Alicia Feito y Grégoire Miot, dos de las voces clave en la transformación digital del sector legal, explican el impacto estructural de la inteligencia artificial en el sector jurídico a partir del último informe Future Ready Lawyer 2026 de Wolters Kluwer. Foto: WK.

Alicia Feito y Grégoire Miot: «El informe Future Ready Lawyer es definitivo: el 92% de los juristas ya usa IA y la fase de experimentación ha terminado»

20 / 04 / 2026 18:48

Actualizado el 20 / 04 / 2026 18:52

Alicia Feito, directora general de Wolters Kluwer Legal Software en España, y Grégoire Miot, experto internacional en legaltech y presidente de la European Legal Technology Association, son dos de las voces más influyentes y respetadas en la transformación digital del sector jurídico.

Ninguno de los dos tienen dudas: la fase de experimentación con inteligencia artificial en el sector jurídico ha terminado.

El 92% de los profesionales ya utiliza al menos una herramienta de IA, y los números del último informe Future Ready Lawyer —que ambos analizan en esta entrevista de cara a a la séptima sesión de los Legal Innovation Daysl del 21 de abril— lo confirman con precisión: más del 60% ahorra entre un 6% y un 20% de tiempo semanal, y el 52% declara haber incrementado ingresos tras adoptarla.

La pregunta ya no es si sumarse a la transformación, sino qué modelo de negocio tiene sentido cuando la eficiencia deja de ser ventaja competitiva y se convierte en el mínimo exigible.

Porque la eficiencia tiene un filo. El 62% del sector anticipa que la IA reducirá la prevalencia de la hora facturable, y no por razones filosóficas, sino matemáticas: si una tarea que antes llevaba ocho horas ahora lleva dos, el cliente lo sabe y el precio ya no se puede calcular igual.

Los despachos que estén usando la IA únicamente para trabajar más rápido —sin replantear qué cobran ni cómo articulan su propuesta de valor— corren el riesgo de trabajar más y ganar menos.

La tecnología libera capacidad, pero solo quienes la orienten hacia trabajo de mayor valor capturarán ese margen.

Su diagnóstico es compartido y sin concesiones: la diferencia entre los despachos que crezcan y los que queden atrapados en una guerra de precios no será tecnológica. Será de modelo. Quien entienda la IA como infraestructura estratégica —con gobernanza, rediseño de procesos y supervisión humana real— estará en condiciones de capturar valor sostenible.

Quien la trate como una función más del software, no. Lo explican de forma muy clara, a continuación.

El informe refleja que el 92 % de los profesionales del Derecho ya utiliza al menos una herramienta de IA. ¿Hemos pasado definitivamente de la fase de experimentación a una adopción estructural, y qué implica eso para quien todavía sigue dudando?

    Alicia Feito: Sí, claramente. El dato de que el 92 % de los profesionales jurídicos ya utiliza al menos una herramienta de IA indica que la IA ha dejado de ser un experimento y se ha convertido en infraestructura básica del trabajo jurídico.

    Para quien todavía duda, el riesgo ya no es tecnológico, sino estratégico: quedarse fuera de los nuevos. Estándares de eficiencia, servicio y confianza que el mercado ya da por sentados.

    El informe muestra que la IA no se está adoptando de forma marginal, sino que se está integrando en la investigación, la redacción, la revisión documental y el análisis jurídico, es decir, en el core del trabajo legal. 

    Desde la perspectiva de la relación con el cliente, hoy no pregunta si usas IA, sino por qué no la usas de forma segura y gobernada.

    «Para quien todavía duda, el riesgo ya no es tecnológico, sino estratégico: quedarse fuera de los nuevos. Estándares de eficiencia, servicio y confianza que el mercado ya da por sentados», afirma Alicia Feito. Foto: WK.

    Más del 60 % declara ahorros de tiempo semanales de entre el 6 % y el 20 %, y un 52 % afirma haber registrado aumentos de ingresos tras adoptar IA. ¿Estamos ya ante una tecnología que no solo mejora procesos, sino que está redefiniendo la rentabilidad del negocio jurídico?

