Hay testimonios que, si se sostienen ante un juez, lo cambian todo. El que este lunes lleva a Carmen Pano a la Audiencia Nacional es uno de ellos.
La empresaria —la misma que asegura haber llevado 90.000 euros en efectivo a la sede del PSOE en la calle Ferraz— se sienta a partir de las diez de la mañana frente al magistrado Santiago Pedraz para contar, bajo la solemnidad del testimonio judicial, lo que ya relató a la Guardia Civil: que le ofrecieron dinero para que mintiera.
Y no irá sola. Con ella declarará su chófer, Álvaro Gallego, el hombre que dice haberla conducido hasta Ferraz aquel día.
Dos versiones, una misma historia, ante el magistrado que investiga si existió una operativa para descarrilar causas judiciales incómodas para el Gobierno y para el partido.
Qué investiga Pedraz, exactamente
Conviene situarse. El juez no indaga sobre las entregas de dinero en Ferraz en sí mismas, sino sobre algo más turbio: una presunta maniobra para desactivar procedimientos que afectan al Ejecutivo y al PSOE.
En el centro de esa trama, según la instrucción, estarían el exsecretario de Organización Santos Cerdán y la exmilitante socialista Leire Díez, entre otros nombres.
Ahí encaja Pano. Porque lo que contó a los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil no fue un detalle menor: aseguró que le ofrecieron dinero para que negara ante el juez haber llevado efectivo a Ferraz.
¿El objetivo? En sus propias palabras, «salvar el culo» al exministro de Transportes José Luis Ábalos y a su exasesor Koldo García, ambos ya condenados por el Tribunal Supremo en el ‘caso mascarillas’.
Su declaración acabó incorporada al sumario del ‘caso Leire Díez’.
La reunión donde, supuestamente, empezó todo
El relato de la empresaria tiene escenas concretas. Y nombres.
Según contó a la UCO, fue Leticia de la Hoz —abogada del propio Koldo García— quien, junto a un socio de su despacho, les deslizó a ella y a su chófer en una reunión que «había gente interesada en hablar» con ellos sobre las famosas entregas de dinero en Ferraz.
Pano dice que se quedó de piedra. Preguntó, directa, si era «gente del partido». Y la respuesta, según su versión, fue afirmativa: gente del PSOE. ¿Para qué? Otra vez la misma frase, cruda: «era para salvar el culo a Ábalos y Koldo».
El regateo: una boda, un alquiler y un coche
Aquí la historia adquiere un tono casi doméstico, y por eso mismo resulta tan llamativa. Porque lo que describe Pano no es una transacción abstracta, sino una negociación con cifras de andar por casa.
La empresaria dijo que necesitaba dinero para la boda de su hija. De la Hoz, según su relato, le preguntó cuánto sería «eso». Y Pano puso números encima de la mesa: 25.000 euros para la boda y entre 2.500 y 2.800 euros mensuales para el alquiler de su vivienda.
Gallego, el chófer, añadió lo suyo: 15.000 euros para comprarse un coche.
Lo que vino después, siempre según su versión, es lo que convierte el episodio en algo más que una conversación.
En una cuarta reunión, un socio de De la Hoz les habría confirmado que «habían aceptado todo». Todo. El alquiler de la casa pagado durante un periodo de entre cinco y siete años, los 25.000 euros de la boda y los 15.000 del coche del chófer.
Un paquete completo a cambio, presuntamente, de que la verdad sobre Ferraz no llegara nunca al juez.
No solo Pano: el frente del fiscal Grinda
La jornada del lunes no se agota con la empresaria y su chófer. Pedraz tiene previsto escuchar también a otros dos testigos que abren un segundo flanco en la investigación, este vinculado al fiscal José Grinda.
Grinda denunció un intento de soborno por parte de Leire Díez: le habrían ofrecido información comprometida sobre otros fiscales. Pues bien, el magistrado interrogará a la mujer con la que Grinda mantuvo un conflicto legal, y también a la actual pareja de esa mujer. Dos piezas que la instrucción quiere encajar.
¿Por qué importan? Por una cronología que la UCO ha reconstruido. Según los investigadores, Díez contactó en marzo de 2025 con el diputado socialista Juanfran Serrano —por entonces mano derecha de Cerdán— para tratar de conseguirle a esa mujer un puesto dentro del PSOE.
Y fue la propia exmilitante quien la citó en Ferraz para esa gestión.
Lo que está en juego
Por ahora, todo esto son declaraciones. Testimonios que el juez deberá contrastar, cotejar y poner a prueba, porque una cosa es lo que se cuenta a la Guardia Civil y otra lo que se sostiene —o se desmorona— en sede judicial.
Lo que sí está claro es que el lunes no es un trámite. Si Pano y Gallego ratifican ante Pedraz lo que ya dijeron a la UCO, la investigación sobre esa presunta maquinaria para desactivar causas judiciales gana un peso difícil de ignorar. Y si vacilan, la causa se resentirá. Después de esta mañana se sabrá por dónde empieza a inclinarse la balanza.