Los jueces decanos de Madrid recibirán hoy, finalmente, las explicaciones prometidas el pasado jueves, por la noche, por el consejero de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, como resultado de la llamada «operación consejero».
Será a las 11 de la mañana, pero no con él sino con el viceconsejero de Presidencia y Justicia, Enrique Ruiz Escudero, el cual los recibirá en su despacho de Gran Vía, 18.
La «operación consejero» tuvo lugar en el marco de la fiesta de los procuradores de Madrid, celebrada el jueves de la semana pasada, cuando los jueces decanos de Getafe, Javier Echarandio, Torrejón de Ardoz, Raquel Rodríguez, Leganés, Rafael Rosel, y Alcorcón, Juan Ramón Rodríguez Llamosí, abordaron a Garrido en un aparte para exigirle explicaciones por la ausencia de información y la falta de seriedad de su Consejería.
Garrido prometió, en aquel encuentro «aquí te pillo, aquí te mato», darles todas las explicaciones que necesitaran.
Los jueces decanos estaban visiblemente enfadados porque, a pesar de las promesas de reformas y modernizaciones de los edificios judiciales de la Comunidad de Madrid -cuya competencia es de la Consejería que lidera Garrido- no se ha hecho nada.
Desde el comienzo de 2017 en dichos edificios se han producido accidentes que, por suerte, no han producido víctimas, como el de Aranjuez, hace dos semanas, cuando se cayó parte de un techo sobre el lugar donde segundos antes había estado declarando un testigo en un juicio. Una reparación que se ha solucionado colocando una red sobre los techos.


O el incendio de los juzgados de Torrejón de Ardoz, a principios de año, o el desprendimiento de la fachada de los Juzgados de Leganés, por no citar algunos de los interiores de los Juzgados de Plaza de Castilla. O la plaga de cucarachas.
Entre los 21 jueces decanos de Madrid existe la sensación generalizada de que ni la Mesa de Trabajo del Pacto para la Mejora de la Justicia ni el cacareado Plan de Choque de Infraestructuras Judiciales y las 190 medidas que lo componen sirva para algo.
Es más, se sienten engañados y utilizados para ganar tiempo en un viaje a ninguna parte de la Justicia de Madrid.
De las explicaciones que hoy de Ruiz Escudero y de su capacidad de convencimiento, más allá de las palabras, dependerá que los jueces decanos puedan seguir confiando en las promesas de la Consejería, o no, con las consecuencias que eso conllevaría.