No es un sobresalto coyuntural. Es una tendencia sostenida. El Barómetro elaborado por el Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos entre finales de 2025 y comienzos de 2026 dibuja un panorama de desgaste profundo en el trabajo autónomo: el 82,04% considera que su situación ha empeorado en los últimos cinco años; apenas un 6,59% percibe mejoras.
La relación con la Administración es uno de los principales puntos de fricción. El trato recibido obtiene una valoración media de 1,86 sobre 5, y casi la mitad lo califica de “muy insatisfactorio”.
No se trata de una crítica ideológica, sino de una experiencia repetida. “El autónomo siente que cumple, pero que el sistema no le devuelve seguridad ni estabilidad”, resume Fernando Jesús Santiago Ollero, presidente del Consejo.
La desconfianza es medible. Un 56,89% cree que la Administración no actúa de buena fe y un 89,22% afirma que el Gobierno no consulta al colectivo antes de aprobar medidas que le afectan.
El resultado es desapego y cansancio. Tampoco el sistema de protección cumple su función: el “paro del autónomo” suspende con 1,50 sobre 5 y 7 de cada 10 no confían en poder acceder a él cuando lo necesiten. “Si existe pero no genera confianza, el problema es de diseño”, apunta Santiago.
La fiscalidad concentra buena parte del malestar. Tres de cada cuatro gestores consideran el régimen fiscal poco claro e impredecible y dos tercios denuncian criterios desiguales según el territorio.
TEMOR A LA INSPECCIÓN
El temor a la inspección alcanza 4,24 sobre 5; más de la mitad admite sentir “mucho temor”. La inseguridad no nace de grandes estrategias, sino de la gestión diaria: el vehículo es el gasto con más conflictos de deducibilidad (66,87%), por delante de comidas, suministros o vivienda afectada.
Las consecuencias ya se ven. El 47,92% detecta que autónomos pasan a trabajar por cuenta ajena y un 8,33% busca refugio en el empleo público.
Entre quienes abandonan, el 43,75% deja de trabajar y un 14,58% se desplaza hacia la economía sumergida como respuesta defensiva.
“Cuando casi la mitad intenta salir del sistema, el problema no es el autónomo: es el modelo”, advierte el presidente del Consejo.
El futuro tampoco tranquiliza. Casi la mitad de los gestores cree que menos del 25% alcanzará una pensión igual o superior a 1.200 euros; solo un 7,23% ve posible jubilarse entre los 60 y 65 años.
La mayoría retrasa ese horizonte a los 66 o más, y uno de cada cuatro trabajará “hasta que pueda”.
EL SISTEMA DE COTIZACIÓN RECIBE UN SUSPENSO
Ni las reformas recientes despejan dudas. El nuevo sistema de cotización por ingresos reales se queda en 2,45 sobre 5; el 51,21% lo valora negativamente y solo el 16,27% de forma positiva. La comprensión de su impacto en la pensión suspende (2,08 sobre 5). En IVA, la claridad sobre gastos deducibles alcanza 2,77, con más de un 35% que admite no entenderlos bien.
La representación tampoco convence: solo un 7,19% considera eficaces a las asociaciones de autónomos. Y la digitalización no ha resuelto el problema: apenas un 22,29% ve eficientes las sedes electrónicas; para el resto, la complejidad se ha trasladado a la pantalla.
En este contexto, emerge un dato elocuente: el 94,01% confía más en su gestor administrativo que en la Administración. “No somos intermediarios fríos; traducimos la norma, anticipamos riesgos y damos tranquilidad”, subraya Santiago.
El Barómetro concluye con una petición sencilla y reiterada: estabilidad normativa —al menos dos o tres años para planificar—, diálogo previo, simplificación real y respeto institucional.
“El autónomo no pide privilegios. Pide reglas claras, estabilidad y que se le escuche antes de decidir por él. Los datos no gritan, pero hablan muy claro”, concluye el presidente de los Gestores Administrativos.