      Alicia Feito: Sí. El informe confirma que la IA ya impacta directamente en la cuenta de resultados. Como bien apuntas, más del 60 % ahorra entre un 6 % y un 20 % de tiempo semanal, y el 52 % declara aumentos de ingresos tras adoptar IA.

      Esto demuestra dos cosas clave: La primera, la IA no solo reduce costes, sino que también libera capacidad para asumir más trabajo o trabajo de mayor valor. Y la segunda, las organizaciones más maduras están aprovechando esa eficiencia para crecer, no solo para optimizar.

      Uno de los datos más disruptivos del informe es que las eficiencias impulsadas por la IA pueden reducir la prevalencia de la hora facturable. ¿Creéis que el gran debate del sector ya no es si usar IA, sino cómo sobrevivirá el modelo tradicional de facturación?

        Alicia Feito: Exacto. El informe es muy contundente: el 62 % espera que las eficiencias impulsadas por la IA reduzcan la prevalencia de la hora facturable. 

        Esto no significa que la hora desaparezca mañana, pero sí que: pierde centralidad como único modelo de monetización, gana peso el pricing alternativo: presupuestos cerrados, tarifas planas, primas por resultados.

        El informe deja claro que la eficiencia que aporta la IA hace cada vez más difícil justificar el precio en función del tiempo invertido, porque el cliente sabe que hoy muchas cosas pueden hacerse antes y mejor.

        La hora no va a desaparecer de un día para otro, pero sí está perdiendo peso como métrica de valor externa.

        El valor se está desplazando hacia el resultado, la rapidez, la reducción de riesgo y la calidad de la decisión, y ahí es donde los despachos y departamentos jurídicos que sepan adaptarse van a ganar margen, mientras que los que usen la IA solo para hacer lo mismo más rápido corren el riesgo de trabajar más y cobrar menos.

        Alicia Feito: «El informe confirma que la IA ya impacta directamente en la cuenta de resultados. Más del 60 % ahorra entre un 6 % y un 20 % de tiempo semanal, y el 52 % declara aumentos de ingresos tras adoptar IA».

        El informe muestra una contradicción muy interesante: el 81 % cree que la regulación de la IA tendrá un gran impacto, pero solo el 34 % dice estar muy preparado para afrontar esos nuevos requisitos. ¿El sector legal está llegando tarde precisamente al terreno donde debería liderar?

          Grégoire Miot: El informe destaca una paradoja muy clara. Por un lado, el sector legal es plenamente consciente del impacto que tendrá la regulación de la IA y en ese sentido no llega tarde.

          Al contrario, está anticipando el cambio. Por otro lado, solo un 34 % se siente realmente preparado, y eso no es una contradicción accidental.

          Es el resultado de varios años en los que muchas organizaciones no han podido estructurarse para absorber transformaciones profundas. Hoy se encuentran con poco margen de maniobra y plazos muy exigentes.

          Esta situación recuerda mucho a otros grandes cambios regulatorios, como el GDPR: alta conciencia, gran presión externa, pero capacidades internas limitadas.

          Además, esta cifra nos dice algo más importante: el impacto regulatorio de la IA va mucho más allá del cumplimiento normativo.

          Afecta a procesos, a la forma de trabajar, a los modelos de servicio y al rol estratégico de los equipos legales. La regulación es solo el primer catalizador de un cambio mucho más amplio.

          En paralelo, la privacidad de datos, la ética y la ciberseguridad aparecen como grandes frenos para escalar la IA. ¿Qué os preocupa más hoy: un problema técnico, un problema regulatorio o un problema de gobernanza interna?

            Grégoire Miot: Hoy el principal reto no es ni puramente técnico ni exclusivamente regulatorio; es, sobre todo, un problema de gobernanza interna.

            Vemos un fenómeno claro de “shadow AI”: usos no controlados, poca visibilidad y adopción desordenada. Esto refleja que todavía estamos en una fase muy inicial de madurez en el uso de la IA en el ámbito legal.

