Interrumpiendo a la fiscal con largas peroratas sobre el funcionamiento de la contabilidad de su despacho de asesoría fiscal, Ramón Blanco Balín, financiero internacional gestor de fondos de grandes fortunas, que se sienta por vez primera en el banquillo de los acusados, declaró hoy en la pieza de Valencia del caso Gürtel, y dijo estar muy “sorprendido” por todo lo que se estaba desvelando durante el juicio.
Francisco Correa llegó a su despacho como cliente porque se lo envió Alejandro Agag -el yerno del entonces presidente del Gobierno, José María Aznar- dijo Blanco Balín: “Se utilizó mi despacho y mi nombre para dar mayor veracidad a esta compañía, si hubiera sabido lo que sé ahora por el procedimiento, no hubiera seguido con estas sociedades y las hubiera echado de mi despacho”.
“He visto que había una caja b, pero mi despacho nunca supo nada relacionado con esta caja b. No teníamos conocimiento ni de facturas manipuladas en su concepto y que no correspondían a la realidad ni los pagos en efectivo. En 40 años es la primera vez que estoy sentado en un juzgado”, declaró a preguntas de la fiscal.
Sin embargo, una conversación telefónica con Pablo Crespo puso de manifiesto que Blanco Balín conocía perfectamente el trasiego de facturas de la sociedad y aunque el acusado le dijo a la fiscal que estaba manipulando las declaraciones, a partir de ese momento se mostró más nervioso y algo balbuceante, hasta el punto de que el juez le hizo saber que estaba divagando.
Amigo del ex presidente José María Aznar y considerado supuesto cerebro financiero de la trama Gürtel, se enfrenta a una petición de 15 años de prisión por seis delitos fiscales.
Ramón Blanco Balín gestiona fondos de fortunas españolas vinculados al famoso bróker y asesor fiscal Arturo Fasana, quien gestiona a su vez en Suiza una cuenta, de nombre Soleado, que agrupa fondos de clientes y garantiza que no se conozca sus identidades.
Los negocios de Correa significaban el 3 por ciento de esta cuenta, según ha reconocido el mismo Fasana. Por ello, el dinero de la trama Gürtel es el único que se encuentra sometido al escrutinio judicial.
Ramón Blanco Balín controlaba Orange Market, según declaró Francisco Correa, a través de la mercantil Hator Consulting, SL. de la que poseía un 30% de acciones.
El acusado declaró que las había recibido como pago por sus servicios y que nunca tuvo ninguna intervención en la gestión de la sociedad, ya que su despacho tan sólo se dedicaba a la contabilidad pura y dura en base a las facturas y hojas Excel que le enviaban desde Orange Market en Valencia y que estuvo de consejero en el consejo de administración de la sociedad tan sólo como favor temporal.