Este lunes, 23 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Conciliación y la Corresponsabilidad. Un tema que cobra especial importancia dentro de la Abogacía. Y es que, pese a que la normativa vigente protege a los profesionales de la abogacía de cara a garantizar este derecho, la realidad dista mucho de lo escrito en un papel.
La Ley Orgánica del Derecho de Defensa, actualmente vigente, garantiza permisos y medidas para los abogados para propiciar la suspensión de juicios por causas médicas, maternidad, o fallecimientos.
Algo que, sin embargo, no se cumple en el día a día de muchos letrados.
Así lo ha podido comprobar Abogacía Española. Y es que, según los datos del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), y pese a los esfuerzos de la Abogacía en reforzar el amparo colegial y la concienciación respecto a este derecho, muchos son los casos que se siguen produciendo de desamparo de los letrados.
«La incapacidad temporal por quemaduras de segundo grado no es motivo suficiente para suspender un juicio», alegaba un LAJ a la solicitud de suspensión de un abogado.
Causa que no es la única. En Barcelona, a un abogado no se le concedía la suspensión, pese a que le acababan de amputar la pierna. En alicante, tampoco se le otorgaba a una letrada, en embarazo de riesgo.
Contexto que valora para Confilegal Blanca Ramos, presidenta de la Comisión de Conciliación de la Abogacía Española.

¿Qué herramientas existen ahora para los abogados que tal vez no se conocen?
Desde Abogacía estamos enfocándonos en sensibilizar, sobre todo a quienes tienen responsabilidades, especialmente en los juzgados. Pero también sensibilizar a la propia profesión. Que conozcan sus derechos, y que los defiendan.
Por ejemplo, pidiendo amparo a los colegios, que buscamos articular las soluciones disponibles. Ello, para conseguir esa compatibilidad entre la vida personal y profesional.
En los datos aportados por el CGAE, hay un dato que llama la atención. Hay 19 colegios en los que no hay solicitudes de amparo. ¿Un éxito o falta de movimiento de los letrados?
Yo no creo que en esos colegios no existan problemas de conciliación. Pero muchas veces en los colegios no registramos esos incidentes, porque los compañeros no lo comunican.
Pero cuando hablamos de conciliación, se despierta mucho interés. Así que el problema existe.
Pero a veces, son los propios compañeros los que lo pelean solos. Y a veces, los decanos buscamos soluciones sin abrir un proceso de amparo. Y eso tampoco se registra.
¿Vamos mejorando en conciliación, o todavía no?
Creo que todavía nos cuesta. Primero concienciarnos a los profesionales que son nuestros derechos.
Porque muchas veces la tendencia a anteponer los derechos de las personas a las que defendemos. Y he visto a compañeros acudir a actos procesales enfermos. Algo que en otra profesión no ocurre.
En muchos casos, consideramos que no merece la pena poner en riesgo el derecho de nuestros clientes. Aunque sea a costa de los nuestros.
¿Crees que para muchos abogados, es elegir entre sus derechos y los de sus clientes? Sobre todo, con los retrasos de la Justicia actuales
Así es. Y yo creo que es muy respetable, porque todos sabemos lo que una suspensión puede acarrear para el cliente, para el ciudadano que lleva mucho tiempo esperando ese acto o ese juicio.
Y seguimos adelante. Aunque en ocasiones no estés en tu mejor momento.
¿Puede llegar a afectar a la defensa del cliente?
Yo creo que sí. Porque a veces no puedes dar el 100% de tu capacidad.
En general, yo creo que esa sintonía con el abogado existe por parte de los clientes. Lo entienden. También hay esa sintonía con magistrados, y resto de actores judiciales. Pero hay casos en los que, aunque nos sorprenda, se mantienen los procedimientos, y es francamente incomprensible.
Yo creo que muchas veces no es tanto «sancionar», sino buscar la sensibilidad de todos los operadores, y que al final sean conscientes de que todos podemos necesitar un parón.
Los retrasos en la Justicia, ¿influyen en que no se cancelen estos actos judiciales?
Yo creo que todo influye.
A veces el factor personal es muy importante, y hay profesionales que no tienen sensibilidad. Pero en muchas ocasiones también es verdad que la situación es la que es, que tienes una agenda complicada, y encajar un procedimiento después puede ser complicado.
Pero hay casos en los que la sensibilidad, en que la empatía hacia el abogado, tienen que estar por encima de todo. Incluso de la agenda.
Hay casos en los que incluso se están vulnerando derechos fundamentales. Por ejemplo, en el caso de letradas con embarazo de riesgo, ¿podría ser discriminación por género?
Yo creo que sí.
Creo que lo «bueno», la lectura positiva, es que hay veces en las que estos casos llaman la atención porque son excepcionales.
Pero tenemos que pelear porque esto no pase, sea excepcional o no. Pero en el caso de maternidad, o embarazos de riesgo, hay muchos casos que incluso las compañeras y compañeros no comparten.
Y especialmente, en el caso de los autónomos, son ellos mismos los que buscan que las bajas sean lo más breves posible. Pero hay situaciones en las que no se puede ejercer dignamente, y hay que ser más sensible a las circunstancias.
Yo no conozco ninguna situación en la que la suspensión por conciliación se haya solicitado por un capricho.