El inspector jefe llevaba tres años en comisión de servicio a la fuerza, en un puesto al que la Dirección General de la Policía no le permitía abandonar. El TSJA ahora ha decretado su derecho a hacerlo.
El empleado despedido utilizó la reducción de jornada concedida para la conciliación familiar para trabajar para el SESCAM y para administrar otra empresa, lo que la magistrada consideró una vulneración del Estatuto de los Trabajadores.