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Los disparates argumentales de quienes no quieren debatir en las primarias del PP

Las formas engañosas de rechazar el debate En esta columna el profesor Felicísimo Valbuena, consultor político, hace un repaso a las tropas de Sáenz de Santamaría que no quedan en buena luz. EP.
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En mi última columna, me ocupaba del pensamiento de coartada que utilizan los llamados “sorayistas”. Después, han sucedido hechos que me obligan a seguir ironizando sobre algunos aspectos de este sector. Lo reconozco: Me resulta muy difícil escribir en estilo puramente académico sobre estas Primarias.

Y conste que no hubiera escrito sobre estas Primarias si el PP hubiera decidido que iba a haber debates.

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Si lo he hecho, es porque he escritos capítulos de libros y artículos sobre Debates y sé la gran importancia que tienen en la vida política.

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El primero en mostrar su opinión contraria al debate entre Soraya Sáenz y Pablo Casado fue el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo. «Yo sinceramente no lo veo necesario, la dirección del partido no lo ve necesario».

Así de rápido pasa de su opinión a la de la dirección del partido.

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No dice cómo se ha enterado él de lo que piensa la dirección del partido.

¿Por teléfono?, ¿en una reunión? No lo sabemos.

En el Ejército, el General es el menos general de los soldados. Pues eso ocurre con Maíllo.

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Él se cree que nos vamos a creer que habla como una persona particular.

Pues no, él habla como Coordinador General. Con todo lo que esto conlleva.

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Fernando Martínez-Maillo no se necesario el debate. EP. 

Después, vuelve a su opinión personal. Ese ‘cara a cara’ solo daría «satisfacción» a los «rivales» del Partido Popular.

El debate «en sí mismo es positivo» pero en este caso son dos «compañeros de partido». «A mí, los debates que me gustan y donde realmente estoy muy satisfecho y muy contento es con los debates del PP con el PSOE y Cs. Esos son los verdaderos debates que esperamos».

De nuevo pasa de la primera persona del singular a la primera del plural con una facilidad que hace sonreír. Como si el PP fuera una familia, en la que el padre o la madre opina que piensa de una forma y, segundos después, concluye: “Bueno, pues esto es lo que vamos a hacer”.          

Si aplicamos el parecer de Maíllo-Coordinador General a la vida de las familias, advertimos el ridículo de su parecer.

¿Las discusiones que más gustan en las familias son la que oyen en las casas de los vecinos, precisamente porque en las familias no se discute? La realidad nos dice que las discusiones son inevitables, necesarias y útiles en muchas ocasiones, porque es la manera de tomar buenas decisiones y rematar con un punto y aparte.

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Claro que el excesivo número de discusiones puede acabar con una familia. Y también es verdad que la ausencia de discusiones lleva al aburrimiento y a la separación de las parejas.

Un estalinista mental coordina la campaña de Soraya Sáenz

El que más se ha destacado por sus declaraciones ha sido José Luis Ayllón, exjefe de Gabinete de Rajoy y coordinador de campaña de Soraya Sáenz. Ha dado un empujón más al parecer de Maíllo.

“Los debates están muy bien cuando lo que se hace queremos es contraponer ideas. Pero es que ahora no hay, por mucho que muchos lo quieran resaltar, diferencias ideológicas entre una candidata y el otro candidato que se presentan al Congreso. Tanto Soraya Sáenz de Santamaría como Pablo Casado defienden las ideas del Partido Popular. Son las ideas que, en las que coinciden la mayoría de los españoles, porque seguimos siendo el principal partido de España”.

José Luis Ayllón fue secretario de Estado de Relaciones con las Cortes. EP.

Aunque pueda parecer sorprendente, esta manera de razonar es esencialmente estalinista en cuanto a la forma. Y produce risa. Por eso, hay comedias sobre Stalin. Recomiendo El monarca rojo y La muerte de Stalin. Y no digamos de chistes. “¿Te has enterado? Stalin ha muerto”. “Sí, pero ¿y quién se lo dice?”.

Stalin decía que era partidario de la crítica constructiva, pero cuando alguien quería ejercer esa crítica, Stalin le acusaba de estar haciendo “trabajo fraccional”. Y por supuesto, todos defendían las ideas del Partido.

No tenían más remedio, porque era el único Partido.

¿A qué mayoría se refiere Ayllón?

¿A que el PP es el que ocupa el primer puesto en las últimas elecciones celebradas? ¿Qué porcentaje representan el resto de las opciones políticas?

Ayllón es de los que no cuenta hasta diez cuando opina sobre lo que le preguntan. Y claro está, suelta joyas verbales que le dan un estilo propio.

Veamos lo que declaraba en la Ser el día 16 próximo pasado alrededor de las 9 de la mañana.

