El Consejo de Administración de Caixabank ha acordado este viernes en sesión extraordinaria tomar las medidas necesarias para trasladar su domicilio social, situado en Barcelona, a Valencia, ante el clima de tensión política y social en Cataluña que está provocando la salida de numerosas empresas de la región.
La entidad ha acordado trasladar su domicilio social a la calle Pintor Sorolla 2-4 de Valencia, según ha informado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
El cambio de sede social del banco más emblemático de Cataluña a Valencia es el último conocido, después de que ayer el Sabadell hiciera lo propio marchándose a Alicante, al que precedieron grandes empresas como Gas Natural, Meda-Rottapharm, Oyzon, DS Smith, Alstom Power, Agbar, Uber, Proclonic Expert, Grohe, Naturhouse y Eurona, entre otras.
La norma entrará en vigor mañana, sábado, según ha explicado este viernes el ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
De este modo, el traslado de la sede social de Caixabank no debe recibir el visto bueno de los accionistas de la entidad, aspecto que se recogía en el artículo 4.2 de los estatutos sociales del banco y que impedía cambiar su sede social a otro municipio sin el acuerdo de la junta general de accionistas.
Mas en el Financial Times
El anuncio coincide con las declaraciones de Artur Mas, expresidente del gobierno autonómico catalán, en el diario británico «Financial Times», que ha afirmado que Cataluña «aún no está preparada para la independencia real».
Sus manifestaciones, teniendo en cuenta que ha sido el líder de Convergencia Democrática de Catalunya, partido de la burguesía regional, representan el reconocimiento público de la derrota del movimiento independentista en esta batalla que se está librando.
De acuerdo con Mas, Cataluña se ha «ganado el derecho a ser en un Estado independiente» pero ha añadido que para serlo hay cosas que Cataluña «aún no tiene», apuntando a asuntos como el control del territorio, la recaudación de impuestos y el sistema judicial, según el diario.
Así, ha admitido que Cataluña aún tiene que allanar el terreno para la «independencia real».
El ‘expresident’ también ha reconocido que entre los dirigentes catalanes hay debate sobre si este es el mejor momento para hacer una declaración unilateral de independencia, y ha destacado la necesidad de ser pragmáticos y tener en cuenta la previsible reacción negativa del Gobierno central.
«Nos hemos ganado el derecho a ser un Estado independiente. La cuestión es ahora cómo ejercemos ese derecho y aquí obviamente hay decisiones que tomar. Y estas decisiones deben tener un objetivo en mente: esto no va solo de proclamar la independencia, sino de convertirse de verdad en un país independiente», ha declarado.
Mas «matiza» después
Tres horas después de que el Financial Times colgara la información en la que Mas se expresaba de esa forma, el expresidente de la Generalitat matizó que a su declaración sobre la independencia de Cataluña «no es real» le faltaba la coletilla de hasta que la Administración catalana no controle las fronteras, la hacienda y la justicia.
«Control de infraestructuras, de aduanas y fronteras, que la gente pague a la Hacienda Catalana y una administración de justicia que haga cumplir las leyes del Parlament. Hasta que esto no sea operativo, la independencia no es real», ha aclarado el presidente en un comunicado posterior.
El periodista autor de la entrevista se ratifica en lo publicado porque es lo que Mas dijo; la entrevista fue grabada. EP.