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Lesmes teme que el bloqueo en la renovación del CGPJ contribuya a su descrédito

Pide más medios para aportar "calidad y celeridad" a la Justicia, pues sin ésta no existe "armonía y estabilidad social"En su discurso pronunciado ante el Rey en el acto de apertura del Año Judicial, ha insistido en la necesidad de renovar el órgano de gobierno de los jueces tras más de nueve meses en funciones. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
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El presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, ha reclamado hoy, durante su discurso en el acto de apertura del Año Judicial, celebrado en el Alto Tribunal, la renovación del órgano de gobierno de los jueces para no verse debilitado y así poder mantener su «independencia».

Además, ha elogiado el trabajo del tribunal de la Sala de lo Penal que ha juzgado el ‘procés’, presidido por el magistrado Manuel Marchena, y ha destacado que este el juicio ha puesto de manifiesto el «compromiso» de los jueces «con la defensa de los valores del Estado de Derecho proclamados por la Constitución».

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Nada más empezar su disertación, el presidente del CGPJ ha hecho extensivo su agradecimiento a todas las personas que, desde sus respectivas áreas de responsabilidad, «hicieron posible el normal desarrollo de la vista oral», entre las que ha incluido a las partes personadas en el proceso, tanto acusaciones como defensas, «por el desarrollo de su trabajo, en el que ha primado la profesionalidad y el rigor».

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«Este juicio es el paradigma de esos miles de procesos que se celebran todos los días en nuestro país, dirigidos por jueces anónimos, y que se construyen sobre los pilares de la responsabilidad, dedicación, profesionalidad y búsqueda constante de la protección de los derechos de los ciudadanos, sin distinguir entre grandes y pequeños pleitos, pues la injusticia, aún en pequeñas dosis, es un veneno que resulta letal para la convivencia», ha remarcado.

‘GRAVE ANOMALÍA’

Lesmes ha recordado en su discurso que el mandato del CGPJ que preside expiró en diciembre de 2018, sin que las Cortes Generales hayan acometido su renovación, un retraso que, a su juicio, «constituye una grave anomalía en el funcionamiento de las instituciones y si se prolonga, puede contribuir al descrédito del propio órgano de gobierno de los jueces».

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Por ello, ha recordado, en presencia de diputados, senadores y de la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado, que «todos los poderes públicos tienen la obligación de preservar las instituciones como base de la convivencia en paz y libertad, velando por su constante legitimidad».

El Poder Judicial, ha subrayado Lesmes, «tiene asignada como crucial tarea la de velar por la independencia de jueces y magistrados, por lo que no debe verse debilitado por causas que le son completamente ajenas», de modo que ha agradecido a los vocales del CGPJ el compromiso y sentido del deber mostrado durante este periodo en funciones «para que la institución no deje de cumplir en ningún momento la misión que constitucionalmente le ha sido asignada».

LA JUSTICIA, GARANTE DE PAZ Y CONVIVENCIA

El presidente del CGPJ y del Supremo ha resaltado la importancia que en el Estado de Derecho debe tener la Justicia, no sólo como valor, sino también como servicio público para los ciudadanos, por lo que es necesario conjugar en ella «calidad y celeridad».

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«La Justicia es un pilar fundamental del Estado de Derecho y de la propia democracia, pues ésta no existe sin reglas que ordenen el funcionamiento de sus instituciones y normas que garanticen los derechos civiles y políticos y preserven la propia libertad», ha afirmado.

«La Justicia constituye una herramienta indispensable para restaurar la armonía y la estabilidad social. En un Estado de Derecho, la Justicia es el pilar esencial custodio y garante de la paz y la convivencia social. Sin Justicia no hay convivencia. La sociedad sólo puede desarrollarse en paz y concordia si cuenta con un instrumento independiente y neutral para la resolución de sus conflictos, al que se reconozca la legitimidad suficiente como para que sus decisiones sean acatadas y respetadas», ha añadido.

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‘ES NECESARIO INVERTIR CON PRONTITUD DINERO Y TALENTO’

Para mantener este paradigma, Lesmes ha reclamado a las administraciones «un esfuerzo importante para prestar a la Justicia la atención que merece» y acometer una reforma organizativa «de carácter integral».

«Es necesario invertir con prontitud dinero y talento para implantar un nuevo modelo territorial y organizativo de la Justicia», ha señalado.

Para acometer esa reforma, ha advertido, sólo cabe «un amplio acuerdo político», para añadir después que mientras eso no se produzca «difícilmente se podrá rentabilizar de manera real el esfuerzo inversor que se haga por parte de las administraciones públicas competentes y difícilmente podremos superar las actuaciones ineficiencias».

Lesmes también ha destacado las altas tasas de litigiosidad y el reducido nivel de gasto en políticas de Justicia, así como el «importante problema organizativo, tras lo cual ha recordado que los distintos gobiernos de distinto signo político y el propio CGPJ han coincidido en la necesidad de reformar ese modelo y apostar por «la concentración territorial de la colegiación de órganos judiciales».

Ha reclamado también una «mejora del funcionamiento interno de las oficinas judiciales, la modernización de los métodos de trabajo y la definitiva actualización de las normas procesales, especialmente en lo relativo a la siempre aplazada reforma integral del proceso penal, con el dictado de una nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal».

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CORRUPCIÓN Y VIOLENCIA DE GÉNERO

Lesmes se ha referido, además, a la función especial de la Justicia en la lucha contra las grandes formas de delincuencia, «especialmente aquellas que minan la confianza de la sociedad en sus instituciones, como es el caso de la corrupción, o aquellas que resultan especialmente execrables, como la violencia de género».

Sobre la primera, ha indicado que el sistema judicial ha de estar «preparado y dotado de mecanismos eficaces para reaccionar con la firmeza requerida», aunque ha recalcado también que la Justicia «no es ni puede ser el único freno frente a la corrupción». Sobre la segunda, ha destacado que «sólo la educación en igualdad y la modificación de estereotipos sociales será posible» erradicarla, «pero entre tanto el sistema judicial ha de estar preparado y dotado de mecanismos eficaces para reaccionar con la firmeza requerida, generando así confianza y seguridad tanto en las víctimas como en la sociedad».

En cualquier caso, el presidente del Supremo ha subrayado que la Justicia española también presenta «importantes fortalezas», ya que el sistema «cumple sobradamente con los requerimientos más exigentes del Estado de Derecho» y cuenta con una Carrera Judicial «de gran calidad, integrada por mujeres y hombres altamente cualificados».