El secretario de Estado de EE.UU. –equivalente a ministro de Asuntos Exteriores–, Mike Pompeo, ha declarado hoy a la cadena de televisión ABC que hay «enormes pruebas» de que la pandemia de coronavirus se originó en un laboratorio de Wuhan.
«Hay una enorme evidencia de que ahí es donde comenzó esto. Hemos dicho desde el principio que este fue un virus que se originó en Wuhan, China», declaró Pompeo al programa «This Week» de la ABC.
Antes de asumir la Jefatura máxima de la diplomacia estadounidense Pompeo fue director de la Agencia Central de Inteligencia entre 2017 y 2018.
«Lamentamos mucho eso desde el principio. Pero creo que el mundo entero lo puede ver ahora. Recuerden, China tiene una historia de infectar al mundo, y tienen una historia de dirigir laboratorios de baja calidad», añadió, en referencia al Instituto de Virología de Wuhan, que posee un Laboratorio de Bioseguridad Nivel 4, donde se trabaja con los virus más letales para la humanidad, como el ébola, la viruela, el hantavirus, la fiebre de Lassa, la fiebre hemorrágica de Marburgo o el SARS, familia a la que pertenece el COVID-19.
Pompeo, sin embargo, no mencionó el nombre de este laboratorio.
Los expertos estadounidenses creen que el coronavirus comenzó a propagarse en febrero en los Estados Unidos. A partir de marzo, los gobernadores comenzaron a dictar órdenes de confinamiento, como las que se ha aplicado en España.
¿FUE SU PROPAGACIÓN INTENCIONADA?
A pesar de su criticismo, el exjefe de la CIA, se negó a decir si pensaba que el COVID-19 había sido propagado intencionadamente.
Sin embargo, sí subrayó que estaba de acuerdo con la declaración realizada el pasado jueves por la comunidad de inteligencia de su país en la que coincidía «con el amplio consenso científico de que el virus COVID-19 no fue hecho por el hombre o modificado genéticamente».
Es decir, está en la línea de la hipótesis de que el COVID-19 se les escapó del Instituto de Virología de Wuhan.
En Estados Unidos hay más de 1,1 millones de casos confirmados de coronavirus. 67.930 personas han fallecido hasta la fecha.
«No es la primera vez que el mundo se expone a los virus como resultado de los fallos de un laboratorio chino», recordó Pompeo.
El secretario de Estado ha afirmado que los primeros esfuerzos chinos para restarle importancia al coronavirus han equivalido a «un clásico esfuerzo de desinformación comunista. Eso creó un enorme riesgo».
«China se ha comportado como lo hacen los regímenes autoritarios; trató de ocultar y esconderse y confundir. Empleó a la Organización Mundial de la Salud como herramienta para hacer lo mismo».
«Esta es una amenaza continua, una pandemia continua», ha señalado.
Y ha añadido: «El Partido Comunista Chino continúa bloqueando el acceso al mundo occidental, a los mejores científicos del mundo, para averiguar exactamente lo que pasó».
El presidente Donald Trump ha venido siendo muy crítico con el papel de China en la pandemia, que ha infectado a casi 3,5 millones de personas y ha matado a más de 240.000 en todo el mundo.
Ha insistido en que Beijing ocultó imprudentemente información importante sobre el brote y ha exigido que se le haga «responsable».
La pasada semana fue más allá.
Advirtió que podría imponer tarifas de más de 1 trillón de dólares a China como compensación por los daños sufridos a consecuencia de la pandemia.