La Fiscalía Provincial de Madrid reclama dos años y seis meses de prisión para un policía nacional que acabó con la vida de un atracador al tratar de realizar un disparo intimidatorio y pensar que su arma reglamentaria estaba cargada con un cartucho de fogueo.
El Ministerio Público imputa al oficial de la Policía Nacional J. V. L. un presunto delito de homicidio por imprudencia grave.
Reclama a la Administración General del Estado 103.000 euros en concepto de responsabilidad civil subsidiaria para los familiares del fallecido.
Todavía no se ha fijado fecha para el juicio de este caso, que tuvo lugar el pasado diciembre.
Según expone la Fiscalía en su escrito de acusación, sobre las 5:00 horas del 21 diciembre de 2018, J. V. L. acudió junto con un compañero a un local donde fueron advertidos de que se estaba cometiendo un delito de robo con violencia.
Indica que cuando los agentes se dirigían al lugar a bordo de un furgón policial, el acusado sacó del bolsillo de su pantalón dos cartuchos “pensando que mete primero el cartucho de posta y luego el de salva, que es el que se utiliza con fines intimidatorios y que es de fogueo”, es decir, en orden inverso a la salida del arma.
Al llegar al establecimiento, J. V. L. observó un Volkswagen Golf que circulaba con una puerta abierta y a escasa velocidad y que tuvo que ser esquivado por el furgón policial.
Su acompañante, casi al mismo tiempo, se percató de que otro vehículo aceleraba y les esquivaba.
Tras dar media vuelta al furgón policial para seguir a ambos vehículos, el acusado se apeó con su arma cargada y descubrió que había una persona en el suelo detrás del Golf, que resultó ser un atracador, y que posteriormente se subió al coche.
La Fiscalía señala que el acusado, al estar convencido de que había cargado “correctamente” el arma y con intención de intimidar, disparó su escopeta dirigiendo el disparo hacia el Golf al pensar que actuaba con munición de fogueo.
Apunta que J. V. L. notó el retroceso del arma y que la luna trasera del vehículo había estallado, momento en el que se dio cuenta de que «había cargado mal el arma, invirtiendo el orden de las municiones, disparando por equivocación el cartucho de posta”.
La Fiscalía explica que el disparo impactó en J. M. R. G., “que logró huir» en el vehículo indicado, y que falleció a consecuencia del mismo.
Según detalla, le causó 9 orificios de entrada de proyectiles en la parte posterior del cuerpo y solo uno de salida.
Apunta que la muerte del atracador no se produjo de forma inmediata tras el disparo.
«El carácter vital de los infiltrados hemorrágicos encontrados, así como el derrame pericárdico y la naturaleza de las lesiones, perforación pulmonar que ocasiona hemotórax, indica que hubo un periodo de supervivencia de 30 minutos antes de la muerte”, señala.
El agente realizó el disparo con una escopeta Franchi, cuyo funcionamiento, tanto mecánico en vacío como el operativo, de la escopeta Franchi, era correcto, añade.