La Asociación Española de Asesores Fiscales (AEDAF) ha expresado una dura crítica al aplazamiento de la entrada en vigor de Verifactu, una decisión que, aunque ha sido recibida con alivio por parte de muchas pymes y autónomos, lanza —según la organización— un mensaje “profundamente negativo” al tejido empresarial.
Para AEDAF, que una reforma anunciada desde hace años se retrase apenas un mes antes de su puesta en marcha evidencia una falta de planificación por parte de la Administración.
Durante los últimos meses, miles de empresas, pequeños negocios y trabajadores por cuenta propia habían invertido tiempo y recursos en adaptar sus sistemas de facturación, contratar soluciones tecnológicas y formarse para cumplir con la nueva obligación.
Según esta asociación de asesores fiscales, el «aplazamiento anunciado constituye un reconocimiento implícito de que la preparación no ha sido suficiente para garantizar una implantación ordenada, gradual y técnicamente solvente. Una modernización fiscal de la envergadura de Verifactu exige anticipación realista, evaluaciones de impacto bien diseñadas y un calendario firme que permita a empresas, profesionales y sectores económicos adaptarse con tiempo, certidumbre y conocimiento».
La asociación advierte, además, del deterioro en la confianza de las empresas ante cambios normativos de última hora. En un contexto económico ya complejo, subraya que la seguridad jurídica y la claridad institucional deberían ser pilares irrenunciables de la política fiscal.
Pero el aspecto que AEDAF considera más preocupante es el mensaje que se lanza al conjunto del empresariado: quienes han invertido y planificado se sienten ahora desincentivados, mientras que quienes no lo han hecho pueden interpretar que la falta de preparación acaba siendo, en la práctica, “premiada”. Un efecto que —según la entidad— fomenta la incertidumbre, penaliza la planificación y debilita la cultura del cumplimiento.
Por todo ello, los asesores fiscales reclaman una política fiscal más estratégica, coherente y respetuosa con el esfuerzo de empresas y profesionales, basada en cronogramas realistas, evaluaciones técnicas sólidas y una comunicación clara y coordinada.
AEDAF ha reiterado, no obstante, su disposición a colaborar con la Administración para que la implantación definitiva de Verifactu se lleve a cabo con todas las garantías y con el tiempo necesario para que empresas, profesionales y sectores económicos puedan adaptarse de forma adecuada.