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Los títulos falsos de graduados en derecho cuestan 600 euros: su uso está castigado con hasta 3 años de prisión

La venta de títulos universitarios es un lucrativo negocio a nivel mundialJosé Miguel González Robles, secretario general del PP de León y diputado, se vio obligado a dimitir hace unos días tras descubrirse que tenía un título de graduado en Derecho falso.
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Existen casos al más alto nivel y en todo el mundo: políticos, CEOs, trabajadores, empresarios que carentes de educación superior compran un título –Derecho, Económicas, Relaciones Internacionales, Podología, y otros al gusto del consumidor- en las “fábricas” de diplomas disponibles en Internet:

¿Para qué estudiar una carrera? ¡Cómprese un título y presuma de él! Pero cuidado, el letrado Marcos Molinero advierte de las consecuencias penales si el engaño se lleva demasiado lejos. 

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Una licenciatura inexistente en Derecho ha llevado al desastre al diputado y secretario general del PP de León, José Miguel González Robles quien la incluyó en su currículum  exhibiendo un título de Derecho falsificado como aval de sus hipotéticos estudios.

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Lo cierto es que la ilusión que ha manifestado el político por ser jurista y demostrarlo sobre el papel, hasta el punto de dejar en ello su cargo, no es difícil de hacer realidad.

En Internet se puede obtener un título en muy diversas páginas web  especializadas…sin pasar  por la universidad.

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De ello dan fe la más de una docena de señalados miembros de partidos que han saltado a la palestra porque su formación académica ha resultado ser un bluf.

En el certificado  que aportaba José Miguel González Robles se podía leer que había sido expedido por la Universidad Complutense de Madrid en el año 2014.

El político, de inicio, se mantuvo en su afirmación de que era licenciado en Derecho, luego, ya viéndose cercado por las investigaciones del digital Leonoticias, no tuvo más remedio que reconocer que su pretensión no era cierta y que posiblemente “se la habían jugado”.

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Se refería a una empresa a la que decía haber facilitado las asignaturas que sí había cursado asegurando que esa empresa se había ocupado del título.

Parece que finalmente lo de la empresa tampoco se sostenía.

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Para remate, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre certificó la superchería tras examinar el documento.

Lo que González Robles había averiguado es que el que no tiene un título –sin pasar por las aulas o sin haber acabado el grado- es porque no quiere.

Hay oferta suficiente en Internet como para que cualquiera pueda colgar de la pared de su despacho los méritos académicos que desee, previo pago.

ATREZZO Y ORIGINALES

Por ejemplo una empresa especializada según anuncia en títulos universitarios de attrezzo decorativos advierte por adelantado:

“… son títulos universitarios de atrezzo muy bien hechos, diplomas casi exactos, que no te servirán para ejercer una profesión, ni para colegiarte en un Colegio profesional, ni tampoco para poder presentarte a una oposición del Estado».

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«Son diplomas de attrezzo que no se pueden homologar ni convalidar porque son decorativos, de attrezzo”.

Pero sin duda dan el pego, pues también destacan: “Nuestro eslogan es: ‘no volverán a decirte que no acabaste la carrera'».

«Decimos esto, porque hay muchos casos como el tuyo, de personas que no han terminado sus estudios y tienen que soportar las críticas y comentarios maledicentes de sus familiares y amigos».

«Con un título universitario de attrezzo/decorativo, ninguna persona de tu entorno socio-familiar volverá a decirte que no conseguiste terminar la carrera”.  

Hay páginas web, como una en particular que ofrece sin más paliativos “comprar títulos originales y registrados”.

Sobre estas líneas, el abogado Marcos Molinero. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

Cuenta con un e-mail y un numero de «Whatsapp» así como una galería de imágenes mostrando sus productos, que van desde títulos para diferentes profesiones a certificados oficiales de formación profesional, con sus notas incluidas,  o el libro de escolaridad de la enseñanza básica.

En este caso, el documento solicitado se adquiere por la suma de 600 euros.

La página web Detectives Madrid, ofrece una sencilla e interesante visión acerca de los títulos falsos y su utilización, amén de un listado de políticos pillados en una mentira sobre su currículo.

“Conseguir un título en el mercado negro es muchísimo más barato que cursar un verdadero máster. Tan solo es necesario contar con un buen escáner o conocimientos básicos de Photoshop«.

«Además, centrándonos en los diplomas que vemos expuestos en las paredes, al estar enmarcados, nadie puede evaluarlos por el tacto, ya que los diplomas se imprimen en papeles concretos de un gramaje superior al normal” explican.

Y matizan: “Imprimir los documentos de los títulos no es delito. Tampoco lo es venderlos. Lo que es delito es usarlos, dependiendo del fin con el que se usen, concretamente de la disciplina”.

¿QUÉ DICE LA LEY?

