La Policía Nacional española dibuja en su informe sobre la entrada masiva en Ceuta de los días 30 y 31 de julio un escenario que va mucho más allá de una frontera marroquí que simplemente dejó de funcionar.
La Policía Nacional española dibuja en su informe sobre la entrada masiva en Ceuta de los días 30 y 31 de julio un escenario que va mucho más allá de una frontera marroquí que simplemente dejó de funcionar.
El documento, elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), describe una movilización preparada a través de las redes sociales, desarrollada posteriormente en tres oleadas con perfiles claramente diferenciados y acompañada sobre el terreno por actuaciones de miembros de las Fuerzas de Seguridad de Marruecos que, según los investigadores, llegaron a indicar a los migrantes por dónde debían acceder a España y a gestionar el flujo hacia determinados puntos de entrada.
Pero el origen del informe resulta fundamental para entender su alcance: no se trata de un análisis elaborado por iniciativa propia de la Policía, sino de un documento confeccionado a requerimiento judicial.
Fue la magistrada María Tardón, titular de la plaza 3 de la Sección de Instrucción de la Audiencia Nacional –antes Juzgado Central de Instrucción número 3– quien encargó al CENIF que analizara lo sucedido en Ceuta en el marco de las diligencias abiertas tras la querella presentada por el partido político Iustitia Europa.
El propio informe señala en sus primeras páginas que responde al requerimiento de la magistrada para informar sobre la entrada masiva irregular producida en Ceuta los días 30 y 31 de julio.
Qué investiga María Tardón
La investigación judicial pretende determinar qué hubo detrás de aquella entrada masiva y si los hechos pueden tener relevancia penal por afectar a la soberanía y la independencia del Estado español.
Es precisamente esa dimensión la que explica que el procedimiento se encuentre en la Audiencia Nacional y que Tardón haya reclamado un análisis policial detallado de lo sucedido antes, durante y después de los acontecimientos.
Iustitia Europa considera que, supuestamente, se han producido los siguientes delitos: delitos contra la paz e independencia del Estado, delitos contra la Seguridad del Estado y la soberanía nacional, delitos contra la Nación, favorecimiento de la inmigración ilegal, tráfico de personas, pertenencia a organización criminal y omisión del deber de perseguir delitos.
El CENIF adopta esa misma estructura en su informe. Y su conclusión de partida es significativa: rechaza analizar lo ocurrido como un acontecimiento aislado o casual y sostiene que no puede explicarse por “generación espontánea”.
La Policía lo define como un “PROCESO”, en mayúsculas, compuesto por diferentes fases y factores concurrentes.
De la «total permisividad» a guiar a los migrantes
La valoración del CENIF sobre la actuación marroquí comienza siendo contundente.
Durante los días 30 y 31 de julio, la respuesta de sus fuerzas policiales fue, en palabras del informe, «cuando menos de total permisividad». Los investigadores aseguran que no se produjo ninguna tentativa seria de reducir, dispersar o alejar a la multitud del perímetro fronterizo.
Pero el documento no se limita a describir pasividad.
Al reconstruir el itinerario seguido por los migrantes, señala que prácticamente todas las entradas se concentraron alrededor del espigón de El Tarajal.
Las personas procedían de la playa de Castillejos, en Marruecos, y accedían a Ceuta rodeando el espigón.
La Policía española afirma que esta ruta obedeció, entre otros factores, a las indicaciones recibidas de las Fuerzas de Seguridad de Marruecos, que en algunos casos habrían participado «guiando el cruce a través del agua» y derivando a los migrantes hacia la playa.
No se describe, por tanto, únicamente a unos agentes que dejaron pasar. Se describe a agentes que habrían indicado por dónde pasar.
Uniformados y agentes de paisano
Las conclusiones se apoyan tanto en entrevistas como en el análisis de imágenes.
Los migrantes entrevistados relataron de manera prácticamente unánime que los efectivos marroquíes no permanecieron solamente pasivos, sino que les indicaron que accedieran a España por el agua en la zona de El Tarajal.
De los vídeos analizados, el CENIF distingue dos grupos.
Por una parte, efectivos uniformados de las Fuerzas de Seguridad de Marruecos que aparecen dando instrucciones y gestionando el flujo de personas hacia determinadas zonas de entrada.
Por otra, individuos no uniformados, aparentemente mezclados entre la multitud o próximos a los dispositivos policiales, que actuarían como «gestores del proceso».
La Policía les atribuye labores de monitorización y, en otros momentos, de impulso y dirección de la masa hacia El Tarajal.
El informe asegura incluso que existen imágenes en las que algunos de esos individuos aparecen impartiendo instrucciones a las propias fuerzas de seguridad marroquíes.
Tres oleadas con perfiles diferentes
Otro elemento resulta especialmente significativo: la entrada no se produjo como un flujo homogéneo.
El CENIF identifica tres oleadas diferenciadas por horario y por el perfil de quienes cruzaban.
La primera oleada, hasta aproximadamente las 11.00 horas del 30 de julio, estaba formada fundamentalmente por varones de entre 15 y 25 años, con una importante presencia de menores. Muchos iban preparados específicamente para entrar por mar, con neoprenos, aletas y elementos de flotación.
Entre el 95 y el 98 % eran marroquíes, según la estimación policial realizada a partir de las entradas contabilizadas durante los días anteriores y las primeras horas del día 30.

