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Esperando al Consejo General del Poder Judicial

El magistrado Alfonso Villagómez es el autor de esta columna.
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“Esperando a Godot” es hoy en día más que una obra de teatro. Forma parte de la imaginación colectiva. La fuerza, el humor, la poesía, la ternura, el dolor, la risa que nos transmite esta obra, metáfora de la vulnerabilidad y el coraje del ser humano, siguen vigentes.

Una obra que Samuel Beckett definió cómo horriblemente cómica.

Dos amigos, casi hermanos, una extraña pareja que mientras están esperando, hablan, discuten, juegan, se desafían, se reconcilian, se aman, se repelen. Llega otra extraña pareja, aún más extraña, el juego se diversifica.

Godot no llega, pero llega su emisario.

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El emisario del Partido Popular llegó a la Moncloa para decir que no a la renovación del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional.
Pablo Casado se excusó en unas declaraciones del vicepresidente del Gobierno, e incluso, según ciertas interpretaciones, en la misma permanencia de Iglesias en el Gobierno de España.
No hay que recordar al avisado lector de Confilegal el significado y trascendencia de los plazos que en la Constitución se fijan para el mandato de los miembros de estos órganos constitucionales.
Tampoco el daño irreparable que se está causando a estas instituciones fundamentales del Estado de Derecho.
Si hace unas semanas parecía hecho el acuerdo para renovar el Consejo.
¿Que es lo que ha pasado para que no haya ya unos nuevos inquilinos en la casa de Marqués de la Ensenada?
Porque Pablo Iglesias ya  formaba parte del Consejo de Ministros y no parecía entonces un obstáculo para el acuerdo institucional.
Sencillamente no tiene un pase la actitud del Partido Popular que bochornosamente apela a incumplimientos anteriores para justificar su posición actual para el incumplimiento de la renovación que ahora no se pude demorar por más tiempo.
Porque. mientras los “dos hermanos” siguen esperando al Godot del Partido Popular, nacerán viciados, si llegan ver la luz. los nuevos nombres pendientes  pendientes de ser elegidos para  el Tribunal Supremo, tribunales superiores de justicia y audiencias provinciales y el gobierno del Poder Judicial estará, si cabe, todavía más en cuestión por todos