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Condenan a seis hijos de Ruiz-Mateos por estafa en la compra de un hotel en Mallorca

Han sido sentenciados a penas de entre dos años de cárcel y un año y nueve meses En octubre de 2018, el Tribunal Supremo ya condenó a los seis a dos años y medio de prisión por otra estafa agravada, en relación a la compra de dos hoteles, uno en Mallorca y otro en San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria). Foto: EP
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La Audiencia Provincial de Baleares ha condenado a seis hijos del empresario José María Ruiz-Mateos, fallecido en 2015 (Zoilo, José María, Alfonso, Pablo, Francisco Javier y Álvaro Ruíz-Mateos Rivero) a penas de entre dos años de cárcel, y un año y nueve meses por estafa agravada en la compra en 2005 del hotel Eurocalas de Mallorca.

Pablo y Javier Ruiz-Mateos han sido sentenciados a 2 años de prisión, y José María, Álvaro, Alfonso y Zoilo a un año y 9 meses.

El tribunal de la Audiencia de Palma (Sección Segunda) los ha condenado también a indemnizar, conjunta y solidariamente, a los perjudicados con 12.706.213 de euros, con responsabilidad civil subsidiara de las sociedades Bastimentero, Calwell y Clesa, pertenecientes a Nueva Rumasa.

Además, cada uno de ellos tendrá que pagar 9.000 euros de multa.

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El tribunal ha absuelto a un primo de los Ruiz-Mateos, al haberse retirado la acusación contra el mismo.

Contra esta sentencia cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

El fiscal Juan Carrau pedía 6 años de cárcel para ellos.

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Los magistrados consideran que existió «engaño omisivo al ocultar la existencia de un gravamen hipotecario» sobre el único bien ofrecido en garantía, el hotel Cervantes, y que antes de la venta del Eurocalas se gravó «con una carga superior al precio de compra pactado por éste», algo que determinan que «hace inviable e ineficaz la garantía ofrecida» para asegurar «el pago de la totalidad del precio por la venta del Hotel Eurocalas».

Estos seis hermanos ya fueron condenados en octubre de 2018 por el Tribunal Supremo a dos años y medio de prisión también por una estafa agravada, en relación a la compra de dos hoteles, uno en Mallorca y otro en San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria).

Entonces, Francisco Javier y Álvaro Ruiz-Mateos Rivero ya estaban en prisión por otras causas.

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Todos ellos están internos en la prisión madrileña de Aranjuez.

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Su madre, Teresa Rivero, expresidenta del Rayo Vallecano, también fue sentenciada a finales de septiembre de 2018 a siete años de cárcel por fraude fiscal.

Según el tribunal, el engaño es anterior a la venta del Eurocalas y «bastante para provocar error en la parte vendedora», pues «se ocultó dicha carga y el vendedor no tenía por qué saber que el Hotel Cervantes había sido gravado», al actuar confiado en la buena fe de la parte compradora ante la seriedad de la operación» y «solvencia manifestada y ofrecida por la existencia de un grupo de empresas propiedad de la familia Ruiz-Mateos».

De acuerdo con la sentencia, para la entidad vendedora el aval de Montumo «era esencial» para garantizar la operación de venta del Eurocalas y de «no haber sido avalada con el Hotel Cervantes, único bien de Montumo», «no se hubiera formalizado la venta o de haberlo hecho se hubieran exigido otras garantías».

El tribunal destaca que ninguno de los condenados, ni tampoco la letrada que hipotecó el Hotel Cervantes actuando en representación de Montumo, «afirmaron con rotundidad que se puso en conocimiento de la parte vendedora la existencia de dicha hipoteca».

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Señala que «la parte vendedora no fue informada de la constitución de la hipoteca «y que «incluso el mismo día de la firma del documento de promesa de la compra y venta recibió por la parte compradora un balance de Montumo «en el cual no consta que el hotel Cervantes estuviera gravado con hipoteca».

Además, los magistrados también consideran que «no hubo falta de diligencia» de la parte vendedora sino que «actuó confiada en la buena fe y buenas intenciones de la parte compradora».

«El engaño recayó sobre la única garantía real y efectiva y que permitía efectiva realización a la parte vendedora en caso de incumplimiento del contrato», señala la sentencia.

De acuerdo con la condena, «la conducta de los acusados encaja en el delito de estafa» y el riesgo creado por la parte compradora «para el caso de incumplimiento de la totalidad del precio aplazado, generaba la imposibilidad de hacer viable la garantía dada, pues los avalistas personales, como tales, no tenían más bienes que su participación en empresas del grupo, pero sin acciones tangibles a su nombre, ni tampoco bienes en propiedad, tal que así, no han sido ofrecidos ni señalados».

LO QUE DIJERON LOS RUIZ-MATEOS DURANTE EL JUICIO

En el juicio, celebrado el pasado septiembre, los Ruiz-Mateos negaron los hechos y defendieron lo «escrupuloso» que era su padre en el trabajo.

Asimismo, le responsabilizaron de la negociación de la compra del hotel y se desvincularon de la gestión del día a día de sus empresas.

A pesar de esto, explicaron que sus firmas estaban en el aval del Eurocalas pues su padre les había informado de la operación. «No somos ningunos irresponsables que firmamos sin saber qué firmamos», declaró Álvaro Ruiz-Mateos.

Por su parte, José María Ruiz-Mateos hijo, aseguró que tras la quiebra de Rumasa lo perdieron todo: «No tenemos nada, nuestras casas están hipotecadas, ejecutadas y embargadas; y no tenemos absolutamente patrimonio de ningún tipo, a pesar de las calumnias, estamos arruinados»

La representante de la acusación particular, la abogada Isabel Fluxà, manifestó que los condenados habían representado en el juicio una versión de una película de Almodóvar, ‘Todo sobre mi padre’.

La letrada considera que «el que menos pintaba» era Ruiz-Mateos padre «y más en los últimos tiempos», y señaló que los hermanos han estafado a hoteleros pequeños.

«No lo digo yo, lo dice el Supremo», indicó en referencia a la anterior condena por estafa.

SEGÚN EL DENUNCIANTE, TRASLADABAN UNA IMPRESIÓN DE ‘ABUNDANCIA A TOPE’: ‘HABÍA CRIADAS CON COFIA, PORTEROS Y CHÓFERES’

Francisco Miralles, el empresario denunciante de la presunta estafa, declaró como testigo en el juicio, celebrado el pasado mes, y explicó que antes de la compra de su hotel le escondieron detalles de la operación como que el hotel que los Ruiz-Mateos habían presentado como aval -el Cervantes- ya había sido hipotecado.

Miralles aseguró que en todo momento trasladaban una impresión de «abundancia a tope» y puso como ejemplo que cuando mantuvo reuniones con ellos en su casa de Somosaguas, «había criadas con cofia, porteros y chóferes».

Preguntado sobre cuando empezaron los impagos, afirmó que los Ruiz-Mateos le ofrecieron venderle su antiguo hotel.

Ante esto se planteó: «¿He cobrado 10 millones por un hotel que he vendido (por 25 millones) y ahora lo voy a comprar por 19 (cantidad por la que estaba hipotecado)?». «Era una incongruencia», añadió.

También dijo que cerró la venta con el padre, pero que luego negoció con los hijos, Pablo y Javier, y apuntó  que la «familia» estaba enterada.

«Me engañaron tantas veces que no me queda más remedio que la Justicia esclarezca qué ha pasado; me engañaron desde el primer día», señaló.