            La privacidad, la ética y la ciberseguridad aparecen como frenos precisamente porque no están integradas desde el principio.

            En particular, la dimensión ética sigue siendo bastante desconocida. No se resuelve con algunos procesos adicionales: requiere adoptar soluciones que incorporen estos principios desde el diseño, como estamos haciendo en nuestras propias soluciones.

            Además, hay un riesgo específico para el mundo jurídico: la IA puede reducir significativamente el pensamiento crítico, y eso es especialmente problemático en derecho.

            Por eso, la responsabilidad no es delegar decisiones en la tecnología, sino elevar el nivel de control, de criterio profesional y de gobernanza. Subir ese estándar es, hoy, el verdadero desafío.

            «Muy pocos despachos y asesorías saben realmente cómo comprar IA. Existe un principio clásico que sigue siendo clave, las tres P: personas, procesos y productos, en ese orden», ex`ñoca Grégoire Miot. Foto: WK.

            El estudio también apunta a un aumento de la demanda en áreas como sanciones, arbitraje internacional, transacciones transfronterizas, privacidad de datos o controles de exportación. ¿La complejidad geopolítica se está convirtiendo en el gran motor de valor para la abogacía de alto nivel?

              Alicia Feito: Claramente. Cuando el informe habla del aumento de la demanda en áreas como sanciones, arbitraje internacional, transacciones transfronterizas, privacidad de datos o controles de exportación, en realidad describe un cambio mucho más profundo: la geopolítica se ha convertido en una variable de negocio permanente, no en un evento puntual.

              La inestabilidad regulatoria, los conflictos internacionales, los regímenes de sanciones y la fragmentación normativa están obligando a empresas y despachos a tomar decisiones jurídicas con mayor riesgo, mayor presión y menor margen de error.

              Y eso eleva automáticamente el valor del asesoramiento legal de alto nivel.

              Aquí, la IA no reemplaza al abogado, sino que fortalece su rol. Cuanto mayor es la complejidad y la incertidumbre, menos resulta útil el trabajo jurídico estándar y más importancia tienen habilidades como el análisis, la interpretación y la previsión.

              Por ello, estas áreas se están transformando en fuentes de valor: son tareas que difícilmente pueden automatizarse por completo, muy dependientes del contexto y donde el cliente valora más la seguridad, la rapidez y el criterio experto que el ahorro.

              Desde un punto de vista empresarial, esto explica que el crecimiento no proviene tanto del volumen, sino de la especialización y la gestión eficaz del riesgo.

              Además, este contexto beneficia claramente a quienes combinan conocimiento jurídico con tecnología.

              La IA permite procesar información normativa cambiante, cruzar datos de múltiples jurisdicciones y reaccionar más rápido, pero siempre bajo supervisión humana.

              Las organizaciones que consigan unir esa capacidad tecnológica con «expertise» real serán las que capturen el valor, mientras que las que se queden en un enfoque puramente operativo se verán presionadas a competir por precio.

              El informe insiste en que la supervisión humana, la formación y la adaptación cultural siguen siendo claves. ¿Cuál es hoy el mayor error que están cometiendo despachos y asesorías jurídicas al implantar IA: comprar tecnología sin estrategia, no formar al equipo o no rediseñar procesos?

                Grégoire Miot: El mayor error no es solo tecnológico, es estratégico. Muy pocos despachos y asesorías saben realmente cómo comprar IA. Existe un principio clásico que sigue siendo clave, las tres P: personas, procesos y productos, en ese orden.

                La IA ha alterado ese equilibrio. Hoy vemos decisiones de compra muy influidas por criterios altamente subjetivos (usabilidad, interfaz, diseño, promesas de casos de uso) sin partir de una reflexión sólida sobre las personas y los procesos.

                El resultado es que se intenta “encajar” la forma de trabajar en una herramienta, cuando debería ser exactamente lo contrario.

