Isabel Perelló presidió ayer la toma de posesión de seis magistrados del Tribunal Supremo, un acto que marca un hito en la composición del alto tribunal: por primera vez, las mujeres representan el 42% de sus miembros.
La ceremonia en el Salón de Plenos formalizó la incorporación de Raquel Blázquez, Nuria Orellana y Fernando Cerdá a la Sala de lo Civil; Luisa María Gómez Garrido a la Sala de lo Social; y Antonio Pulido y Ángel Turienzo a la Sala de lo Militar.
Los seis fueron nombrados por el Pleno del CGPJ el 3 de junio.
Paridad en ascenso
Con estas incorporaciones, el número de mujeres en el Supremo pasa de 10 a 21, duplicando la cifra inicial del actual mandato del Consejo General del Poder Judicial. La distribución por salas queda así: tres en la Primera, tres en la Segunda, nueve en la Tercera (Contencioso), cinco en la Cuarta y una en la Quinta.
La Sala Primera, con la llegada de tres nuevos magistrados, completa su plantilla legal: presidente más nueve magistrados, según establece la Ley de Demarcación y Planta Judicial. Esta sala, que conoce de recursos civiles, había funcionado con vacantes durante meses.
El ritual de investidura
El protocolo de toma de posesión mantuvo la tradición del apadrinamiento. Raquel Blázquez contó con el respaldo del expresidente de la Sala de lo Civil, Francisco Marín Castán y el magistrado de la misma Sala Rafael Sarazá Jimena; Nuria Orellana fue apadrinada por su hermana Ana María Orellana (magistrada de la Sala de lo Social) y Pedro José Vela Torres; mientras que Fernando Cerdá tuvo como padrino al presidente de la Sala de lo Civil, Ignacio Sancho Gargallo.
En la Sala de lo Social, Luisa María Gómez Garrido fue apadrinada por los magistrados Antonio Sempere y Juan Martínez Moya.
Los nuevos magistrados militares, Pulido y Turienzo, contaron con el apadrinamiento de José Alberto Fernández Rodera y Ricardo Cuesta del Castillo.

Este relevo generacional y el avance en paridad de género configuran un Supremo renovado, que afronta los retos jurídicos con una composición más equilibrada y completa en sus estructuras decisorias.