Asegura que ha hablado prácticamente con todos los compromisarios, directamente o a través de personas “que nos están ayudando, y las sensaciones son más que positivas a favor de la candidata”. Bueno, al menos dice cómo se ha enterado del parecer de 3.184 compromisarios.

Lo que ocurre es que, inmediatamente, afirma que Sáenz va a ganar, “como se demuestra por muchas encuestas”.

¿Dónde están esas “muchas” encuestas?

Si no las concreta, está jugando de farol.

Le pregunta el entrevistador: “¿A qué se debe que Casado haya conseguido aglutinar a prácticamente todos los candidatos que se quedaron fuera, y Soraya a ninguno?”

“Lo único que une a todos los candidatos que se están reposicionando alrededor de Casado es su rechazo a Soraya”.

Nueva pregunta: “Por qué tantos la quieren tan poco?”.

“Nosotros hemos querido hacer una candidatura de integración. Aquí quieren formar un frente de una candidata que ganó y cinco que perdieron. Es una dinámica de confrontación para ir todos en contra de Santamaría”.

Ayllón entiende que hay candidatura de integración si la encabeza Soraya Sáenz.

Si no, los demás llevan una estrategia de confrontación. En otras declaraciones se dirigirá a ellos como “el nerviosismo de los perdedores”.

El remate de la entrevista es de los que ilustran lo que el gran Milton Rokeach denominaba “mente cerrada”.

“Todos sabemos cómo triunfó la moción de censura. Representa la unión de aquellos partidos que perdieron las elecciones para evitar que siguiese en el poder el Presidente del Gobierno que las ganó. Es lo mismo que parece que está ocurriendo en estos momentos”.

O sea, que equipara a los que no son partidarios de Sáenz con los opositores a Rajoy. Sí, esta forma burda de razonar es un sello distintivo de Ayllón. Stalin equiparaba también a los desviacionistas de derecha y a los desviacionistas de izquierda. Y los llamaba “enemigos del pueblo”. Porque las Primarias acaban este fin de semana. Si no, Ayllón cualquier día les soltaba lo mismo a los no-sorayistas. Así ha calificado Donald Trump a los medios de comunicación.

Otra propiedad que fluye necesariamente de Ayllón es que enuncia algo y se contradice a continuación. Afirma que Casado quiere prescindir de quienes tienen más de cuarenta años, pero inmediatamente afirma que le hace gracia la foto de Casado con José Manuel García Margallo, que representa cualquier cosa menos renovación. Hay una diferencia sideral en cultura entre Margallo y Ayllón. Pues ahí tenemos disparando a la gallina de Guinea –Ayllón- contra el cazador- Maragallo-. Se olvida de que Ronald Reagan tenía 70 años cuando tomó posesión del cargo de Presidente de los Estados Unidos.

Más acusaciones contra Casado

Entre las acusaciones que los sorayistas hacen contra Casado es que les hubiera gustado verlo enfrentándose con los representantes de la oposición con la misma contundencia que con Sáenz.

Y lo dicen los “boabdiles”.

Sí, personajes que, en lugar de estar en la primera línea de la lucha contra los separatistas, prefieren estar en Madrid.

¿Ejemplos?

Del PP, porque también los hay de otros partidos: Alonso, del PP de la Comunidad Autónoma Vasca, que eligió ser ministro de Sanidad, y sí, Ayllón, que ha elegido la comodidad del Congreso, en lugar de estar soportando la presión de los independentistas catalanes, como sí hacen esos valientes que se llaman Alejandro Fernández, portavoz del PP en el Parlamento catalán y Alberto Fernández, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Barcelona.

Se parecen a algunos argentinos que, en lugar de quedarse en su nación, para mejorarla, prefieren irse a otros países… para decirles cómo tienen que llevar cada país. El PP ha quedado reducido a la irrelevancia en Cataluña y en la Comunidad Autónoma Vasca gracias a sus “boabdiles”.

Esto hace recordar lo que le ocurrió a Nikita Kruschev, el sucesor de Stalin. En un viaje al extranjero, un periodista le preguntó: “¿Qué hacía usted en tiempos de Stalin?”.

Él respondió: “¿Quién ha dicho eso?”.

Nadie respondió. “Pues yo hacía lo mismo que ese periodista”.

Kruschev fue quien inició una apertura del régimen estalinista. Y a pesar de la invasión de Hungría, los rusos y los ciudadanos de los países del Este, vivieron con más holgura que bajo la bota de Stalin.

El asunto del video

Esa cerrazón mental de los sorayistas ha quedado de manifiesto una vez más con el asunto de un video de poco más de dos minutos, en el que aparecían Celia Villalobos, Javier Arenas y Cristóbal Montoro como representantes del no-cambio.

Portándose, de nuevo, como un estalinista, Ayllón inmediatamente ha exigido por escrito una investigación sobre el origen del video. Quiere poner puertas al campo.

