PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Lesmes podría seguir siendo presidente del CGPJ hasta abril de 2020 si vamos a nuevas elecciones

Carlos Lesmes, presidente en funciones del Consejo General del Poder Judicial, al comienzo de su mandato, hace 5 años y 8 meses. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
|

Al actual presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes Serrano, se le fue su directora de Comunicación, Cristina Ónega, primero, y su jefa de Gabinete, Ana Murillo, después, porque la vida del actual Consejo, los cinco años de mandato, habían llegado a su fin a principios de diciembre del año pasado.

Cada una de ellas, como es lógico, «se buscó la vida» porque aquello no daba para más ya que el Gobierno del PSOE y el PP se habían puesto de acuerdo para renovarlo en tiempo y forma.

PUBLICIDAD

Pero hete aquí que se filtra el «WhatsApp» del entonces portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, celebrando el nombramiento del presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, como sucesor de Lesmes, y todo se va al traste.

PUBLICIDAD

La ciudadanía ya no ve bien que los principales partidos nombren a la primera autoridad de la Justicia, saltándose la Constitución, la cual dice que esa responsabilidad es de los 20 vocales que conforman el órgano de gobierno de los jueces.

Y hete aquí que el presidente Pedro Sánchez convoca elecciones generales para el 28 de abril pasado y sale lo que sale.

PUBLICIDAD

Es decir, que nadie tiene mayoría para gobernar.

Y, lo que es peor, después de encontronazos frontales y cruce de acusaciones, tras unas negociaciones contadas en tiempo real por los medios de comunicación, el gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos se hace imposible.

Ahora más que nunca.

PUBLICIDAD

A las pruebas me remito: el pleno extraordinario del pasado jueves, sobre la crisis del Open Arms y los migrantes, forzado por PP, Ciudadanos y Unidas Podemos.

Rafael Simancas, portavoz adjunto del grupo parlamentario socialista, se lo dijo muy claro a los del grupo morado: Ustedes no son de fiar.

PUBLICIDAD

La oferta de gobierno de coalición del pasado mes de julio está caduca, había dicho antes la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá. 

Y Margarita Robles, ministra de Defensa y persona de la máxima confianza de Sánchez, indicó el camino en La Sexta Noche del 24 de agosto pasado: El parlamento es el motor de la vida parlamentaria y es allí, en el parlamento, donde deben encontrarse fórmulas de gobierno. Pero no de coalición.

Ahora el presidente del Gobierno anuncia que el próximo martes pondrá sobre la mesa 300 medidas con las que espera convencer a Pablo Iglesias para que apoye su investidura.

300 medidas que incluyen propuestas del ideario social y ecologista de Unidas Podemos.

Luego se lo contará también al PNV y al Partido Regionalista de Cantabria.

PUBLICIDAD

LA CONVOCATORIA DE ELECCIONES MARCARÁ EL TIEMPO DE LESMES AL FRENTE DEL CGPJ Y DEL TS

Las sensaciones que Confilegal ha recibido, después de pulsar múltiples teclas políticas, es que, a día de hoy, todo parece indicar que Sánchez finalmente convocará nuevas elecciones para el próximo mes de noviembre.

Las encuestas, de propios y extraños, le dan una subida importante de escaños, si bien ninguna supera los 175 votos más 1, la mayoría absoluta.

Si eso se produjera, si no hubiera mayoría, y persistiera la confrontación, Carlos Lesmes Serrano seguiría al frente del CGPJ y del Tribunal Supremo, como mínimo hasta abril de 2020.

O más allá.

Todo es posible. Depende de las matemáticas. De los escaños que saquen unos y otros.

Porque para renovar el CGPJ son necesarios, en la Cámara Baja, 210 votos de los 350 diputados. Y en la Cámara Alta, 159 de un total de 265 senadores. Las tres quintas partes de los votos de cada una de las cámaras.

A esto hay que añadir, también, la renovación de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional: Su presidente, Juan José González Rivas, la vicepresidenta, Encarnación Roca, y los magistrados Andrés Ollero y Fernando Valdés.

Se tiene que hacer de la misma forma, por 210 votos, en el Congreso de los Diputados.

Hoy por hoy eso sólo se puede conseguir por una confluencia de votos de PSOE, PP y Unidas Podemos. 

Y si el nuevo Parlamento –si se llega a producir una nueva convocatoria electoral– vuelve a ser de minorías, como este, Lesmes y los 20 vocales del CGPJ podrían seguir uno, dos y hasta tres años más.

Lo cual sería una mala noticia para la Justicia española. Porque, aunque siguen poseyendo la legitimidad de «estar en funciones», con toda la «potestas» que eso conlleva, es indudable que su credibilidad se merma cada día, cada semana, cada mes que pasa.

Se está repitiendo, de hecho, el mismo proceso de erosión que sufrió el Consejo que presidió el desaparecido Francisco Hernando entre 2001 y 2008, que prolongó su mandato un año y diez meses más, y al que, al final, hacían poco caso.

Muchos de los vocales de este Consejo tienen hechas las maletas, me consta.

Sus despachos están vacíos y no se recatan de mostrar su cansancio de seguir sine die, al frente de una institución que los propios jueces y magistrados, por medio de sus asociaciones, dan más que por amortizada.

SI NO HAY ELECCIONES, COMO MUY TARDE EL CONSEJO SE RENOVARÍA EN ENERO

Si, por el contrario, al presidente Sánchez le saliera bien su órdago a la grande a Unidas Podemos y esta formación optara por lo bueno conocido –mantener sus 42 escaños durante cuatro años, lo cual daría mucha tranquilidad y estabilidad económica a sus diputados– y aceptara las 300 propuestas progresistas que Sánchez presentará el martes, el tiempo de renovación del CGPJ se acortaría de forma drástica.

Habría, en consecuencia, un gobierno y lo que hoy es tan imposible como cuadrar el círculo, se podría producir entre noviembre y enero de 2020, cuando un nuevo Consejo vendría a sustituir al actual.

¿Con qué presidente o presidenta?

¡Ah!, eso es otra historia.