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El Supremo confirma la pena de prisión por estafa al “falso Iniesta”, quien arruinó a un empresario

Blas Fernando Gracia Abadía ha visto su condena confirmada por el Supremo. Para evitar entrar en prisión tendrá que abonar los 1,2 millones de euros de indemnización impuestos.
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El Tribunal Supremo ha confirmado la pena de 2 años de cárcel y una indemnización de 1,2 millones de euros, más intereses, a Blas Fernando Blasco Abadía, conocido como el “falso iniesta”, por un delito de estafa agravada, pena que le impuso el pasado 19 de abril el tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Jaén.

El Supremo da por probado que el estafador, el “falso Iniesta”, se hizo cargo de la empresa jienense Aceites Villapardillo, propiedad del empresario M.P.J., en serios problemas financieros como consecuencia de la crisis económica de 2008, con del que incumplió todos los acuerdos y al que abocó a la ruina económica. 

Es la primera condena por estafa agravada contra Blasco Abadía, que desmanteló la empresa, puntera en la producción de aceite de oliva, vendiendo toda la maquinaria. 

El “falso Iniesta” ahora tiene que abonar los 1,2 millones de euros de indemnización si quiere evitar entrar en prisión. 

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Los magistrados Manuel Marchena Gómez -presidente de la Sala de lo Penal y de este tribunal y ponente del caso-, Miguel Colmenero Menéndez de Luarca y Antonio del Moral García inadmitieron el recurso de casación interpuesto por Blasco Abadía, contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Jaén, obtenida por el abogado de oficio de M.P.J., Manuel Ureña.

El auto del Supremo, al que ha tenido acceso Confilegal, tiene fecha de 15 de noviembre pasado.

La Fiscalía no vio delito en los hechos en el juicio de la Audiencia Provincial jienense. La sentencia fue por unanimidad del tribunal colegiado de tres magistrados.

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Estando dicho denunciante acuciado por la situación económica en la que se encontraba, y por los agricultores que habían depositado sus cosechas en dicha fábrica, además de la existencia de unos créditos bancarios vencidos y no prorrogados, y a sabiendas el acusado de esa situación del denunciante, y con ánimo defraudatorio, le ofreció adquirir el negocio a cambio de subrogarse, como contraprestación en las deudas del mismo para su posterior liquidación, entregando el acusado a cuenta unas cantidades mínimas y testimoniales en metálico, y prometiendo la constitución de aval con entidad bancaria como garantía”, relata el auto de inadmisión, que fue contestado por otro abogado de oficio, Óscar Vicario, también representante legal del empresario jienense arruinado por el “falso iniesta”.

EL FALSO INIESTA NO SOLTÓ NI UN EURO

“El desplazamiento patrimonial provocado por los falsos compromisos y garantías ofrecidas por el acusado finalmente se logra con la transmisión del negocio junto con sus terrenos, edificaciones, instalaciones fijas y maquinaria – todo ello tasado por la entidad bancaria hipotecante, Unicaja Banco S.A, en la escritura de constitución de hipoteca, en 1.091.518 euros- mediante la formalización de escritura pública de contrato de compraventa de 60.120 participaciones sociales, representativas del 100% del capital social, a favor del acusado Blas Fernando Gracia Abadía y de la entidad mercantil unipersonal BlayLayher SL, con fecha 11 de diciembre de 2012″,

El estafador tomó posesión de las instalaciones de Aceites Villapardillo sin liquidar ni abonar deuda alguna, sin negociar el pasivo de la empresa que “adquirió”. 

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Las deudas, por lo tanto, continuaron vigentes, vecindad y exigibles, por lo que Caja Rural y Unicaja instaron los correspondientes procedimientos de ejecución hipotecaria.

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De esa forma, Caja Rural de Jaén, se adjudicó cuatro fincas rústicas del empresario estafado por 217.560 euros, cuando su valor estaba tasado en 435.000 euros.

“Fincas que no estaban afectas directamente al negocio, pero sí indirectamente” al empresario al ser “fiador solidario de los préstamos concedidos al negocio”.

Unicaja, por su parte, ejecutó la finca hipotecada donde radicaba la almazara y sus instalaciones, con un valor tasado de 1.092.510 euros, que va a ser subastada públicamente.

El empresario afectado, “con la actuación del acusado, se le ha ocasionado un grave y patente perjuicio, ejecutándose sus bienes privativos, y dejándosele con tal proceder, sin empresa, sin patrimonio, insolvencia económica, y en definitiva, en la ruina económica”. 

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“El órgano a quo considera acreditada, tanto la transmisión patrimonial como el elemento del engaño desplegado por el acusado, y el perjuicio patrimonial generado al perjudicado tanto en cuanto el acusado, incumpliendo la obligación contraída, no canceló las deudas que pesaban sobre la sociedad y sobre el patrimonio personal del perjudicado una vez tomada efectiva posesión de la industria”, dice el auto de los tres magistrados.

Y añade el tribunal del Supremo: “Los hechos, tal y como aparecen descritos en el factum de la sentencia fueron correctamente considerados por el Tribunal constitutivos de un delito continuado de estafa agravada, sancionado en los artículos 248.1, 250.1º 4º y 5º del Código Penal vigente”.

“El ánimo defraudatorio queda acreditado ante el incumplimiento de lo expresamente pactado por el recurrente”, remacha el Supremo, rechazando el recurso del supuesto empresario.

QUIÉN ES EL “FALSO INIESTA”

Blas Fernando, de origen zaragozano, fue apodado “el falso Iniesta” por falsificar la marca y el icono comercial del famoso ya exjugador del FC Barcelona haciéndose pasar igualmente por socio y amigo de personajes tan influyentes como Johan Cruyff o Luis Figo para adquirir unas empresas que luego no pagaba y desmantelaba.

A su nombre figuraban empresas como “Alimentación Iniesta”, “Iniesta Color” o “Iniesta Fruit”. En los últimos años ha estado envuelto en polémicos movimientos como la compra fraudulenta del Real Zaragoza CF presentando avales falsos de bancos suizos, turcos y húngaros.

Su patrón de engaño siempre era el mismo: presentarse bajo una apariencia de solvencia económica destacada y de un importante poderío empresarial adornado con coches de alta gama, relojes de lujo y presumiendo de sus famosos y futbolísticos socios.

Con esta imponente fachada, con aquellos falsos compromisos y avales y definiéndose como “reflotador” de empresas, mago de las finanzas y la gestión acabó amasando un abultado patrimonio a costa de la ruina de varias familias, pues una vez aceptado el trato, incumplía acuerdos, desmantelaba las empresas, no cumplía los pagos y se embargaban los bienes de los vendedores.

El condenado, que ya poseía antecedentes penales por coacciones, amenazas o por falsificación de documentos y aprovechándose de la crisis del 2008 estafó a PYMES históricas como la conservera Rey de Oros (Cádiz), Hogarsur (El Puerto de Santa María) o la mencionada Aceites Villapardillo (Jaén), por citar algunas.

El daño personal, patrimonial y en puestos de trabajo que el estafador ha producido ha desatado una indignación social que ha cristalizado en la declaración oficial de Blas Fernando Gracia Abadía como “persona non grata” en municipios como Barbate.

Ahora, el “falso Iniesta” no tiene más salida que que pagar la indemnización si quiere eludir la prisión.

Con esta resolución del Supremo, que pone contra las cuerdas al estafador, se abre la veda y la esperanza en la justicia a todos los afectados que ahora verán la oportunidad de restituir el daño que el sujeto en cuestión les ha causado.