Un guardia civil que participó en los registros el 20 de septiembre de 2017 a despachos de la Generalitat ha confirmado hoy en el juicio del ‘procés’ a conversación que el exsecretario de Hacienda catalán Lluís Salvadó tuvo con su secretaria minutos antes de abrir la puerta a los agentes de la policía judicial: «Entra al despacho, coge la pila de papeles y tíralos al patio».
Según obra en el sumario de un juzgado de Barcelona que investiga a Salvadó, la subordinada le contestó: «Ya he cogido algunas, las he metido en la caja de aguas, pero está aquí la Guardia Civil y no me da tiempo».
También se desprende del mismo que entre los documentos que la secretaria trató de destruir hallaron 8 «folios rotos» en una papelera que detallaban los «escenarios posteriores al referéndum» y que los dividía «en cuatro fases: noche electoral, recuento y proclamación formal, transitoriedad jurídica y proceso constituyente».
Los registros fueron ordenados por el entonces titular del Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, el magistrado Juan Antonio Ramírez Sunyer, fallecido el pasado noviembre.
Este agente que participó en los registros ordenados por el entonces titular del Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, el magistrado Juan Antonio Ramírez Sunyer –fallecido el pasado noviembre- ha declarado como testigo y sin que las cámaras de la televisión institucional hayan captado su imagen, como había solicitado.
Esto ha provocado las protestas de Andreu Van Den Eynde, abogado de Oriol Junqueras y Raül Romeva, y de Marina Roig, letrada de Jordi Cuixart, que consideran que puede ser vulnerado el derecho de defensa.
A preguntas del fiscal Javier Zaragoza, el agente ha explicado que la primera entrada y registro con respecto a Salvadó se llevó a cabo en su domicilio.
Llamaron a la puerta y tardó «tres o cuatro minutos en abrir», tiempo en el cual los agentes le oyeron hablar por teléfono. Cuando abrió la puerta, el exsecretario de Hacienda les comentó, «en un intento de excusar la tardanza», que estaba hablando con su secretaria.
Según ha explicado, tras la intervención del teléfono móvil de Salvadó, los investigadores comprobaron que en esa llamada el exsecretario de Hacienda le pidió a su secretaria que entrara a su despacho, cogiera una «pila de papeles» y los tirara «al patio» de la Consejería.
En ese momento ha interrumpido el interrogatorio el abogado Van Den Eynde para protestar por el hecho de que el guardia civil hablara del contenido de una conversación que él no escuchó en el momento del registro, pero el presidente del tribunal, el magistrado Manuel Marchena, ha rechazado el argumento asegurando que el testigo no estaba haciendo ninguna valoración y estaba relatando «lo que vivió» en el marco de la investigación.
El fiscal ha preguntado entonces al testigo por el registro en el despacho de Salvadó.
Según ha contado, a los agentes presentes les «llamó la atención» una «carpetilla azul» con los títulos «escenario de guerra y escenario de guerrilla», con «dos folios manuscritos con medidas jurídicas financieras que podría tomar el Estado español por los planes independentistas y la respuesta que ellos podrían dar».
También hallaron documentos relativos a la organización de una agenda propia, medidas para conseguir un reconocimiento internacional o para llegar a un Estado propio, y en su domicilio encontraron documentos con títulos como «El catastro en Cataluña en el momento de la desconexión» o «Inventario de los bienes inmuebles del Estado en Cataluña».
El agente ha informado que durante el registro hubo un «pequeño forcejeo» a raíz de que Oriol Junqueras se personase acompañado de unas 10 personas, alguna grabando con un móvil.
Ha contado que pese a que los agentes le dijeron que no podía tener contacto con Salvadó, Junqueras «hizo caso omiso, lo saludó, se abrazaron o se dieron la mano» y mantuvieron una breve conversación.
Ha señalado que no tuvieron dificultades durante el registro, y que sobre las 18.00 horas los agentes comenzaron a escuchar «gritos y vítores» a favor de la independencia y en contra de la Guardia Civil, a los que, según ha dicho, llamaban «fascistas, golpistas y terroristas».
Este testigo también realizó la inspección de «los vehículos devastados», que aparecieron sin «sillones» y llenos de basura tras la concentración del 20-S.