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El Rey presidió una entrega de despachos, a jueces, de perfil muy bajo

El Rey con los nuevos jueces al final de la típica foto de familia. Carlos Berbell/Confilegal.
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Ha sido la primera vez que en la mesa presidencial de la entrega de despachos no se ha sentado ningún representante de la Generalitat.

Tradicionalmente, cada año, asisten el presidente de la Generalitat, el consejero de Justicia y el alcalde de Barcelona.

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Este año, no.

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El horno no estaba para bollos de ningún tipo.

Ni para tener a un Roger Torrent, el presidente del Parlament, con su lazo amarillo sentado en la mesa -como representante de la autonomía catalana-, ni para una alcaldesa, como Ada Colau, que no se sabe si viene o si va.

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Y mucho menos para arriesgarse a encajar una ausencia calculada políticamente.

Así que este año, la entrega de despachos a la 67 Promoción de jueces se ha hecho casi en petit comité en el fabuloso escenario del Auditorio de Barcelona. Sólo para el poder judicial, con la sola excepción del ministro de Justicia, Rafael Catalá, máximo responsable de facto de la Justicia en Cataluña hoy por aplicación del artículo 155 de la Constitución.

El Auditori fue «blindado» por los cuatro costados, merced a un enorme despliegue de Mossos d’Esquadra que doblaron en número a los 200 jóvenes independentistas que se manifestaron con poco ruido a 300 metros del edificio.

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Con muy poco, porque desde el Auditori no se les escuchó.

Lo que sí se oyeron bien dentro del Auditori fueron los aplausos al Rey, cuando entró.

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Y los que le prodigaron los presentes -nuevos jueces, sus familiares, profesores de la Escuela Judicial, presidentes de Tribunales Superiores de Justicia, de Audiencias Provinciales, jueces decanos, Sala de Gobierno del Supremo y demás autoridades- cuando terminó su discurso y dio por terminado el acto.

Instintivamente la gente comenzó a ponerse de pie aplaudiendo hasta completar todo el aforo en el patio de butacas y en los dos anfiteatros laterales.

Cuando ya pasaba del minuto y medio fue el propio Felipe VI, con una gran sonrisa, el que pidió acabar con los aplausos.

Flotaba en el ambiente la decisión del tribunal alemán de denegar la extradición de Carles Puigdemont por el delito de rebelión.

Y más teniendo presente en el patio de butacas a Pablo Llarena, el magistrado instructor que emitió la orden europea de detención contra el expresidente de la Generalitat.

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A Llarena le toca tomar la decisión de dirigir una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), con base en Luxemburgo, con la colaboración de la Fiscalía General del Estado, cuyo máximo responsable también asistió al acto.

¿Y si el TJUE no diera finalmente la razón al magistrado español? Pues la alternativa que aceptar su entrega por el delito de malversación o contribuir a que Puigdemont se convierta en una moderna versión del «judío errante».

TRES DISCURSOS

Como es tradicional, en este rito de paso, que es lo que es la entrega de despachos, la primera en intervenir fue la directora de la Escuela Judicial, Gema Espinosa, quien recordó que este año el centro cumple 20 años en Barcelona, «esta brillante ciudad de España», convertido en una Escuela para jueces de referencia para el resto de los países europeos y de Iberoamérica.

«En nuestra Escuela Judicial se ha formado más de la mitad de las juezas y los jueces españoles», recordó Espinosa. Unos jueces defensores de los derechos de los ciudadanos, de la Constitución y del ordenamiento jurídico; todos ellos servidores públicos.

La directora terminó con una cita del pensador francés, Alexis de Tocqueville, de su libro «Democracia en América»: «La fuerza del los tribunales ha sido, en todos los tiempos, la más grande garantía que se puede ofrecer a la independencia individual.

Uno de los momentos de la entrega de los despachos a los componentes de la 67 Promoción. Carlos Berbell/Confilegal.

El presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, hizo hincapié, por su parte, en la calidad del servicio que hay que prestar.

En una referencia clara a la actual situación, Lesmes recordó a los 65 nuevos jueces que lo que no pueden olvidar es el compromiso con la ciudadanía.

«Ellos confían en vosotros y no podéis defraudarles. Ni a ellos ni al resto de la carrera judicial, porque vuestros compañeros están respondiendo con la necesaria firmeza a los desafíos que se nos están presentando en unos momentos especialmente convulsos y complicados», dijo.

«Los jueces y magistrados, desde el más. Firme respeto a la legalidad, con gran profesionalidad y entrega, están defendiendo el Estado de Derecho ante cualquier pretensión de menoscabarlo. Esa es nuestra misión y ese es el compromiso que estáis adquiriendo en este acto de entrega de despachos», añadió.

EL REY, EJERCICIO DE EMPATÍA

Don Felipe, tras la entrega de los despachos, cerró el acto con una intervención de poco menos de 8 minutos, en la que subrayó lo consciente que era de «lo difícil que es ser juez».

«El estado de derecho implica que la función de los jueces, administrar justicia y hacer ejecutar lo juzgado, ha de estar guiada por la tutela de los principios constitucionales, lo que os coloca en una posición clave en la sociedad, como servidores públicos que salvaguardan y garantizan los derechos y libertades de todos los ciudadanos», dijo el Rey.

Marta Nadal es la número 1 de la 67 Promoción de Jueces por lo que recibió la Cruz Distinguida de Segunda Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort. Carlos Berbell/Confilegal.
Sobre estas líneas, Marta Nadal, número 1 de su Promoción, nacida en Cataluña; su madre es funcionaria del cuerpo de gestión procesal. Carlos Berbell/Confilegal.

Poco antes, don Felipe había entregado a Marta Nadal Disla, número 1 de su promoción, de 30 años, la Cruz Distinguida de Segunda Clase de la orden de San Raimundo de Peñafort.

El 70 por ciento de esta promoción está compuesta por mujeres. La galardonada es además una de las dos nuevas juezas nacida en Cataluña. El destino escogido es Mollet del Vallés, en Barcelona.

Las asociaciones también estuvieron en la entrega de despachos: de izquierda a derecha, Manuel Almenar, de la Asociación Profesional de la Magistratura, Ignacio González Vega, de Juezas y Jueces para la Democracia, Eva Atares, de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria y Concepción Rodríguez, de Foro Judicial Independiente.

 

por Carlos Berbell.

Carlos Berbell es director de Confilegal. Periodista, consultor internacional en comunicación y escritor, está especializado en el campo de la justicia, la investigación criminal y la comunicación institucional.