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«Tanatoturismo»: El morbo por lo macabro está muy de moda

Las vacaciones más oscuras a los más siniestros destinosLa central de Chernóbil se ha convertido en una atracción turística mundial. Es el "tanatoturismo", en español, o el "turismo oscuro", término acuñado en inglés.
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Les llaman “turistas oscuros” («dark tourist»en inglés) y practican el «tanatoturismo», visitando lugares trágicos o entornos de muerte.

Este tipo de viaje tiene una larga tradición y desde siempre se han visitado cementerios centenarios, catacumbas repletas de calaveras, castillos malditos y otros lugares de muerte masiva o violenta.

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Ahora se ha convertido en un fenómeno en aumento que se estudia académicamente desde hace tan solo unos pocos años.

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La psicóloga clínica Raquel Caja opina, para Confilegal, que la fascinación por la tragedia se basa “en el morbo por lo macabro”.

Sobre estas líneas la psicóloga clínica, Raquel Caja.

Fueron dos miembros de la facultad de Hostelería, Turismo y Gestión del ocio de la Universidad de Glasgow, en Escocia, J. John Lennon y Malcolm Foley quienes en 1996 acuñaron el término “turismo oscuro”.

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Desde entonces, se ha categorizado y subcategorizado el fenómeno, como el turismo del Holocausto y el turismo de esclavitud y herencia, aunque en realidad hay muy poca investigación empírica sobre la perspectiva del turista oscuro.

Lo que sí se ha estudiado son los diferentes grados de “oscuridad” de este turismo, desde el más leve, que aprovecha un viaje vacacional para de paso visitar algún lugar cercano –este sería el caso por ejemplo de campos de concentración, cementerios, zona cero de Nueva York, etc.– hasta quienes acuden a los viajes organizados de agencias especializadas, como ahora los viajes a Chernóbil.

Algunas de las fotos juegan a la broma, como la de la imagen en la que una «tanatoturista» hace mofa de Chernóbil.

Los expertos alertan del peligro de la banalización o “disneyficación” de estos lugares donde la tragedia ha golpeado con fuerza.

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Sin embargo, para la psicóloga clínica Caja del Castillo, de ILD Psicología, no se debe generalizar.

“Las visitas o turismo de este tipo han existido desde siempre, pero actualmente parece que aumenta la fascinación por la tragedia, no tanto por el interés histórico sino por el morbo ante lo macabro”, ha declarado a Confilegal.

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DESTINOS SINIESTROS PREFERIDOS 

Los destinos preferidos del turismo oscuro incluyen castillos y campos de batalla, antiguas prisiones, exposiciones como la de «Jack el Destripador», en Londres, sitios de desastres naturales o provocados por el hombre, como el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima en Japón, Chernobyl en Ucrania –donde entre otros «souvenires» se venden preservativos de color radioactivo- y la actividad comercial en la Zona Cero de Nueva York.

Pero también lugares donde se cometieron atrocidades, como el campo de concentración de Auschwitz en Polonia, el Salón Conmemorativo de la Masacre de Nanjing en China, el Museo del Genocidio Tuol Sleng en Camboya o los sitios del Levantamiento de Jeju en Corea del Sur, entre muchos otros, pues el mundo no carece precisamente de ellos.

Una pareja haciéndose un «selfie» ante la puerta del campo nazi de exterminio de Auschwitz.

Algunos viajes, incluso, van más allá, como en Bali, donde los ritos funerarios y de muerte se han convertido en productos para el turismo, con venta de entradas para asistir a una muerte, o en el Museo en Memoria del Holocausto en Washington DC, donde se proporciona al visitante un documento de identidad que coincide en edad y género con el de un nombre y una foto de una verdadera víctima del holocausto.

SELFIES “DIVERTIDOS”

Por no hablar de los «selfies» supuestamente “divertidos” que algunos turistas cuelgan en las redes obviando completamente el más mínimo respeto por el lugar donde están y quienes allí fallecieron.

Para Raquel Caja, este comportamiento está relacionado con conductas exhibicionistas y narcisistas y referidos a patrones de trastornos de la cultura de la imagen, concretamente en personalidades alteradas con conductas anómalas.

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“La motivación de este turismo oscuro –añade la psicóloga– no está del todo clara, si es más empático con la tragedia o más morboso con el tema del sufrimiento y la muerte, algo que desvirtúa el verdadero sentido del hecho histórico, que no debe perderse nunca de vista”.

Caja destaca el efecto “vieja del visillo” y el hecho de que “el morbo forma parte del ser humano, pero lo destacable actualmente es el aumento de esta fascinación y su efecto llamada a través de la tecnología y las redes sociales.

