En un contexto marcado por la creciente presión regulatoria y el escrutinio constante de los supervisores, el sector financiero se ha convertido en uno de los terrenos más exigentes para la función de ‘compliance’.
Con este telón de fondo, la Asociación Española de Compliance (ASCOM) ha impulsado su I Congreso Compliance en el sector financiero, reuniendo a profesionales, reguladores y entidades para abordar retos comunes y compartir soluciones.
Uno de los protagonistas de la jornada fue Jesús Pindado, tesorero de ASCOM y miembro fundador de la asociación, que ha participado activamente en la construcción de este espacio de debate desde sus inicios.
En esta entrevista con Confilegal, analiza las claves del encuentro, los riesgos emergentes en el sector financiero y la evolución del papel del ‘compliance officer’ en un entorno cada vez más complejo.
¿Por qué elegís ahora hacer el I Congreso de ‘Compliance’ en el sector financiero? ¿Qué riesgos financieros emergentes habéis detectado desde ASCOM?
Hace unos años empezamos una serie de iniciativas desde un punto de vista sectorial, con el objetivo de dar una respuesta a una revisión de forma más específica de la problemática de ‘compliance’ en distintos sectores.
Desde entonces se han hecho congresos de sostenibilidad, ‘Pymes’, Farmacia y de Tecnología. Y ahora le ha tocado al sector financiero. Hemos detectado que hay particularidades y necesidades específicas en cada sector que necesitan una atención especial y, por ello, decidimos reunir a los profesionales de ese ámbito en un día para que no solo se pongan en contacto, también compartan vivencias y soluciones.

El acto se dividió en tres bloques: la banca, el mercado de valores y seguros, además de un guiño además al blanqueo de capitales, que es transversal a los otros. ¿Qué visión global queríais trasladar al sector financiero?
El sector financiero a día de hoy, a pesar de que es uno de los sectores en los cuales la función de ‘compliance’ lleva más tiempo y que tiene un marco regulatorio mucho más definido que en otros sectores, tiene grandes rectos, como acercar precisamente ese marco regulatorio complicado o amplio.
Y por otra parte queremos preservar ese objetivo de proteger a las entidades con los cuales trabajamos. Y eso nos exigía revisar todos estos aspectos y poner en contacto a los profesionales de ese ámbito.
En varias mesas redondas se alentó al ‘Compliance Officer’ del sector financiero a salir de la segunda línea de negocio y dar un paso hacia delante, hacia la primera línea. ¿Cuál es su valoración?
Más que dar un paso hacia delante, considero que tendríamos que unirnos con la primera línea de defensa.
Entiendo esta primera línea como como parte del día a día, ser capaces de dar un asesoramiento, de guiar a la primera línea de defensa a realizar dentro de este marco regulatorio complejo en la forma a realizarse la actividad de forma correcta y así conseguir el menor riesgo para la empresa de la entidad.
Pero en el caso de las entidades financieras se debe hacer formando parte de los comités que toman decisiones y estar muy pegados al día a día de la actividad.
Aunque se podría conseguir desde una segunda línea de defensa alejada de la primera línea defensiva. Entonces, ese paso no es algo que sea nuevo, sino que es algo que se lleva dando desde el principio y que va en una correcta una función de compras eficaz.
La función de ‘compliance’ tiene dos ámbitos: uno de asesoramiento y otro de supervisión. Y el primero sin estar cerca, sin conocer, sin comprender el ámbito de la realización del negocio… es imposible. Un ‘compliance’ demasiado alejado del negocio es tan malo como uno excesivamente involucrado sin objetividad. Y obviamente, debe garantizarse la independencia.
Durante el congreso se insistió en la importancia de la cultura de cumplimiento, pero también en la tendencia a responsabilizar al ‘Compliance Officer’ cuando algo falla. ¿Cómo afecta esto a su papel dentro de la organización y a su cercanía con la primera línea?