El penalista Marcos Molinero, en declaraciones a Confilegal, advierte: “No es un tema simple por cuanto nuestro código penal diferencia la persona que genera la falsificación y si la misma es de un documento público o privado”.

En el caso que nos ocupa se trata de actos de simulación de documentos que, explica, “será delito si persigue como fin inducir a error a un tercero para hacerle creer que es auténtico».

«Ahora bien, el reproche penal no es el mismo si se trata de un documento público o un documento privado…. Y si es “oficial o privado”.  

En el caso de títulos universitarios, como el del diputado, se trata, dice el jurista “de documentos oficiales”.

Sobre los anuncios de ‘expedición’ de títulos bien de attrezzo o títulos ‘originales’ Molinero explica: “Es una oferta de títulos oficiales».

«La clave radica en el uso que se haga de ese título. Es decir, si lo utilizamos simplemente para decorar una bodeguilla no tendrá la mayor trascendencia y será un simple attrezzo».

«Pero si lo exhibimos en un despacho profesional o en un currículo tienen otra función más allá del ‘fantasmeo’;  sirve para inducir a error a los demás y ganarnos su confianza”.

Pantallazo de uno de los sitios web en los que se pueden comprar títulos universitarios falsos.

En cuanto a la sanción legal el letrado recuerda que  “el código penal en su artículo 392 determina la responsabilidad penal, de seis meses a tres años de prisión, por la alteración o simulación de documentos por parte de particulares y la misma pena los que traficaren con esos documentos”.

Comenta Marcos Molinero que en cuanto a la responsabilidad “es la misma para quien falsifica que para quien lo usa sabiendo que es falso. Pero además de la falsificación se puede imputar un delito de intrusismo profesional».

«Es decir, si además de comprar un título sabiendo que es falso lo utilizas para ejercer una profesión que requiere esa titulación que no tienes,  podrás ser también castigado con una multa que suele rondar un máximo de 7.000 euros”.

¿Qué ocurre en el caso de que el nuevo ‘titulado’ no se limite a exhibir como adorno el documento falso sino que lo utilice para conseguir un ascenso, lo incluya en su currículo o pretenda ejercer?

“En este caso, – según Molinero- a la falsificación y el ejercicio sin poseer título, se le une la atribución pública de una titulación que no se tiene, lo que pude suponer prisión de seis meses a dos años”.

En cuanto a los títulos falsos ofertados por empresas de otros países, se puede exigir la responsabilidad en el lugar de origen, afirma Molinero, pero desde España, no lo ve posible.

TITULACIÓN INTERNACIONAL

Porque conseguir un diploma de Harvard o de Oxford parece sencillo, siempre con el dinero por delante. Una búsqueda somera en la red, ofrece posibilidades infinitas. La página diplomacompany.com es un buen ejemplo de ello.

En este caso no se facilitan diplomas españoles.

En la página web se anuncian así: “¡Replicamos todos nuestros diplomas incluyendo diplomas de secundaria falsos y títulos universitarios falsos de documentos reales para asegurar una alta calidad!¡Esto significa que nuestros diplomas capturan lo que es importante incluyendo el lugar donde el sello debe estar, las mejores fuentes, el tamaño correcto del papel y más!”.

Mejor aún, garantizan que el título está disponible en 24 horas. Eso sí, en caso de requerir información personalizada, el personal de atención al cliente, solo habla inglés.

¿Qué es lo que piden? “Escoja un documento de nuestro sitio. Ofrecemos diplomas falsos de escuela secundaria, universidades y más. Pague por medio de nuestro sitio web seguro».

«Háganos saber los detalles importantes como la fecha de su graduación. Usaremos esto para personalizar su ítem. Entonces procedemos a fabricar su documento personalizado, empacarlo y enviárselo”.

EN TODAS PARTES CUECEN HABAS 

Está claro que la epidemia de falsa titulitis no se circunscribe a España, país tradicionalmente pícaro, sino que es tan global como como los selfies arreglados en un mundo donde las apariencias importan mucho más que la dura realidad.

De hecho, los títulos universitarios falsos se han convertido en un problema mundial, hasta el punto de que muchos países tienen organismos de verificación de estos diplomas que pueden comprarse al gusto del consumidor en internet.

El caso más reciente es el de Mina Chang, alta funcionaria de  la administración de Trump, que renunció el 18 de noviembre seis días después de que  un informe de NBC News denunciara que había inflado su curriculum vitae y horas después de que la misma cadena le preguntara sobre los otras falsedades relativas a su trabajo como voluntaria.

Mina Chang, alta funcionaria de la Administración Trump, tuvo que presentar la dimisión después de que la cadena NBC News descubriera que había inflado su curriculum.

