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Marchena ejerció de profesor de la asignatura de «Primero de Interrogar» en el juicio del procés

El tribunal del caso del procés con su presidente, Manuel Marchena, que ayer tuvo que emplearse a fondo. Poder Judicial.
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El artículo 709 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal dice que el juez debe dirigir el interrogatorio, evitando que se le formulen preguntas inútiles, sugestivas o capciosas, de tal manera que no se transforme en prueba de cargo.

Y eso es lo que hizo ayer el presidente del tribunal del caso del procés, Manuel Marchena, mañana y tarde.

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Ejerció de profesor de la asignatura de «Primero de Interrogar» sobre fiscales, acusación popular y abogados defensores.

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Porque todos ellos cayeron en las tres tipologías de preguntas prohibidas y Marchena no tuvo más remedio que intervenir una y otra vez, con mucha educación, incluso con gracia, pero se notaba que debajo del guante de seda había un puño de acero que no iba a permitir que se desmandara nada.

El primero de los «corregidos» fue el fiscal Fidel Cadena, que hizo dos preguntas sugestivas cuya estructura contenían o sugerían respuestas concretas, lo cual no era admisible, y así se lo hizo saber Marchena.

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Otro de los «corregidos» fue Jordi Pina, abogado de Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sánchez, un hombre apasionado.

Fue cuando le dijo a Mariano Rajoy, expresidente del Gobierno: «El senador del PP Xavier García Albiol dijo el 27 de octubre [de 2017] que se iba a aplicar el 155, sí o sí…».

Una pregunta que, evidentemente, cayó en la categoría de las inútiles.

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«Preguntar al testigo sobre lo que ha dicho otra persona no tiene sentido. No haga cosas que van a tener el freno de la sala», le dijo Marchena.

PREGUNTA SUGESTIVA

Luego Pina arrancó por el lado del papel que el lehendakari Íñigo Urkullu había jugado como supuesto mediador entre Carles Puigdemont y Rajoy.

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La pregunta contenía una introducción previa, que encajaba en la categoría de las sugestivas, como las que había hecho Cadena antes.

Otra vez Marchena intervino: «Preguntas con introducción que condicionan o sugieren la respuesta no son aceptables. Hágala de otra forma».

Francesc Homs, el exdiputado y exportavoz de la Generalitat, hombre de confianza del expresidente de la Generalitat, Artur Mas, abogado, en este caso de Meritxell Borrás y Joaquim Forn, también fue «corregido» no una sino varias veces por Marchena.

¿Producto de la falta de práctica en el oficio de interrogar?

La política y la abogacía no son la misma cosa.

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La primera fue cuando le preguntó a Rajoy sobre la modificación del Código Penal de 2015.

«Estamos sometiendo a un examen jurídico al testigo, tratando de saber si recuerda cuando se modificó el Código Penal. No intente convencer al testigo. Trate de convencernos a nosotros», le dijo el presidente del tribunal, en otra prueba de pregunta inútil.

Y cuando Homs siguió por el mismo camino, Marchena volvió a intervenir: «La declaración de impertinencia [en referencia al tipo de pregunta realizada] no está sometida a recurso. Y la generosidad tiene un límite».

Pero ahí no terminó la cosa. Homs lo intentó de nuevo cuando le inquirió a Rajoy que por qué no habían apelado a los artículos de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional que permitían pedir la suspensión de los miembros del Govern y optaron por aplicar el 155.

«No puede examinar en términos jurídicos a ningún testigo, señor Homs», le interpeló Marchena.

Lo mismo hizo con Andreu Van den Eynde, abogado de Oriol Junqueras y de Raül Romeva, cuando preguntó a Rajoy que qué opinaba de la frase «el pueblo es agente político de su destino», otro ejemplo de pregunta inútil o capciosa, depende de cómo se mire.

«Señor letrado, aquí no estamos en el análisis político. Estamos en el jurídico. Estamos perdiendo el tiempo. Convénzanos a nosotros», le interpeló.

Marina Roix, la abogada de Jordi Cuixart, por su parte, no tuvo tiempo de desarrollar su discurso sobre la eliminación de la mili, la insumisión existente cuando se produjo y la posición de Rajoy en ese momento.

De nuevo Marchena tuvo que emplearse a fondo. Muy a fondo. «En su informe final podrá desarrollar esta línea de argumentación y desde el tribunal la tendremos en cuenta, pero ahora avance, por favor».

Por la mañana, le tocó a Pedro Hernández, abogado de la acusación popular encarnada por Vox, cuando inició una pregunta al diputado de ERC, Joan Tardá con la formulación: «De lo que usted conoce, ¿fue el referéndum del 1 de octubre la culminación de una idea preconcebida de separación…».

Marchena le dijo que comenzando con esa frase le estaba pidiendo al testigo una valoración sobre comportamientos de terceros. Si es tan amable, pregúntele por lo que él conoce o en lo relación con los hechos por él percibidos. No le pida valoraciones sobre movimientos políticos, movimientos sociales o sobre hechos de otra naturaleza, hechos protagonizados por terceros».

Lo dicho. Como una clase de Primero de Interrogatorio.