Uno de los grandes retos en el ‘Compliance’ es transmitir que hay una cultura de riesgo en el conjunto de las organizaciones.
A partir de esa traducción, que en realidad es un juego de palabras que no me gusta usar, haríamos el papel de traductores del riesgo a las primeras áreas de negocio y así seamos capaces de reforzar la cultura de prevención del riesgo.
De este modo, podríamos jugar ese papel de anticiparse a los eventos de riesgos, que es crítico para el éxito del ‘Compliance’ en el sector financiero.
Entonces, ¿no comparte la opinión de algunos ponentes de que el ‘compliance officer’ es un traductor de riesgos tanto para el Consejo de Administración como para el regulador?
No nos definiría como traductores del riesgo. Considero que nuestra función se define mejor como interlocutor con el regulador. Tanto desde el punto de vista de transmitir a la organización cuáles son las expectativas del supervisor. Y traducir esas expectativas para que la actividad del negocio, a través de los nuevos proyectos y el desarrollo de productos, con lo que llamamos ‘Compliance by desgin’.
Para que, cuando las entidades ya hayan pensado como van realizar la actividad, los «Compliance Officers» tengamos en cuenta cuáles son las expectativas del supervisor. De forma que esa «interlocutor» es fundamental.
Aunque el programa era muy regulatorio, la tecnología tomó gran protagonismo. De hecho, se comentó que en este sector es un riesgo tanto usarla como no usarla y que la tecnología no va a suprimir la figura de «Compliance Officer»...
Por supuesto que no. Es decir, si algo caracteriza a la función de ‘Compliance’ es su capacidad de ir evolucionando. Hace diez años, a día de hoy, el cambio ha sido enorme.
La tecnología se ha sido uno de los elementos que ha ido de la mano de la función de Compliance. Desde el punto de vista de los cambios en el negocio, cambios en la regulación, en los cambios en la organización de la propia función.
Entonces, a día de hoy, lo que es verdad es que ese cambio tecnológico cada vez es mayor y exige una respuesta a la función de pantallas, una incorporación de incorporación e inclusión en el día a día de la función de compras en esos dos sentidos.
Desde el punto de vista de que una mala. La propia tecnología, genera riesgos a las organizaciones desde el punto de vista de fraude, activista, ciberseguridad de vista ético o los modelos de inteligencia artificial, no de cualquiera.
Ojo, es una oportunidad. Supone un riesgo, pero no utilizarla también en un riesgo. Por ejemplo, ayuda en la prestación de algunas funciones como la monitorización o el adecuado diseño gestión de proyectos de gestión dentro de un marco regulatorio. Estas labores deben ser realizadas en apoyo con tecnología porque si no lo hacemos nos quedamos atrás.
¿Cuál es la valoración del I Congreso ‘Compliance’ en el sector financieror?
Creo que fue un éxito. Desarrollamos una actividad que era necesaria para compartir los retos, las particularidades, el estar en contacto con plazos y esencias financieras ocurriesen. Hay muchos eventos de ‘Compliance’, pero no había ningún evento del sector financiero. Entonces, identificar esa necesidad y cubrirla es una parte esencial.
También destacaría la respuesta de todos los ponentes. Y tuvimos una grandísima respuesta de los supervisores. Estuvo Banco de España, CNMV, grandes entidades… Estuvieron presentes e, incluso participando, entidades de todo el ámbito financiero, es decir, los más capaces de recoger todo el sector financiero.
El enfoque del Congreso fue un éxito porque fue capaz de aglutinar todas esas diferencias que hay dentro del sector financiero y ponerlos todos juntos al día, más allá de la banca, que parece que siempre centra toda la atención en este sector, pero tenemos muchos más agentes que estuvieron representados en el congreso.
Se cerró el acto con la fijando la fecha para el año que viene. ¿Hay algún aspecto a mejorar o alguna expectativa para cumplir en el año que viene?
Ser muchos más y llegar a todos los puntos de a todos los metros del sector financiero.