Chang, subsecretaria adjunta de la Oficina de Operaciones de Conflicto y Estabilidad del Departamento de Estado, había adornado su currículum con afirmaciones engañosas sobre sus logros educativos y el alcance del trabajo de su organización sin ánimo de lucro, incluso publicando una portada falsa de la revista Time en la que aparecía ella misma.

NBC News informó que Chang había presentado un título inexistente de la Universidad de Hawai, infló un premio y afirmó ser una » embajadora para la agencia cultural de las Naciones Unidas (UNESCO)”. Un catálogo digno de una mentirosa compulsiva, pues todo  era fácilmente comprobable.

FÁBRICAS DE DIPLOMAS

En Estados Unidos, las credenciales académicas falsificadas se han convertido en un problema frecuente, grave y cada vez mayor, según informa la ONG National Student Clearinghouse, un centro de intercambio de información que ofrece un servicio de verificación de títulos.

Ya en 2015, el New York Times investigó una industria que generaba 1.000 millones de dólares, con 3.300 «fábricas de diplomas» o universidades falsas que vendían certificados para todos los niveles de títulos y en todo el mundo.

Comprar certificados académicos totalmente falsos es solo una parte del problema puesto que también se pueden falsificar las calificaciones académicas.

La educación superior es un plus a la hora de conseguir trabajo y muchos no pueden resistirse a la tentación de “adornar” sus currículum con un bonito título superior, aunque en realidad hayan asistido a un curso de fin de semana sobre el tema.

TODOS SALEN PERDIENDO

En Sudáfrica cuentan por su parte con la Autoridad de Calificaciones, que en 2018 reveló que el número de casos denunciados aumentó de 37 en el año 2012 a un total de 982 en el año 2018. Estas son los casos aflorados, pero el número real puede ser mucho mayor.

Esto plantea un grave problema para las universidades, pues socava su legitimidad y su reputación al mismo tiempo que roba a los candidatos honestos oportunidades de educación superior o empleo:

Para los posibles empleadores supone también  serios problemas, ya que contratar a quienes hayan falsificado sus calificaciones o hayan mentido en sus CV puede conducir a costosas acciones legales, una alta rotación de personal, pérdida de ingresos y dañar su reputación pública.

Por ejemplo, en 2012 se descubrió que Scott Thompson, el entonces CEO de Yahoo, no había obtenido el título en informática que decía y en cambio, tenía un título en contabilidad.

El CEO de Herbalife, Gregory Probert, se vio obligado a renunciar en 2008 después de conocerse que no tenía el MBA que afirmaba poseer.

El país cuenta con un sistema de verificación de titulación on line llamado MiE, totalmente automatizado y centralizado que vincula las instituciones de educación superior a una base de datos centralizada donde se pueden enviar consultas de terceros.

El servicio verifica cursos cortos, diplomas y títulos y también si una institución académica está acreditada por el órgano rector correspondiente.

MALASIA, AL MÁS ALTO NIVEL

Las acusaciones de que los políticos de la coalición gobernante de Malasia, Pakatan Harapan, falsificaron sus títulos universitarios estalló el pasado febrero en las redes sociales: al menos seis políticos fueron denunciados por no poseer las credenciales académicas con las que decían contar.

Entre ellos figuraban el viceministro de Relaciones Exteriores, Marzuki Yahya, la ministra de Vivienda y Gobierno Local, Zuraida Kamaruddin, y al primer ministro de un estado de Malasia.

Todos han negado deliberadamente tratar de engañar a los votantes, pero ninguno ha dimitido, porque según la Comisión Electoral de Malasia, no existe un requisito académico mínimo estipulado en la Constitución para postularse para un cargo.

PISTAS PARA DETECTAR FALSIFICACIONES

Aunque el fraude de títulos se está volviendo más común y sofisticado, en realidad no es difícil para los empleadores pillar a los mentirosos. Hedd, (Higher Education Degree Datacheck ) la base de datos británica de títulos de educación superior, proporciona pistas para cazar a los pícaros.

En Reino Unido es ilegal presentar certificados de grado falsos y transcripciones como documentos genuinos: está penado con prisión de hasta diez años bajo la Ley de Fraude de 2006.

Si el diseño del certificado está lleno de adornos góticos, mala señal, es una presentación tipográfica obsoleta en el mundo universitario real. Aparte de la apariencia florida, hay que sospechar de un lenguaje pomposo cercano a la jerga medieval, así como el abuso de términos latinos.

Hay que verificar las insignias y sellos de las universidades y solicitar siempre ver el original, no una fotocopia. Claro que lo más seguro es la comprobación en la misma universidad.

Si es que existe, claro, porque algunas universidades falsas se encuentran en oficinas, aparcamientos e incluso en rotondas de tráfico, por lo que el street view es aquí imprescindible. El nombre de dominio extraño puede ser otra pista.

La regla fundamental es que, si no parece la dirección del sitio web de una universidad, probablemente no lo sea.