conductor Manuel Trigo Muñoz. En 1987, al comandante Manuel Rivera Sánchez y al chófer del autobús de militares que atacaron en Zaragoza, Ángel José Ramos Saavedra.
Hubo 40 militares heridos en ese atentado.
Cuatro meses después, en el atentado con coche bomba que su comando puso contra la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid, acabaron con la vida de una señora de 79 años que pasaba por ahí, Carmen Pascual Carrillo.
Antes de que acabara ese año, participó también en el atentado que acabó con la vida de 11 personas más e hirió a otras 80 contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza.
Los asesinados fueron el sargento José Pino Arriero, su mujer María del Carmen Fernández y la hija de ambos Silvia Pino Fernández (7 años); el cabo José Ballarín Gavá y su hija de seis años Silvia Ballarín Gay; el guardia civil Emilio Capilla Tocado, su mujer María Dolores Franco Muñoz y la hija de los dos Rocío Capilla Franco, de 12 años; el guardia civil Ángel Alcaraz Martos y sus sobrinas gemelas de tres años, Miriam y Esther Barrera Alcaraz.
En 1988 hizo estallar un coche bomba en Madrid que provocó la muerte del trabajador de RTVE Jaime Bilbao Iglesias y del niño de dos años Luis Delgado Villalonga.
Al año siguiente, tiroteó a los policías José Antonio Montes Gila y Juan Antonio García Andrés tras intentar asesinar sin éxito a un funcionario de prisiones; ametralló al coronel José María Martín Posadillo Múñiz y al comandante Ignacio Julio Barangua Arbués; acabó con la vida de la madre de un funcionario de prisiones de Granada, Conrada Muñoz Herrera, a través de una carta bomba que iba dirigida al primero; participó en el asesinato del coronel José Martínez Moreno; y tiroteó a la fiscal de la Audiencia Nacional Carmen Tagle.