El confidente anónimo que alertó del maletín con cerca de un millón de euros escondido en la casa de los suegros de Francisco Granados, ex secretario general del Partido Popular (PP) de Madrid y antiguo alcalde de Valdemoro, reconoció ante el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco que temía revelar su identidad por posibles represalias.
Según consta en un auto de 16 noviembre de 2015 que figura en el sumario de la trama Púnica, fue este confidente el que puso en la pista a la Unidad Central Operativa (UCO), de la Guardia Civil, del maletín, cerrado con «dos» candados y «oculto» por varios libros en un altillo.
Finalmente, los agentes del Instituto Armado procedieron el 18 de diciembre de 2015 al registrado de la casa de los suegros de Granados, hallando cerca de un millón de euros divididos entre 1.630 billetes de quinientos y otros centenares por valor de doscientos y cien euros. El dinero fue encontrado un altillo del dormitorio del matrimonio en la casa que el matrimonio tiene el Valdemoro, ciudad cercana a Madrid.
El auto también señala que las pesquisas del juez apuntaban a que Francisco Granados había venido utilizando a personas cercanas como Ignacio Palacios, María José Marijuan Alonso o Ramiro Cid para «ocultar la titularidad de diversos bienes de su propiedad».
En concreto, contenía 604 billetes de cien euros (60.400), 233 billetes de 200 euros (46.600), 1.630 billetes de 500 euros (815.000), con lo que el valor total ascendía a 922.000 euros.
Los efectivos del Instituto Armado, que localizaron también en el dormitorio otro fajo de billetes de 500 euros, preguntaron a la familia por el origen del dinero.
FONTANEROS Y OPERARIOS DE IKEA
En su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, el suegro de Granados aseguró que no veía capaz a su hija Nieves Alarcón y su yerno de esconderle en casa el maletín con casi un millón de euros que la Guardia Civil le encontró, porque no creía que fueran «tan retorcidos».
El suegro de Granados explicó que por su habitación pasaba «tal cantidad de gente» que cualquier pudo dejarlo allí y citó a fontaneros y a operarios de Ikea, que le habían colocado un armario, según la declaración que forma parte del sumario del ‘caso Púnica’.
«No pienso que mi yerno ni mi hija sean capaces de hacerme una faena. Le juro que la primera vez que vi el bolso fue esa», dijo, e insistió: «No creo que tengan tan mal gusto de meternos en un lío». EP.