María de Berard Talavera, jefa de visados en la Embajada que España tiene en Kinshasa, República Democrática del Congo, fue expulsada por el Gobierno de ese país el pasado 28 de abril bajo la sospecha de que era la cabecilla de una trama que se dedicada a robar y vender documentos vírgenes de la sede diplomática, según publica el diario El Mundo.
De Berard declaró por videoconferencia desde la Embajada, el 28 de abril pasado, como testigo de cargo, en el juicio que se estaba celebrando en la Audiencia Nacional contra el exembajador de España en ese país, Antonio Fernández de Mazarambroz, por, supuestamente, vender visados.
Tanto el Ministerio Fiscal como el Abogado del Estado retiraron la acusación de cohecho -en este caso, vender visados para entrar en España- contra Fernández de Mazarambroz al término del juicio.
Al exembajador estos acontecimientos no le han sorprendido en absoluto: «No me ha sorprendido nada la noticia de la expulsión de la señora De Berard de la República del Congo. Siempre mantuve mi inocencia. Jamás me lucré con la venta de visados, pero sí había una red, lo que se comprueba ahora. Los hechos han venido a darme la razón. La verdad finalmente ha emergido y ratifica mi inocencia».
Confilegal se ha puesto en contacto telefónico con la Oficina de Información Diplomática (OID), del Ministerio de Asuntos Exteriores, quienes han confirmado estos hechos.
«Podemos decir que la investigación fue llevada a cabo por las autoridades del Congo, que la persona en cuestión no es funcionaria, que es una contratada local, y que el Ministerio de Asuntos Exteriores está trabajando sobre el asunto», explicaron a este periódico.
En su declaración ante la Audiencia Nacional, que tuvo lugar a las 10 de la mañana de ese día, De Berard cargó las tintas sobre el exembajador.
«El embajador se ocupaba de todos los visados relacionados con el círuclo de empresarios y con El Congo Brazaville», dijo al tribunal, y aseguró recordar que el cónsul [entonces José Luis Díez] había denegado algún visado y el embajador lo había autorizado.
De Berard fue detenida ese mismo día 28 en el aeropuerto por las autoridades congoleñas, las cuales le retiraron el pasaporte diplomático. Horas después fue expulsada del país como «persona non grata», prohibiéndole volver, según la nota oficial que el Ministerio de Inmigración de la República Democrática del Congo envió a la Embajada española.
Según El Mundo, varios trabajadores de nuestra embajada en Kinshasa confirmaron que el embajador y el cónsul «reunieron a todos los empleados de la misión diplomática para explicarles lo sucedido con Berard, cuyo cargo era oficial de cancillería».
«El primer caso de robo de documentos se descubrió en noviembre o diciembre del año pasado, explicaron estas fuentes. Y en enero de 2016 se descubrió el robo de etiquetas vírgenes, que son las pegatinas que se adhieren a los pasaportes y que son, de hecho, la prueba que se mira en la fontera para certificar que el visado está concedido».
«Los otros documentos desaparecidos, hasta 70 unidades, eran los impresos vírgenes para rellenar las solicitudes de visado. Parte de las sospechas de estos robos han recaído sobre una empleada de la limpieza que no es parte del personal laboral de la embajada, sino externa, según los trabajadores consultados», continúa el diario.
«Sin embargo, las autoridades congoleñas consideran a la jefa de visados como la cabecilla», dice el periódico.
Son acusaciones muy parecidas a las que se realizaron contra Fernández de Mazarambroz en su día, y que el exembajador negó rotundamente.
EN PARÍS SE ENCENDIERON LAS ‘LUCES ROJAS’
Los primeros avisos sobre las irregularidades en la concesión de visados en la embajada de España en Kinshasa llegaron desde París, «donde se detectó una discordancia entre el número de pasajeros que llegaban con visado y los que supuestamente se habían expedido».
Según El Mundo, tanto el embajador como el cónsul han colaborado en la investigación, que todavía sigue abierta.
«Las acusaciones contra la jefa de visados no sólo provienen de trabajadores que prefieren el anonimato». El Mundo también habló con un empresario local, Joseph Blasie Tshindinda, «que explicó que la exoficial de Cancillería ‘formaba parte de una red que emitía falsos visados que no provenían de la embajada oficialmente'».
«Las acusaciones de este empresario contra María se extienden al vecino Congo, que diplomáticmente depende de la Embajada en República Democrática del Congo: ‘Lo ha hecho no sólo en República Democrática del Congo sino también del otro lado de la frontera, en Brazaville [capital del Congo], teniendo en cuenta que sus ciudadanos también vienen a solicitar visados a esta misma embajada», dice el periódico.
«‘Según me ha dicho la Dirección General de Migración, han expedido más de un centenar de vissados falsos. Los precios de un visado sin ‘dossier’ en Kinshasa se venden a entre 3.000 y 5.000 euros’, remata Blaise».