PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Torra se expone a 3.000 euros de multa si no retira los lazos y esteladas de los edificios públicos

El gobierno catalán anuncia una respuesta “combativa” a la orden de la Junta Electoral CentralEsta tarde concluirá el plazo de 48 horas que le dio la Junta Electoral Central para que cumpla con el deber de neutralidad política de los poderes públicos ante las elecciones del 28 de abril.
|

El presidente catalán, Quim Torra, se expone a multas de entre 300 y 3.000 euros, incluso a una denuncia por desobediencia en Fiscalía, si no retira los lazos amarillos y las ‘esteladas’ de los edificios públicos de la Generalitat, como le ha ordenado la Junta Electoral Central (JEC).

Esta tarde concluirá el plazo que le dio de 48 horas para que cumpla con el deber de neutralidad política de los poderes públicos ante el 28-A.

PUBLICIDAD

La ley prohíbe a los poderes públicos tomar partido en las elecciones -artículo 50 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG)- y la libertad de expresión es un derecho fundamental de las personas, pero no de los gobernantes.

PUBLICIDAD

La orden de la Junta Electoral Central está motivada por una denuncia de Ciudadanos ante este órgano arbitral ante la exhibición en Cataluña de símbolos ideológicos o partidistas en edificios y espacios públicos en periodo electoral.

A la consejera de Presidencia, Elsa Artadi, le parece una «demanda ridícula», y ha anunciado que el gobierno catalán está trabajando en una «respuesta combativa».

PUBLICIDAD

Este procedimiento abrirá ahora un largo camino de denuncias, alegaciones y recursos.

Una vez que acabe el ultimátum de 48 horas, tanto Ciudadanos como las juntas electorales provinciales, a quienes la JEC remitió su resolución, podrán hacer un seguimiento y denunciar los incumplimientos en cada edificio.

Las juntas provinciales podrán abrir después un expediente, dando a la Generalitat la oportunidad de presentar alegaciones, y finalmente podrá concluir con una sanción que, según el artículo 153.1 de la LOREG, va de 300 a 3.000 euros en el caso de mandatarios públicos.

PUBLICIDAD

Además de esta sanción administrativa por infracción electoral, una junta electoral puede acordar también la remisión del expediente a la Fiscalía al entender que se ha producido un delito de desobediencia.

EN 2016 LA JUNTA ELECTORAL CENTRAL ORDENÓ RETIRAR LAS ESTELADAS DE EDIFICIOS PÚBLICOS

En 2016, la Junta Electoral Central ordenó retirar las banderas separatistas, denominadas ‘esteladas’, de edificios públicos.

PUBLICIDAD

Por no descolgar la ‘estelada’ de la fachada municipal en las elecciones autonómicas y generales de 2015, la alcaldesa de Berga (Barcelona), Montse Venturós, de la CUP, fue condenada por el Juzgado de lo Penal 2 de Manresa en junio de 2018 a 6 meses de inhabilitación para el ejercicio de cargo público, la pena mínima atribuible a un delito de desobediencia, y a una multa de 540 euros.

Montse Venturós, alcaldesa de Berga, un pequeño municipio de 16.115 habitantes del norte de la provincia de Barcelona.

Venturós ha presentado un recurso de apelación, por lo que la sentencia no es firme, todavía.

El juez de Instrucción 1 de Berga (Barcelona), Albert Ejarque Pavia, ordenó a los Mossos d’Esquadra en noviembre de 2016 que la detuvieran, tras haberse desatendido de cuatro citaciones judiciales.

EXHIBIDAS EN EL CAMP NOU Y EN GRANDES FINALES EUROPEAS

Después de que la exhibición de este tipo de “banderas” se haya producido históricamente en el Camp Nou y en grandes finales europeas por los aficionados barcelonistas sin ningún tipo de incidencia, la UEFA sancionó en 2015 al Barça con 30.000 y 40.000 euros, por la exhibición de ‘esteladas’ en su estadio durante los partidos de Champions.

Banderas independentistas en un campo de fútbol. Foto: EP

En 2016 lo volvió a multar con 150.000 euros por los expedientes acumulados durante los partidos de la Liga de Campeones de esa temporada.

PUBLICIDAD

Finalmente, en junio del año pasado, el Barça y la UEFA firmaron la paz. El club se comprometió a retirar su recurso al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) respecto a la sanción económica por exhibirlas, y el organismo, a revisar su Reglamento Disciplinario en materia de exhibición de banderas de signos políticos en estadios de fútbol.

GUERRA DE BANDERAS

En Cataluña se libra una guerra de banderas entre separatistas y catalanes leales a España: desde quitarle la enseña nacional al vecino y tirarla a la basura, a reírse del secesionismo enseñando el culo a través de una ‘estelada’ agujereada, como hizo en 2013 el dramaturgo Albert Boadella, presidente en el exilio de ‘Tabarnia’, la ficticia región autónoma conformada por Barcelona y Tarragona que surgió en respuesta al independentismo catalán.

“Mi culo era lo más honorífico de la bandera”, declaró Boadella, que se concedido el título honorífico de Traidor Nacional de Cataluña y asegura estar “orgullosísimo” de serlo “a esta Cataluña que han montado”.

Cabe recordar también que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (Barcelona en Comú), expedientó a un agente de la Urbana por llevar una muñequera de España, y que ha habido agredidos por portar la enseña nacional, como, por ejemplo, sucedió el pasado noviembre a un participante en la manifestación de Jusapol dentro del metro. Fue empujado escaleras abajo por llevar una bandera española, y se escuchó un «mori España» (muera España) tras la caída y mientras el agresor huía escaleras arriba.

Fue sonado un caso ocurrido en octubre de 2012, en el que los Mossos d’Esquadra tuvieron que escoltar a un padre que llevaba en brazos a su hija pequeña y se dirigía hacia una manifestación antiseparatista en Barcelona portando una bandera de España.

En octubre de 2016 también fue agredido un legionario. “Métete eso por el culo”, le espetó un grupo de radicales al hombre, de unos 40 años, que volvía de la marcha para conmemorar el 12 de octubre. Lo golpearon hiriéndole en la cabeza, y el agredido, tratando de defenderse, clavó el palo de la bandera en el pómulo de uno de los atacantes.

Además de la ‘estelada’, los separatistas han convertido el lazo amarillo en su símbolo, en símbolo de apoyo a los líderes separatistas presos.

Para reivindicar su excarcelación, el pasado mayo colocaron cruces y banderas amarillas en las playas catalanas. Su iniciativa se saldó con varios enfrentamientos entre separatistas y constitucionalistas.

Un ejemplo, en la playa de Canet de Mar (Barcelona):

Para protestar por las cruces, las playas también se llenaron de banderas de España.

El pasado julio, los separatistas también colocaron 2500 cruces en la plaza Mayor de Vic (Barcelona).

Un conductor arrolló decenas de ellas. El Ayuntamiento de la localidad anunció que lo denunciaría por un delito de incitación al odio. La defensa negó que este tuviera un motivación ideológica y aseguró que estaba en tratamiento psicológico.

El PPC acusó entonces al independentismo de provocar este tipo de reacciones: “Están consiguiendo con campañas como ésta que una parte de la población explote anímicamente”.

El pasado agosto, una mujer también sufrió una agresión en Barcelona tras retirar varios lazos amarillos. La víctima es española, de origen ruso, y está casada con un militante de Ciudadanos. Presentó una denuncia, acompañada del parte médico.

Ciudadanos también presentó otra ante la Fiscalía en Cataluña contra el agresor, y advirtió de que “ya son decenas y decenas” las causas de “delitos de odio” que se dan en Cataluña.