La segunda oleada, entre las 11.00 y las 22.00 horas, presentó un perfil completamente diferente.
Comenzaron a llegar personas de hasta 40 años, familias completas y niños de corta edad, que el informe calcula entre un 18 y un 25 % del total de esa fase. Ya no acudían mayoritariamente equipados para nadar, sino vestidos con ropa deportiva y chancletas.
También se produjo una incorporación progresiva de personas de origen subsahariano, cuya presencia se estima entre el 20 y el 25 %.

La tercera oleada, desde las 22.00 horas del día 30 y durante el 31, volvió a reproducir prácticamente el perfil de la primera: varones jóvenes, de entre 15 y 25 años, preparados para cruzar a nado y nuevamente de nacionalidad marroquí casi en exclusiva.
La Policía define esta sucesión como una «escalada de la entrada» condicionada por los tramos horarios y por la evolución de la respuesta española en la frontera.

Las redes sociales, «imprescindibles»
La otra gran pieza del mecanismo estuvo en Internet.
El CENIF afirma expresamente que las redes sociales fueron «imprescindibles» para lograr una propagación multitudinaria del llamamiento.
La convocatoria se desarrolló en varias fases.
Inicialmente apareció en espacios abiertos como Facebook, Instagram y TikTok, donde comenzaron a circular mensajes que citaban expresamente el «30 de julio», preguntaban por grupos interesados en subir a Ceuta o hablaban de un futuro asalto.
Posteriormente, durante los días 29 y 30 de julio, parte de la conversación se trasladó a grupos cerrados de mensajería, donde los mensajes adquirieron un contenido mucho más operativo.
Se hablaba de cómo organizarse, de formar grupos, de desplazarse hasta Castillejos y de coordinar la entrada. Uno de los mensajes analizados invitaba directamente a incorporarse a un grupo para «coordinar un asalto colectivo en la frontera».
Cuando comenzó la entrada, la estrategia digital cambió nuevamente.
Los mensajes se extendieron simultáneamente por diferentes aplicaciones para informar en tiempo real de la situación y animar a más personas a acudir inmediatamente a la frontera.
Se transmitía que la aduana estaba abierta, se llamaba a desplazarse a Castillejos y se daban indicaciones sobre cómo llegar.
Un 3.363 % más de mensajes
El CENIF había estado monitorizando esa actividad antes de la crisis.
Los datos revelan una primera fase de activación entre los días 24 y 28 de julio, seguida de un crecimiento exponencial entre el 29 de julio y el 1 de agosto.
El día 30 se alcanzó el máximo: 1.574 mensajes, un incremento del 3.363,1 % respecto al máximo diario registrado antes del 28 de julio.
El funcionamiento detectado por los investigadores resulta revelador.

Las redes abiertas servían para difundir masivamente la convocatoria y captar interesados. Posteriormente, aquellos que mostraban una participación activa eran derivados hacia grupos cerrados de WhatsApp, donde la comunicación adquiría un carácter más operativo.
El CENIF considera que esta dinámica responde a un modelo planificado de viralización, compatible con el denominado método SPREAD, y sostiene que existió una campaña previa y simultánea que consiguió una difusión masiva de los llamamientos con una evolución explosiva precisamente en los días anteriores al 30 de julio.
«Un proceso planificado y ejecutado»
Es en las conclusiones sobre los niveles de responsabilidad donde el informe adquiere mayor relevancia.
Al analizar lo que denomina «Nivel 5-Dirección», el CENIF sostiene que se encuentra ante «un proceso planificado y ejecutado» mediante la coordinación de diferentes actores.
Para conseguirlo, añade, era necesaria una elevada capacidad de influencia en tres ámbitos: las redes sociales, personas vinculadas a las Fuerzas de Seguridad de Marruecos y personas o instituciones con suficiente capacidad y experiencia para formar parte del nivel de planificación.
Existe, sin embargo, un límite que el propio documento reconoce: a la fecha de elaboración del informe, los investigadores no habían podido individualizar quiénes integraban ese nivel superior de responsabilidad.
Por eso, el informe no permite afirmar que esté acreditado quién ordenó o diseñó las tres oleadas ni atribuir directamente esa planificación al Gobierno marroquí.
Lo que sí describe es un escenario mucho más complejo que el de una crisis migratoria espontánea: una convocatoria preparada y viralizada en redes sociales, tres oleadas sucesivas con perfiles diferenciados, agentes marroquíes que habrían guiado a personas hacia España, efectivos uniformados gestionando los flujos y sujetos de paisano actuando como dinamizadores del proceso.
Y sobre la naturaleza global de lo sucedido, el CENIF deja escrita una conclusión inequívoca: según su análisis, fue un proceso planificado y ejecutado.