El VI Congreso de «Compliance» ICAB-ASCOM 2025, organizado por el Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) y la Asociación Española de Compliance (ASCOM), reunió a más de 120 profesionales bajo el lema “Compliance ante el reto tecnológico”.
El evento, diseñado para un público especializado, se centró en cómo las nuevas tecnologías están transformando la función de cumplimiento normativo y el papel esencial del Compliance Officer en las organizaciones.
La Inteligencia Artificial Impone un Nuevo Marco Regulatorio
Uno de los ejes centrales del Congreso fue el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en los programas de cumplimiento. En la conferencia inaugural, Lorenzo Cotino Hueso, presidente de la Agencia Española de Protección de Datos, subrayó la importancia de que los «Compliance Officers» aborden la IA como una pieza transversal dentro de sus modelos de cumplimiento. Esto implica garantizar un uso ético y responsable, mientras se aprovecha el potencial de la IA como herramienta para la supervisión y la mejora continua.
Cotino alertó que el Reglamento de IA presenta un enfoque de regulación de producto, lo que exige a los profesionales del «Compliance» una lectura diferente a la aplicada al Reglamento de Protección de Datos. En la prevención de riesgos derivados de la IA, se destacó como fundamental el uso de la norma ISO 42001 y las normas técnicas que la complementan.
Sinergias Operacionales: CISO, DPO y Compliance
El Congreso abordó la necesidad imperante de coordinación entre las funciones de cumplimiento y las tecnológicas. Los expertos hicieron hincapié en que la ciberseguridad y la función de Compliance deben actuar de manera coordinada para garantizar una respuesta eficaz ante posibles brechas de seguridad. Esta colaboración estratégica resulta clave para gestionar incidentes y asegurar la resiliencia organizativa.
Asimismo, se dedicó una sesión al análisis de la compatibilidad y los desafíos entre las funciones del Delegado de Protección de Datos (DPO) y el «Compliance Officer». Los ponentes coincidieron en que ambas figuras han adquirido una relevancia estratégica en los últimos años, siendo crucial gestionarlas de forma complementaria y eficiente para fortalecer el gobierno corporativo y la protección de la información.
En el análisis de las herramientas futuras, se trataron los «Agentes humanos digitales». Se proyectó que estos agentes se convertirán en herramientas clave de apoyo para los Compliance Officers, ayudándoles a afrontar sus funciones en un entorno caracterizado por una presión regulatoria creciente y una transformación tecnológica sin precedentes. También se abordaron los retos de la ética algorítmica, enfatizando la necesidad de un enfoque responsable y humano en la aplicación de la IA.
La Transformación Digital como Refuerzo Estratégico
La clausura del evento incluyó un caso práctico sobre la transformación digital de la función de Compliance. Esta demostración subrayó que la innovación tecnológica no solo consigue optimizar recursos, sino que también refuerza la efectividad, trazabilidad y sostenibilidad de los programas de cumplimiento.
Como conclusión central del Congreso, José Zamarriego, presidente de ASCOM, señaló que la coordinación entre el «Compliance Officer», el CISO («Chief Information Security Officer»), el DPO y la asesoría jurídica es imprescindible. Este alineamiento funcional resulta fundamental para que las empresas puedan desarrollar una cultura de anticipación ante el nuevo riesgo tecnológico.
Compromiso Institucional
La organización del evento reafirmó la apuesta del ICAB por el Compliance, recordando la creación de su Comisión en 2017 y la aprobación de su sistema de Compliance Penal en 2021. Por su parte, ASCOM destacó sus cuatro pilares estratégicos—formar, crecer, comunicar e influir—, esenciales para que los «Compliance Officers» puedan avanzar y aplicar el «Compliance» en las organizaciones.
El Congreso formó parte del proyecto “12 Congresos, 12 Causas” del ICAB, vinculándose solidariamente con Aspanin, una entidad de Badalona con 60 años de trayectoria dedicada a mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad intelectual y menta