Opinión | Cuánto factura la investigación privada en España: la industria invisible de la prueba

Lola Murias, detective privado, CEO de Descubro B2B, explica cómo la investigación privada en España genera hasta 140 millones de euros al año y desempeña un papel clave en la obtención de pruebas judiciales y conflictos empresariales. Foto: Generada digitalmente.

8 / 03 / 2026 05:41

En esta noticia se habla de:

Hay sectores económicos cuya relevancia resulta evidente por su dimensión. Se miden en miles de
millones de euros, ocupan titulares y forman parte habitual del debate público.

Sin embargo, existen también actividades profesionales mucho más discretas que, pese a su reducido tamaño, desempeñan un papel significativo dentro del sistema económico y jurídico.

La investigación privada es una de ellas.

En España ejercen aproximadamente 1.500 detectives privados habilitados, una cifra sorprendentemente reducida si se compara con otros colectivos profesionales vinculados al ámbito jurídico o empresarial.

No obstante, detrás de esa aparente modestia numérica se encuentra un sector que genera una actividad económica nada desdeñable y que, además, tiene un impacto directo en la obtención de prueba en procesos judiciales y en la resolución de conflictos empresariales.

La investigación privada forma parte de lo que podríamos denominar la economía de la prueba: un
conjunto de servicios profesionales cuya finalidad no es tanto producir bienes o prestar asistencia
jurídica directa, sino obtener información verificable que permita esclarecer hechos

En un entorno donde los conflictos económicos, societarios o patrimoniales se han vuelto cada vez
más complejos, la obtención de información fiable ha adquirido un valor estratégico.

Empresas, despachos de abogados, aseguradoras o particulares recurren con frecuencia creciente a la
investigación privada para verificar conductas, reconstruir hechos o documentar situaciones susceptibles de ser utilizadas en sede judicial.

Un sector pequeño, pero económicamente activo

La estructura económica de la investigación privada española responde a un patrón muy característico: una gran atomización profesional.

El perfil predominante sigue siendo el del detective que ejerce como profesional autónomo desde su
propio despacho, con estructuras muy ligeras y apoyándose en colaboradores cuando la dimensión
de las investigaciones lo requiere.

Este modelo representa el núcleo histórico de la profesión y continúa siendo mayoritario.

La facturación media de estos despachos individuales se sitúa aproximadamente en torno a los 65.000 euros anuales, una cifra que refleja tanto la especialización de los servicios prestados como la dimensión relativamente contenida del mercado.

Junto a estos profesionales existen pequeños despachos formados por dos o tres investigadores, cuya actividad suele alcanzar niveles de facturación situados entre los 80.000 y los 120.000 euros anuales, dependiendo del tipo de servicios y del posicionamiento en determinados nichos de investigación.

Por encima de este nivel aparece un número más reducido de agencias que operan con estructuras algo mayores, normalmente especializadas en investigación empresarial, fraude corporativo o investigaciones patrimoniales vinculadas a procedimientos judiciales complejos.

El valor económico del tiempo de investigación

Si hay un elemento que define la economía de la investigación privada es el valor del tiempo profesional. A diferencia de otras actividades donde el crecimiento depende de la escala industrial o tecnológica, en este sector el factor determinante sigue siendo el trabajo humano especializado.

Tomando como referencia una media aproximada de 70 euros por hora de servicio profesional, cifra razonablemente representativa del mercado español, es posible realizar una aproximación al
volumen global de actividad del sector.

Considerando la actividad anual de los aproximadamente 1.500 detectives privados en ejercicio, el resultado permite estimar que la investigación privada en España genera millones de horas de trabajo profesional cada año, incluyendo tareas de vigilancia, análisis documental, obtención de información, investigación patrimonial o elaboración de informes periciales.

Trasladado a términos económicos, estas cifras sitúan el volumen anual del sector entre los 120 y los 140 millones de euros de facturación.

Puede parecer una magnitud modesta si se compara con otros sectores de servicios profesionales, pero resulta notable si se tiene en cuenta el reducido número de profesionales que integran este
colectivo.

Una actividad con impacto jurídico y fiscal

Además de su dimensión económica directa, la investigación privada tiene una particularidad que la distingue de muchos otros sectores: su estrecha vinculación con el sistema judicial.

Una parte significativa de las investigaciones realizadas termina incorporándose a procedimientos judiciales como prueba documental o testifical. Informes de detectives privados forman parte habitual de litigios laborales, procedimientos de familia, conflictos societarios, reclamaciones patrimoniales o investigaciones vinculadas al fraude.

Esta conexión con el ámbito jurídico refuerza el carácter técnico de la profesión y explica en buena medida la creciente especialización que está experimentando el sector en los últimos años.

A ello se suma otro elemento poco mencionado: el impacto fiscal de la actividad.

Como cualquier otro sector económico, la investigación privada genera ingresos públicos a través del IVA de los servicios profesionales, el IRPF de los profesionales autónomos, el impuesto sobre sociedades en el caso de agencias constituidas como empresa y las cotizaciones sociales correspondientes.

En conjunto, se trata de una actividad que contribuye de forma sostenida a la economía formal, aunque muchas veces pase desapercibida en los análisis macroeconómicos.

Más allá de los estereotipos

La imagen del detective privado sigue arrastrando, en parte, una herencia cultural procedente de la literatura o del cine. Sin embargo, la realidad actual de la profesión es bastante distinta de ese imaginario.

Hoy la investigación privada se sitúa en la intersección entre el análisis de información, el conocimiento jurídico y el trabajo de campo especializado. Su función no consiste únicamente en observar o vigilar, sino en reconstruir hechos con rigor metodológico y aportar información verificable que pueda ser utilizada con valor probatorio.

En un contexto donde la información es cada vez más abundante pero también más difícil de verificar, la capacidad de contrastar hechos se ha convertido en un activo fundamental.

Quizá por eso, a pesar de su tamaño reducido, la investigación privada continúa ocupando un espacio singular dentro del ecosistema jurídico y empresarial: el de quienes trabajan, de forma discreta, en la tarea de convertir la información en prueba.

Opinión | Titulaciones infladas y apariencia de cualificación: cuando el currículum puede tener consecuencias jurídicas

Opinión | La LECRim frente a la evidencia: más de 1.000 sentencias del CGPJ recogen la validez probatoria del detective privado en sede penal

Opinión | La investigación privada ante el reto de la deontología obligatoria

Opinión | Investigación administrativa sobre hechos privados: el vacío jurídico que deja la Ley del Informante

Opinión | Cuando cae un régimen, aparecen las pruebas: Venezuela y el despertar de la investigación privada en España

Opinión | Mate usted y venga a verme

Lo último en Firmas

cardiff

Opinión | El espejo galés: lo que Cardiff le dice a Europa sobre Farage

Ricardo Rodríguez(2)

Opinión | Roma no cayó en un día

lobbies

Opinión | Urge una buena regulación en España de los «lobbies», que permita disminuir la corrupción y los conflictos de intereses

Declaración de la renta excónyuges

Opinión | Principales consecuencias fiscales en la declaración de la Renta de los excónyuges tras la separación o divorcio

Pie de foto Antonio Benítez Ostos, Socio Director de Administrativando Abogados.

Opinión | Doctrina del TS tras el caso Obadal. Fijeza para «aprobados sin plaza», doble indemnización por abuso y sanciones