                Lo más importante es comprar una solución a un problema concreto, no implantar tecnología por presión o por moda. Sin rediseño de procesos y sin formación adecuada, la supervisión humana queda debilitada, y eso es especialmente crítico en el ámbito jurídico.

                Por eso, transparencia, educación y claridad sobre las capacidades y límites de las herramientas son fundamentales. Solo así los profesionales del derecho pueden navegar esta transición con criterio, mantener su pensamiento crítico y adoptar la IA de forma responsable y sostenible.

                Grégoire Miot: «El sector jurídico necesita repensar su forma de trabajar. No se trata de adoptar la IA rápido ni de reconstruir todo el modelo de negocio de golpe, sino de entender la IA como un acelerador, no como un reemplazo».

                Si tuvierais que quedaros con una sola idea del informe, ¿cuál sería más urgente para el sector jurídico en 2026: adoptar IA rápido, adoptarla bien o reconstruir alrededor de ella todo el modelo de negocio?

                  Alicia Feito: Hay una idea realmente urgente para 2026, no es adoptar IA rápido, sino reconstruir el modelo alrededor de ella.

                  Hoy casi todo el sector ya usa IA, así que la diferencia no está en la herramienta, sino en cómo se integra en el negocio: cómo cambia los procesos, el pricing, la propuesta de valor al cliente, la gestión del talento y, sobre todo, la confianza.

                  Las organizaciones que entiendan la IA como un pilar estratégico —con gobernanza, seguridad y supervisión humana— estarán en posición de capturar valor real y sostenible. Las que la traten como una simple «feature» tecnológica se quedarán en la superficie y acabarán compitiendo solo por precio.

                  En 2026 no ganará quien tenga más IA, sino quien haya rediseñado mejor su negocio para trabajar con ella.

                  Grégoire Miot: El sector jurídico necesita repensar su forma de trabajar. No se trata de adoptar la IA rápido ni de reconstruir todo el modelo de negocio de golpe, sino de entender la IA como un acelerador, no como un reemplazo.

                  Para ello es clave elevar el nivel de comprensión de la tecnología, especialmente para saber qué IA comprar y por qué.

                  Pero, por encima de todo, lo más urgente para 2026 es reforzar el pensamiento crítico de los profesionales del derecho.

                  La IA solo aporta valor si quienes la usan mantienen el criterio, la responsabilidad y la capacidad de cuestionar sus resultados.

                  Noticias relacionadas:

                  Jesús Nicolás, SUPRALABORIS: «Kleos de Wolters Kluwer es mi despacho entero; es como la cabina de control de un avión»

                  La Abogacía española advierte a sus profesionales sobre los riesgos de utilizar la IA en la práctica jurídica

                  Los desafíos y oportunidades de la abogacía «in-house» en la era del LegalTech

                  Radiografía del sector legal: tendencias y desafíos

                  La World Compliance Association lanza una certificación de IA Officer enfocada en gobernanza y cumplimiento

                  Cómo evoluciona el mercado legal en los pequeños despachos: datos clave y tendencias 2026

                  Lo último en Áreas y Sectores

                  JESÚS NICOLÁS SUPRALABORIS

                  Jesús Nicolás, SUPRALABORIS: «Kleos de Wolters Kluwer es mi despacho entero; es como la cabina de control de un avión»

                  Los desafíos y oportunidades de la abogacía in-house en la era del LegalTech

                  Los desafíos y oportunidades de la abogacía «in-house» en la era del LegalTech

                  ¿Preparado para la Campaña de Renta 2025? Las principales novedades en IRPF e IS en esta guía gratuita de Adlanter

                  ¿Preparado para la Campaña de Renta 2025? Las principales novedades en IRPF e IS en esta guía gratuita de Adlanter

                  Movilidad internacional: tres visiones para un reto legal que ya no admite improvisación

                  Movilidad internacional: tres visiones para un reto legal que ya no admite improvisación

                  WEBINAR | Radiografía del sector legal: tendencias y desafíos

                  Radiografía del sector legal: tendencias y desafíos