Desde aquí felicito al autor o autores del video. Es más, creo que deberían seguir por ese camino, abriendo ese tipo de humor a los demás partidos. Hace unos días, he entregado un capítulo sobre los cuatro debates electorales en España (2015-2016), que me solicitaron para un libro de Comunicación Política.

Les invito a los desconocidos autores del video a que accedan a la videoteca de Atresmedia y observen el debate del 14-12-2015, entre Soraya Sáenz, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera.

Por ejemplo, pueden hacer un montaje con las 31 interrupciones de Sánchez y las 34 de Sáenz, para ilustrar la ridícula falta de educación de estos dos políticos, y cómo los moderadores Ana Pastor y Vicente Vallés no pudieron con ellos.

Iglesias interrumpió 11 veces, pero puede resultar cómico un montaje con los momentos en los que muestra que es un político que no necesita abuela.

Y sobre Rivera, que sólo interrumpió 5 veces, también resulta humorístico comprobar la firmeza que tiene al hablar y la falta de seguridad que evidencia con su continuo agarrarse la ropa, frotarse las manos y mover los pies hacia adelante y hacia atrás.

El humor es el arma más poderosa, después del razonamiento sólido en los discursos y debates. Hay un dicho que se atribuye a cinco autores diferentes: “Morir es fácil. Lo difícil es hacer comedia”. Es tan escaso el humor en la política española actual que por eso ha tenido tanto éxito el video… de ¡solo 2 minutos!

¿Qué ha dicho Soraya Sáenz?

Aparte de lo que ya escribí en mi columna anterior, Sáenz ha dado algunos pasos más hasta retratarse como es.

Primero, ya sabemos que solo hay integración si la comanda ella. También declara: ” Yo he decidido mi manera de hacer campaña, en positivo, y sin criticar a ningún compañero”.

Sin embargo, fijémonos en cómo son sus actos:

  • Hay que luchar denodadamente contra la corrupción. Primero con la ejemplaridad de las conductas personales, y póngalo bien, por favor, la sinceridad sobre lo que uno es.
  • ¿A qué o a quién se refiere? ¿A la polémica del máster de Casado?
  • No, no lo digo por eso.
  • ¿El asunto del máster puede ser un lastre para Casado como posible presidente del PP?
  • Le corresponde responder a él.
  • ¿Y usted cómo lo ve?
  • Yo no voy a opinar de la situación procesal de mis compañeros de partido.

O sea, que tira la piedra y esconde la mano. Para quien desee ampliar esta forma de actuar en la vida mediante la insinuación, recomiendo que lean los diálogos de Iago con Otelo.

Por otra parte, hay que ver lo que el PP presumió de la “Operación Diálogo”. Pues bien, hay que agradecer a Sáenz que haya aclarado en qué consistió esa Operación.

  • Yo me senté dos veces con Junqueras, él por indicación de Puigdemont y yo por indicación de Rajoy, para que analizáramos un documento de 46 puntos. En la primera reunión vimos el documento, en la segunda Junqueras me dijo que solo quería hablar de la autodeterminación. Y le dije muy buenas tardes, esta reunión ha terminado.

Un viaje que no necesitaba alforjas, aunque ¡hay que ver cómo vendieron las alforjas!

Finalmente, Sáenz dio una vuelta más a la tuerca de la cursilería.

«A mí un debate con Pablo Casado me vendría personalmente muy bien. Sería muy fácil comparar preparación, trayectoria, currículum, experiencia, programa… Pero no estoy a lo que a mí personalmente me venga bien, estoy a lo que particularmente le venga bien al partido y a España, porque nuestro partido es un bien de los afiliados y está al servicio de nuestro país. Y creo que en la dinámica en la que está Pablo Casado ese debate le haría mucho daño a él, pero también al partido».

Parece la viva estampa de un Tartufo femenino. Suena también a la asociación de Maíllo y Ayllón: Yo-Partido-España. Enrique Jardiel Poncela hace hablar a uno de sus personajes: “España y yo somos así, señora”.

Hitchcock convertiría a Soraya en una girl-scout, según contaba él a Truffaut, cuando le iba explicando sus películas.

Los boys y girl-scouts se levantan todos días queriendo hacer una buena obra. Por ejemplo, ayudar a una señora mayor a cruzar el paso de peatones. Sí, pero ¿qué pasa si la señora no quiere? Pues eso es lo que le ha ocurrido a Sáenz con Casado.

Pero ese maternalismo protector y, a la vez, ese ataque por infidelidad al partido y a España, resulta risible.

En tiempos de aquella tertulia que organizaba Luis Carandell en La Taberna del Alabardero, alguno de los personajes ya citados se habrían convertido en candidatos al premio de Tonto Contemporáneo.