Evidentemente hay una demanda y el estudio del fenómeno se central en la desvalorización que lleva a ver diversión en este tipo de eventos, con una evidente pérdida del decoro y el respeto”.

LA PERSPECTIVA ONTOLÓGICA

Pero el turismo oscuro también tiene sus defensores, como Philip Stone, director del Instituto para el Estudio del Turismo Oscuro, de la Universidad Central de Lancashire (Reino Unido) que en su investigación “Consuming dark tourism: A Thanatological Perspective” (El consumo del turismo oscuro: una perspectiva tanatológica”), escrito con colaboración con Richard Sharpely, sostiene que el fenómeno debe vincularse con la sociología de la muerte para mejorar los fundamentos teóricos del tema y abordar una comprensión social y científica más amplia de los mecanismos que tiene la sociedad contemporánea a la hora de enfrentar la muerte.

La vida a través de la muerte. En la foto el profesor Richard Sharpley y el doctor Philip Stone.

Stone sugiere que “el consumo de turismo oscuro puede ayudar a las personas, dentro de la estructura social, a abordar cuestiones de significado personal, claves para la realidad, y por lo tanto para la vida y el mantenimiento del orden social, y en última instancia el mantenimiento y continuidad de la seguridad ontológica y el bienestar general”.

“Desde este punto de vista-defiende el estudioso- el turismo oscuro puede tener más que ver con la vida y las vivencias que con los muertos y la muerte”.

EL FENÓMENO CHERNÓBIL

Una miniserie de HBO titulada “Chernóbil” ha traído al primer plano este fenómeno del turismo oscuro, que, sin embargo ,ya apuntaba maneras con anterioridad respecto a la tragedia nuclear.

Chernóbil, una planta de energía nuclear en Ucrania, registró una explosión masiva en su reactor número 4 el 26 de abril de 1986, afectando a la cercana ciudad de Pripyat, donde sus habitantes fueron evacuados con lo puesto para no volver jamás.

Aunque las cifras oficiales dieron desde el principio 312 muertos, la Organización Mundial de la Salud los cifra en miles, a causa de cáncer de tiroides, leucemia y otros potencialmente relacionados con los altos niveles de radiación que aún persisten y que sin embargo no impiden la llegada de turistas cada vez más numerosos que pasean por las calles abandonadas y fantasmagóricas de Pripyat.

Según la Agencia Estatal de Ucrania sobre la Gestión de la Zona de Exclusión, en 2014 hubo 8.404 visitantes; en 2018 el número aumentó a 71.862 turistas, mientras sólo en mayo de este año los visitantes han sido 12.591.

Los «tanatoturistas» se hacen fotos en los sitios más emblemáticos de la ciudad.

En Instagram hay cientos de fotografías de turistas que recorren la sala de control de la planta del reactor y observan la famosa rueda de Ferris de Pripyat.

Caras sonrientes ante una tragedia que todavía afecta a muchas vidas, dispuestas comprar sudaderas con el símbolo de riesgo biológico e incluso preservativos teñidos de un amarillo color radioactivo, en el colmo del mal gusto y la chabacanería.

JUGANDO EN LAS VÍAS DE LA MUERTE

La falta de respeto ha llegado también a otros lugares como Auschwitz, hasta el punto de que el Museo Conmemorativo del campo de concentración nazi tuiteó fotos de los visitantes jugando en las vías de los trenes de la muerte, con el mensaje:

«Cuando vengas a @AuschwitzMuseum recuerda que estás en el sitio donde más de un millón de personas fueron asesinadas. Respeta su memoria. Hay mejores lugares para aprender a caminar en una barra de equilibrio que el sitio que simboliza la deportación de cientos de miles de personas hacia su muerte».

Dachau ha tenido problemas similares con los visitantes, y se ha visto obligado a recordar a los visitantes que «Dachau no es Disneyland».

Uno de los muchos «selfies» en los que los «tanatoturistas» se fotografían jugando con las vías de trenes que conducían al campo de exterminio de Auschwitz.

Incluso los sitios web dedicados al turismo oscuro sugieren que la mejor manera de comportarse es recordar los horrores y mostrar respeto por aquellos que murieron o se vieron afectados por el lugar que está visitando. En muchos casos, se camina sobre una fosa común.

Las guías de viaje también aconsejan hablar lo menos posible, para preservar la solemnidad del sitio. Las fotos también deben ser apropiadas.

El «turismo oscuro» se ha vuelto más frecuente, o al menos más visible, debido a las redes sociales. Las personas pueden haber sido tan irrespetuosas con estos monumentos hace años, pero ahora podemos verlo todos con un clic.

Es importante, dicen los expertos, visitar estos sitios para recoger su historia que registran y sentir su energía solemne, pero sin olvidar nunca el sufrimiento de quienes allí murieron con terribles sufrimientos.