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Reyes Martel, una jueza de menores que “los castiga” a hacer el Camino de Santiago como peregrinos

La magistrada del Juzgado de Menores 1 de Las Palmas, Reyes Martel, inspiradora de esta iniciativa, que está en su segunda edición, con una foto del Camino de Santiago del año pasado de fondo.
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Si en la península el juez de menores referente es Emilio Calatayud en Canarias tiene nombre de mujer: Reyes Martel Rodríguez, de 50 años, titular del Juzgado de Menores 1 de Las Palmas de Gran Canaria desde 2013. Los dos jueces se asemejan mucho. Porque el motor que les empuja e inspira es el mismo: reconducir e integrar a chavales con problemas, dándoles una segunda oportunidad, con las medidas correctivas oportunas.

“Ellos son nuestro futuro”, afirma la magistrada, que ahora se encuentra en plena actividad organizativa.

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No en vano, está en fase de gestación la segunda edición del Camino de Santiago, rebautizado este año Camino de Santiago-Camino de Valores, que coordina la Asociación #UP2U Project Depende de ti, para jóvenes en riesgo de exclusión social, a través del que Martel canaliza ofertas de reinserción para menores..

“Los chicos que van a ir son chicos de medidas judiciales. Son chavales que han cometido delitos de violencia filoparental, delitos de maltrato contra su padre o su madre y delitos patrimoniales”, explica la magistrada Martel.

“Algunos van a hacer este Camino de Santiago con sus padres para reestablecer relaciones y restaurar los ámbitos afectivos dañados”, aclara Martel.

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“Hacer el Camino es el contenido de una medida que es parte del programa de intervención educativa que tiene como objetivo la promoción o el refuerzo de valores. Durante el Camino, además, se potencia la comunicación, la tolerancia y la solidaridad. El Camino de Santiago es una metáfora de la existencia y una magnífica escuela de aprendizaje de lo que es la vida misma con el fin de motivarles para que busquen oportunidades y crean sus propias metas”, añade.

Martel reconoce que su inspiración, para poner en marcha esta iniciativa, le vino del propio Calatayud, quien ya hizo en su momento, varios Caminos con chavales problemáticos, porque le abrió los ojos sobre las medidas alternativas que se podían aplicar. Como esta.

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“Pero a nuestro Camino de Santiago no sólo vienen chavales con problemas y sus padres. Está abierto a quien quiera acompañarnos”, señala.

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Por de pronto, van a ser 100 personas -100 peregrinos- las que, en esta ocasión, acompañarán a 50 chavales canarios y otros 50 del resto de España, en riesgo de exclusión social. Los de la Península proceden de Sevilla, Granada, Murcia, Alicante, Ciudad Real, Toledo, Madrid, Cantabria, La Rioja y Galicia.

“No es una iniciativa cerrada. Cualquiera puede acompañarnos”, dice la magistrada. “Todo aquel que lo desee, y que comparta los valores que potenciamos, puede hacerlo. Sólo tiene que inscribirse en la página web de Up2U: http://up2uproject.org. La fecha límite para apuntarse es el 17 de mayo”.

¿Y qué cuesta? 280 euros, incluyendo todos los desplazamientos, tanto en autobús como en avión, el alojamiento y toda las comidas.

El Camino de Santiago de Gran Canaria y, en la península

Esta versión del Camino de Santiago es el único en las islas avalado por Roma y otorga las mismas indulgencias, según la bula de 1964 del Papa Pablo VI. En Gran Canaria se harán dos etapas, entre Gáldar hasta Tunte, los días 27 y 28 de mayo próximo; 49 kilómetros en total. Después los participantes viajarán a Galicia, donde, durante cinco días -entre el 31 de mayo y el 4 de junio- recorrerán 75 kilómetros, hasta llegar a Santiago de Compostela.

“El Camino cumple su función. Sin duda es una herramienta, un recurso muy eficaz”, cuenta la magistrada.

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En la primera edición de este Camino de Santiago promovido por la magistrada, participaron 19 jóvenes de entre 16 y 18 años junto a una veintena de niños acogidos a la protección de distintos servicios sociales.

Actualmente en Canarias hay alrededor de mil menores sometidos a medidas judiciales y cerca de 1.900 bajo protección.

Los delitos que suelen cometer, en su mayor porcentaje, son de maltrato hacia los padres y patrimoniales.