El excomisario José Manuel Villarejo se ha enfrentado a la cuarta sesión del juicio por presunto espionaje empresarial a Joaquín Molpeceres, expresidente de la Federación de Tenis.
En ella ha negado la comisión de dicha conducta y aclara que él solo se dedicó al asesoramiento jurídico en lo que ha calificado «un enfrentamiento duro entre un suegro y su antiguo yerno».
La Audiencia Nacional ha reanudado este jueves el juicio de la pieza del caso Tándem denominada ‘Proyecto Grass’, en la que están involucrados también su socio Rafael Redondo, al que la fiscalía pide cuatro años y medio, y siete para el empresario Erico Chárvarri.
Se les acusa de cohecho y falsedad en documento mercantil y además a Villarejo de descubrimiento y revelación de secretos de particulares con difusión a un tercero cometido por funcionario público, ya que los hechos sucedieron cuando era comisario en activo de la Policía.
Los hechos que juzga la AN
Según la fiscalía, entre 2012 y 2014 Villarejo cobró a través de su grupo de empresas Cenyt 411.400 euros de Chávarri para espiar al administrador concursal de su inmobiliaria, el fallecido Luis P.G., y a su exsuegro y principal acreedor, Joaquín Molpeceres. En la vista de este jueves, ha declarado el propio Villarejo, que solo ha contestado a preguntas de su abogado, y ha afirmado que «todo el mundo sabía que tenía un grupo de empresas en la torre Picasso».
En este contexto, Villarejo, que solo ha respondido a su abogado, ha explicado que su función fue «fundamentalmente de estrategias jurídicas». «Aunque lo aliñáramos un poco, con cierto análisis, porque había que cobrar un poco más de lo habitual en el sector», ha añadido.
Además, ha precisado que no tuvo ninguna función policial en el encargo de Chávarri porque, de haberlo tenido, «habría salido en los diarios». «El problema es que mi vida es transparente, muy a pesar mío», se ha lamentado.
Las declaraciones
Tras él, Chávarri ha sostenido que conoció a Villarejo en sus oficinas de la torre Picasso en 2012 y, desde la primera reunión, éste le dijo que no formaba parte de la Policía, que era «policía en la privada».
En las grabaciones que se escucharon en la jornada del miércoles, se oye cómo Chávarri le revela que había contratado un detective sin obtener resultados y Villarejo le aclara: «Nosotros somos maderos del sector privado, antiguos funcionarios de Policía que trabajamos con análisis de información, es otro concepto».
El empresario ha argumentado que, de haber sabido que Villarejo seguía en activo, no habría contratado ningún servicio, puesto que sabe «muy bien lo que es el cohecho» y «jamás hubiera pensado que era policía». Además, ha revelado que, ante la falta de información concreta y de «hilo argumental» en los informes de Redondo, que se mostraba «muy escurridizo» en las reuniones, pensó: «Qué cantidad de pasta he pagado para nada».
La presidenta del tribunal, Teresa Palacios, ha establecido que el juicio continuará el próximo 7 de enero cuando las partes presentarán sus informes finales.