El audio de 40 minutos que la inspectora grabó al comisario principal José Ángel González Jiménez, exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía, aportado en su querella, denota un «ataque de celos», ante la sospecha de que este estuviera viendo a una tercera persona, y una exigencia de atención hacia su persona.
Nada que ver con el relato de una supuesta violación.
Así se deduce del escrito presentado por el abogado del policía ante el titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer, plaza 8, David Maman Benchimol, que está investigando al exDAO por un supuesto delito de agresión sexual. Un escrito al que ha tenido acceso Confilegal.
Unos hechos por los que ambos han sido citados el próximo 17 de marzo. La mujer para ratificar la querella y el comisario para declarar.
«Lo que realmente se desprende del audio es una conversación propia de una relación personal en la que existe un ataque de ‘celos’ y una clara exigencia de atención de la mujer respecto de mi mandante», escribe el abogado.
La mujer, con la que González Jiménez había mantenido una relación sentimental, no se limita a reprochar sino que exige el acceso constante y de manera insistente al teléfono móvil del comisario.
«Estas hablando con ella todos los días»
«Déjame el teléfono», le dice la inspectora al comisario repetidas veces con intención evidente de saber –así se desprende de la lectura del escrito– si González Jiménez estaba manteniendo otra relación con una tercera persona. Los hechos habrían sucedido el 23 de abril de 2025.
«Enséñame las llamadas que has hecho», añade la inspectora en trozos de la transcripción que la defensa ha reproducido en su escrito y que considera relevantes; el audio no ha trascendido.
«Quiero saber una cosa, si me mientes o no me mientes al final, de eso van a depender muchas cosas«, reproduce el abogado. «Estas hablando con ella todos los días«.
El audio, según el escrito del letrado, permite apreciar el verdadero trasfondo de los distintos reproches de la querellante.
«Así lo expresa literalmente cuando afirma ‘te quiero demasiado’, ‘y no puedo compartirte’, añadiendo igualmente ‘no me gusta compartir mis cosas, ¿sabes lo que te quiero decir?», reproduce el escrito.
O: «Y que no me contestes ni al WhatsApp… Y que no me mandes nada en WhatsApp» o «Fíjate que estás toda la semana aquí solo y no eres capaz de llamarme. Soy una desconocida».
No se le impidió abandonar la casa
De acuerdo con la querella interpuesta por la inspectora el 9 de enero pasado –y admitida a trámite el 17 de febrero–, los hechos sucedieron en la casa del entonces DAO, propiedad del Ministerio del Interior, en cuya cocina se habría producido la supuesta violación.
El escrito refiere que la inspectora, en su querella, afirma que se le impidió abandonar la casa. Algo que la defensa del comisario niega.
«Frente a la afirmación contenida en la querella de que se le habría impedido abandonar el lugar, el propio auto recoge como, hasta en dos ocasiones, es mi mandante quien le ofrece marcharse del domicilio: ‘Te puedes ir. yo nunca te he utilizado, vete, vete cuando quieras. Venga, vete’. ‘Venga cuando quieras vete, vete cuando quieras», se puede leer en el escrito.
En conclusión, los momentos descritos no encajan con la versión de la querella, ya que la conversación no muestra una negativa, imposibilidad de irse ni sometimiento constante, sino reproches de celos, demandas de atención, expresiones afectivas y un tono de confianza personal.
«En ningún momento se desprende del audio una situación de miedo, ni de imposibilidad de apartarse de mi mandante, ni de sometimiento, sino más bien el supuesto malestar que siente al no ocupar el lugar que desearía en la vida personal del Director Adjunto Operativo», escribe el abogado.
Petición al magistrado de Violencia sobre la mujer
En su escrito, el abogado del exDAO solicita al magistrado de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid 8 que verifique si la petición de destino que realizó la inspectora, en la calle Miguel Ángel, 5, de Madrid, le fue impuesta o fue ella la que lo eligió libremente.
La inspectora, hasta su llegada a ese destino, donde se halla la Dirección General de la Policía, la Dirección Adjunta Operativa y distintas unidades de apoyo y gestión de la Policía Nacional, había estado destinada en la Comisaría de Coslada, localidad al este de la Comunidad de Madrid.
Para la defensa, aclarar esta circunstancia tiene una importancia vital. Porque si se determina que fue ella la que solicitó ese destino voluntariamente, el más cercano que podía hallarse al DAO, demostraría un relato completamente opuesto al que la acusación ha expuesto hasta ahora.
Lo que el letrado de González quiere acreditar ante el magistrado Maman Benchimol es que la inspectora, tres meses después de los hechos solicitó un destino en el mismo edificio que el DAO, concretamente en la Subdirección General de Recursos Humanos y División de Personal.