Aunque el alcalde popular de Benidorm, Toni Pérez, ordenó, el sábado, cerrar playas y calas, siguiendo las recomendaciones de las autoridades para frenar la propagación del Coronavirus, muchos turistas –mayormente británicos– se pasaron la prohibición por el forro de sus pantalones tanto ayer como hoy.
Lejos de permanecer en las habitaciones de sus hoteles, a la espera de regresar a sus países vía aérea, se echaron a la calle como si con ellos no fuera nada, paseando en grupo y haciendo botellón.
Aprovecharon que las tiendas de alimentación seguían abiertas para proveerse de todo tipo de bebidas, como cervezas, ginebra, ron, y alimentos para sus improvisadas barbacoas.

El sábado, según informa El Cierre Digital, tras la orden de desalojo definitivo, se produjeron duros altercados entre turistas y policías. La Avenida de Alcoy y las calles Valencia y Bilbao fueron las zonas más calientes de Benidorm donde los policías locales tuvieron conatos de agresores por parte de turistas, en su mayoría ingleses.
El más importante tuvo lugar al mediodía, en el que se juntaron más de 200 turistas. La policía tuvo que pedir refuerzos ante una situación peligrosa ya que muchos de ellos estaban muy ebrios.

Los policías trataron de hacer cumplir la orden de la Generalitat, que desde ayer supone el cierre de bares y restaurantes en toda la Comunidad Valenciana.
La mayoría de los bares que burlaron la prohibición son de dueños o administradores extranjeros, según El Cierre Digital, lo que agravó un plus más las dificultades existentes para desalojarlos.
El alcalde Pérez quiso dar otra cara distinta y sacar a la luz un video promocional de un Benidorm cerrado, con sus bonitas playas desiertas y vacías a través de imágenes aéreas medidas y controladas indicando que en Benidorm ya estaba todo controlado, que no correspondían con la realidad.