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Verónica: Una muerte tan anunciada como evitable

El autor de la columna, Juan Gonzalo Ospina. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
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Hemos vuelto a fallar. Hace unos días fallecía Verónicacansada de soportar la situación de acoso, hostigamiento y trato denigrante que sufría en su lugar de trabajo, a raíz de la difusión de unos vídeos suyos de contenido sexual que se hicieron definitiva y fatalmente insoportables.

Y hemos vuelto a fallar porque, más allá de la crítica moral que se podría hacer hacia aquellosque señalan a una mujer por aparecer en un vídeo erótico privado, íntimo, lo que más preocupa es que nuestras leyes, máxima expresión de la voluntad popular,han vuelto a manifestarse insuficientes para atajar un problema de una gravedad extraordinaria y, lo peor, que podría acrecentarse en los próximos tiempos

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Ante este tipo de delitos que corren como la pólvora por Internet, por WhatsApp, o por las redes sociales,hace tiempo que nuestras leyes son incapaces de proteger la dignidad y el honor de las víctimas con todas las garantías, con irrebatible eficacia.

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No han sido capaces de salvaguardar la vida de una madre desesperada por una sociedad que le dio la espalda cuando necesitaba algo a veces tan simple y tan fácil como ayuda.

Algunos se rasgarán las vestiduras anunciando que los hechos, si hubiesen sido denunciados a tiempo, se podrían haber evitado.

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No hay mayor mentira. 

La difusión de un vídeo íntimo o difamatorio en internet queda impune durante meses.

Antes de empezar a actuar pueden haberlo recibido y reenviado miles de personas.

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Sin freno y sin reservas.

Tenemos una ley criminal para el “roba-gallinas.

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Si somos víctimas de un delito que corre por las redes, tenemos dos posibilidades: denunciar en la comisaría de policía o en el Juzgado de guardia

En comisaría, el policía a cargo de la oficina de denuncias se limitará a coger la denuncia, ponerle un número de diligencia y remitirlo al juzgado.

Pasarán semanas o meses hasta que un juez decida hacer algo con ese vídeo, en el sentido que sea.

Demasiado tarde.

UN SISTEMA QUE NO PROTEGE EN ESTOS CASOS

Sin embargo, si decidimos denunciar al Juzgado de Guardia y estamos de suerte, el juez podría practicar alguna diligencia.

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De no ser así, remitirá la denuncia al decanato de los juzgados… y a esperar. 

¿Nos parece un mecanismo serio?

Tenemos un Código Penal que condena conductas como las sufridas por Verónica: delito de revelación de secretos, delito de encubrimiento por parte de los cómplices o un posible delito contra la integridad moral.

n así, estos actos, hasta que son enjuiciados, producen un mal irreparable para las víctimas.

Hoy ha sido Verónica¿mañana quién?

Nuestras leyes padecen profundas imperfecciones que generan desafección por la ciudadanía ante las mismas

Hay veces en que el legislador está más preocupado en el debate electoralista que por todo aquello que hay que arreglar, y hacerlo porque se trata de asuntos no sólo urgentes sino importantes (¡ay la miopía de nuestras elites gobernantes!). 

Triste horizonte para una sociedad digital que se levanta en leyes analógicas que son atropelladas por el tiempo mientras producen el atropello de seres humanos.