El titular del Juzgado de Instrucción 4 de Fuenlabrada, Madrid, Alejandro Abascal, ha dictado hoy una orden de alejamiento de 100 metros al joven Jonathan Yern Sánchez de la pareja gay de esa localidad, situada al sur de la Comunidad de Madrid, a la que supuestamente agredió e insultó, el pasado mes de julio, insultos que repitió el 6 de noviembre, en las escaleras del Ayuntamiento.
La medida cautelar dictada por el magistrado dice: «Se prohíbe a D. Jonathan Yern Sánchez aproximarse a don J.D.M y a D. Y.A.T., en cualquier lugar que se encuentre, a su domicilio, lugar de trabajo o sitios que frecuente a una distancia inferior a 100 metros».
También prohíbe comunicarse con la pareja «por cualquier medio informático o telemático, así como establecer cualquier contacto escrito, verbal o visual».
Y advierte que dichas medidas estarán vigentes mientras no sean revocadas expresamente y que su incumplimiento podría devenir en su entrada en prisión «como autor de un delito de quebrantamiento en condena».
Jonathan Yern Sánchez, actualmente desempleado, está siendo investigado por tales hechos por un supuesto delito de coacciones con la agravante genérica del artículo 22.4 del Código Penal, por producirse por su razón sexual.
El abogado de la pareja, José María Garzón, considera que debe ser considerado un delito de odio del 510 del Código Penal.
De acuerdo con la denuncia presentada el 6 de noviembre, los hechos sucedieron en torno a las 13.00 horas de ese mismo día, después de que se suspendiera el juicio contra Yern Sánchez. Fue en las escaleras de la plaza del Ayuntamiento.
Allí la pareja se encontró con él, quien sacó el auto del juicio del pantalón y se lo mostró a la pareja mientras les decía cosas como: “Esto es lo que habéis conseguido, hijos de puta; sois unos mierdas, acosadores de niños, discapacitados, sois unos sinvergüenzas”.
La pareja, debido al temor que les inspiró, se dirigieron a la cercana cafetería de la estación de Renfe, «para refugiarse».
«Al ver el autor que se quedan dentro, él regresa hacia ellos mientras les insultaba», expusieron en la denuncia que pusieron después en la Comisaría de Policía. Yern Sánchez, al ver que estaban acompañados, abandonó el lugar.
YERN SÁNCHEZ DICE QUE «NO ES HOMOFONO»
El denunciado Yern Sánchez negó los hechos en la declaración que realizó hoy ante el magistrado Abascal: «Que no es cierto que después del juicio tuviera ningún incidente con los denunciantes. Que no es cierto que los siguiera hasta la estación de Renfe, diciéndoles allí y una vez allí exhibiéndoles el auto les dijera las expresiones que constan en la denuncia. Que quiere hacer constar que iba con su madre e iba hablando por teléfono con un amigo. Que él sabía que estaban allí y le dijo a su madre que se fueran de allí, que siguieron de largo».
Y añadió «que sólo ha tenido el juicio con ellos porque según ellos insultó y les dijo que eran homosexuales. Pero que él no es homófono».
«NO ES UN CASO AISLADO»
El auto del magistrado es duro.
«Lo cierto es que no es un caso aislado y prueba de ello es la denuncia que en su día motivó el juicio leve posteriormente suspendido y que los hechos han podido repetirse cada vez que el investigado se encuentra con alguno de los denunciantes, más especialmente con J.D.M., con quien según afirman ambos coinciden en la estación de metro«, se puede leer en el auto.
«Además, sin que constituya prejuzgar el fondo del asunto, lo cierto es que no existe indicio alguno de ánimo espurio por parte de los denunciantes, persisten en su versión y ambas partes coinciden en la concurrencia de testigos presenciales que serán oídos en su momento».
«Lo anteriormente expuesto, aporta credibilidad al relato fáctico señalado por los denunciantes, unido a las declaraciones que en su día prestaron, en las que manifestaron su miedo cada vez que se encuentran al denunciado», razona el magistrado para explicar su decisión de imponer la orden de alejamiento de 100 metros frente a los 500 metros propuestos por la acusación particular.
AGRESIÓN EN JULIO
El origen del conflicto que ha dado lugar a estar medidas cautelares se remonta al pasado 27 de julio, cuando el denunciado insultó y agredió a esta misma pareja al grito de “maricones de mierda” y “escorias” cuando paseaban “tranquilamente” cerca de la estación de Renfe de Fuenlabrada.
Uno de los agredidos fue diagnosticado de una lesión pareo occipital derecha e inflamación que le provocó vómitos y otalgia en el lado donde recibió un puñetazo, así como dolor cervical y mareo.
El juicio tenía que haberse celebrado el pasado 6 de noviembre, por un delito de lesiones leves, tal como lo calificó la juez.
Fue suspendido porque la acusación particular, en un recurso de calificación, pidió que la agresión, en la que hubo lesiones y maltrato de obra con “motivo homófobo”, fuera vista como penal por delito de odio.