El delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, ha declarado que se siente como una “pieza de caza muy menor” en el conocido como ‘caso Begoña’ y que la querella interpuesta contra él tenía como objetivo final “desestabilizar” al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En una entrevista concedida a Cadena Ser, Martín ha expresado que la acusación era parte de una maniobra política dirigida a causar daño al presidente, señalando que el proceso legal no tenía sustancia alguna.
El 18 de diciembre, el juez Juan Carlos Peinado archivó la causa que afectaba al delegado madrileño, tras la decisión de la Audiencia Provincial de Madrid de retirarle su condición de investigado. El tribunal consideró que la imputación de Francisco Martín se basaba únicamente en “meras suposiciones” sin pruebas consistentes. La noticia fue recogida por Europa Press.
Martín ha explicado que, a pesar de la resolución favorable para él, siente un “alivio parcial” ante el archivo de la causa. “Es una buena noticia para mí, pero sobre todo para los que están sufriendo una causa que no tiene ni pies ni cabeza. La querella se caía por todas sus aristas”, aseguró, al tiempo que subrayó que su tranquilidad era inquebrantable desde el principio, pues no había nada que lo vinculara a la acusación. Sin embargo, destacó que “sí se sufre” por las personas cercanas a él que estuvieron involucradas en el proceso.
Francisco Martin insiste en que él no era el objetivo
El delegado del Gobierno insistió en que, más allá de la presunción de inocencia, lo que le sorprendió fue “la inquina” con la que se trataron este tipo de cuestiones. Según su versión, la querella no tenía como objetivo a él, sino a Pedro Sánchez. “Yo sé que detrás de esa querella de Vox lo que había no era nada contra mí”, afirmó, al señalar que la verdadera intención era atacar al presidente del Ejecutivo.
En este sentido, Francisco Martín sostuvo que la operación orquestada por la formación de Santiago Abascal tenía un fin político claro: “armar lo que haga falta” para perjudicar a Sánchez. A su juicio, Vox pensó que si el daño se podía hacer “a través de la familia del presidente, pues mejor”, ya que, en su opinión, esta estrategia podría darles “más rédito político”.
Aunque el delegado del Gobierno expresó su confianza en la Justicia, no ocultó su desacuerdo con el enfoque que el juez Peinado adoptó durante el proceso. “Creo que el objetivo de todas estas operaciones es hacer ruido, es intentar desestabilizar”, declaró Martín. A pesar de las dificultades y el sufrimiento que pudo haber causado el proceso, expresó su firme creencia de que la causa acabaría igualmente “en la nada”, tanto para Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, como para Cristina Álvarez, exasesora de Moncloa.
Con la causa archivada y la sensación de alivio, Francisco Martín se mantiene firme en su postura: la querella no solo fue infundada, sino también parte de una táctica para desestabilizar al Gobierno de Pedro Sánchez.