Una deportista de alto nivel en gimnasia rítmica entró al quirófano de una clínica concertada con la sanidad aragonesa en abril de 2019 con una lesión doble en la rodilla derecha.
Salió creyendo que le habían arreglado las dos. Pero solo le habían arreglado una. Nadie se lo explicó.
Cuatro años después, con la rodilla destrozada de nuevo, tuvo que volver al quirófano. Esta vez la operación fue mucho más difícil, más incierta, con unas probabilidades de recuperación deportiva que la literatura científica sitúa por debajo del 10,5%.
El Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJAr) acaba de poner precio a ese silencio: 79.348,83 euros.
La sentencia —número 142/2026, fechada el 9 de abril, del tribunal formado por Juan Carlos Zapata Hijar, presidente, Javier Albar García, ponente, y Alejandra Esteban Aruej— eleva en casi 19.000 euros la indemnización que la Consejería de Sanidad ya había reconocido parcialmente.
No es una condena por diagnóstico equivocado ni por técnica defectuosa.
Es una condena por algo que la propia resolución califica de inexplicable: se operó la mitad de lo prescrito y nadie se lo dijo a la paciente.
El expediente decía una cosa. El quirófano hizo otra.
La historia clínica de Nieves —nombre con el que figura en los autos— arranca en 2017. Tiene entonces 20 años, compite en gimnasia rítmica y padece una hiperlaxitud ligamentosa –cuando las articulaciones son más flexibles de lo normal porque los ligamentos son más elásticos o “flojos”–, lo que la hace especialmente vulnerable.
El diagnóstico, fijado en mayo de 2018 en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, fue claro: lesión del ligamento cruzado anterior y del complejo posterolateral de rodilla derecha.
El registro quirúrgico es inequívoco: dos estructuras dañadas, dos reconstrucciones planificadas, prioridad preferente.
La intervención se realizó el 26 de abril de 2019 en la Clínica Montpellier, concertada con el Servicio Aragonés de Salud (SALUD). Solo se opera el ligamento cruzado. El complejo posterolateral no se toca.
Y nadie se lo dice.
Al principio mejoró. El ligamento operado aportó algo de estabilidad. Esa mejoría fue, a la postre, el mayor obstáculo para detectar el error. Entre noviembre de 2019 y agosto de 2022 no consta asistencia médica.
Casi tres años de aguante mientras el deterioro avanzaba. Cuando volvió al Obispo Polanco de Teruel, un vídeo incorporado a los autos mostraba lo que los peritos de la defensa se negaban a reconocer: marcha inestable, insegura, con seudobloqueo y riesgo real de caída.
El error no se detectó hasta octubre de 2022. La segunda operación llegó en julio de 2023: más compleja, con aloinjerto de tejido de cadáver, técnicamente mucho más exigente que una primointervención, una primera intervención.
Tres pilares jurídicos y una indemnización contenida
La Sala construye su fallo sobre tres columnas.
Mala praxis por omisión: no se hizo lo prescrito y no se explicó por qué.
Vulneración del consentimiento informado: privar al paciente de información es privarle de decidir, daño moral autónomo según jurisprudencia consolidada del Tribunal Supremo.
Y pérdida de oportunidad curativa: no se indemniza la lesión de base, sino el perjuicio concreto que el error añadió.
La cuantificación es más restrictiva que lo reclamado. El tribunal reconoce 563 días de perjuicio moderado, 987 de perjuicio leve, tres puntos de secuela funcional en la rodilla derecha y 10.000 euros de perjuicio moral por el abandono de la gimnasia y la pérdida de posibilidades de recuperación en condiciones óptimas. Rechaza las secuelas de rodilla izquierda y el perjuicio estético por falta de causalidad acreditada.
La condena recae sobre el SALUD como titular de la prestación pública. HLA Clínica Montpellier, donde se cometió el error, compareció como codemandada, pero la sentencia deja abierta la acción de repetición: lo que el SALUD pague podrá reclamárselo después a la clínica concertada.El TSJ de Aragón condena al SALUD a pagar 79.348 euros a una gimnasta a la que operaron a medias la rodilla en 2019 sin informarle, obligándola a una segunda intervención cuatro años después.
De los 79.348,83 euros reconocidos, 60.431,40 ya fueron abonados en diciembre de 2025. El resto se actualizará conforme al Índice de Garantía de la Competitividad desde abril de 2019. Sin condena en costas.
Nieves dejó la gimnasia rítmica. Entró en este proceso con 22 años y una lesión tratable. Alguien, en aquel abril de 2019, olvidó terminar lo que había empezado.