El Partido Popular ha decidido echar un órdago a la grande a favor de la permanencia de la prisión permanente revisable -la modificación del Código Penal que introdujo en 2015, cuando tenía una mayoría absoluta de 187 diputados- en el pleno del Congreso de los Diputados previsto para el 13 de febrero próximo.
En esta ocasión sus huestes suman muchos menos efectivos: 134 diputados, más los 2 de Unión del Pueblo Navarro, posiblemente 1 de Foro Asturias y los 32 de Ciudadanos. 169 en total. A 7 escaños de la mayoría absoluta.
Pero el PP cabalga sobre la ola de las 2 millones de firmas recogidas en change.org por Juan Carlos Quer, padre de Diana Quer, Juan José Cortés, padre de la pequeña Mari Luz, Antonio del Castillo, padre de Marta del Castillo, y las madres de los pequeños Ruth y José Bretón y de Amaya y Candela Oubel en contra de la derogación de la prisión permanente revisable.

Derogación que permanece en fase de enmiendas, después de sufrir sucesivas prórrogas, después de que fuera aprobada por mayoría absoluta una proposición no de ley en esa dirección en el pleno del 4 de octubre de 2016 con los 176 votos a favor de PNV, PSOE, Podemos, ERC y PdeCAT frente a los 135 del PP-UPN y la abstención de los 31 diputados de Ciudadanos.
Por ello, el pasado 2 de febrero el PP se apuntó a la «guerra relámpago» (la famosa «blitzkrieg» alemana) y contra atacó presentando ante el Registro de la Cámara otra proposición no de ley sobre la aplicación prisión permanente revisable en determinados delitos y su coherencia con el sistema penitenciario.
Una iniciativa que tiene el sentido contrario: forzar a la oposición -que recurrió la prisión permanente revisable ante el Tribunal Constitucional- a que renuncie a derogar esta pena que afecta a una minoría de los casi 300 homicidios y asesinatos que como media se producen cada año en España, pero que tienen un alto perfil mediático.
La prisión permanente revisable fue incluida en el Código Penal en la reforma que se realizó mediante la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, por la que se establece que el tribunal revisará la condena de 25 años a partir de los 15 y la de los 35 años a partir de los 20.
Es una medida que tienen en sus respectivos códigos penales países como Italia, Francia, Reino Unido y Alemania.
Sólo se ha aplicado una vez
Hasta la fecha solamente se ha aplicado la prisión permanente revisable a David Oubel, el parricida de Moraña, quien después de drogar a sus hijas de 4 y 9 años, las asesinó usando una sierra radial y un cuchillo de cocina.
A José Enrique Abuín Gey, alias «el Chicle», asesino confeso de Diana Quer, también se le podría aplicar la prisión permanente revisable si fuera condenado porque podría encajar en uno o dos de los 8 supuestos establecidos: asesinato de menor de 16 años o persona especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o discapacidad física o mental, o asesinato subsiguiente a un delito contra la libertad sexual que el autor hubiese cometido sobre la víctima, si finalmente los forenses pueden demostrar que hubo violación.
Los otros 6 casos son el asesinato múltiple, el asesinato cometido por miembro de grupo u organización criminal, el asesinato terrorista, el asesinato del Jefe del Estado o de su heredero, el asesinato de jefes de Estado extranjeros o persona internacionalmente protegida por un Tratado que se halle en España y el genocidio o crímenes de lesa humanidad.
El PP siente el viento de popa en este terreno. Lo mismo que Ciudadanos, que ha cambiado su abstención por el apoyo.
Por eso, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en ese órdago a la grande, el pasado domingo anunció que pretendía ampliar la prisión permanente revisable a los supuestos de asesinatos en los que el autor no revele dónde está el cuerpo de la víctima, como ocurrió en el caso del crimen de la adolescente Marta del Castillo, los secuestros que acaben en el asesinato del rehén, los incendios provocados pese al conocimiento de que podían causar víctimas mortales -con la mente puesta en Galicia en el pasado verano- y los asesinatos en los que se usen productos químicos o nucleares.
Es improbable que el PP consiga sacar la nueva propuesta, pero con mantener la reforma de 2015 ya sería una victoria.