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Señor presidente de México: Pida usted perdón, porque fueron sus antepasados

Señor presidente de México: Pida usted perdón, porque fueron sus antepasados
Los aztecas vivían en la barbarie y el desprecio por la vida humana; entre sus ritos conocidos se encontraban las sacrificios masivos de prisioneros a los que les arrancaban el corazón con cuchillos de obsidiana; Hernán Cortés, y los españoles –de quienes descienden los dirigentes mexicanos–, pudieron acabar con esas prácticas merced a la alianza con pueblos como xochimilco, otomíes, huejotzingo, cholusenses, chinantecos, chalqueños y tlaxcaltecas. Un dato que el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador parece obviar, olvidar o desconocer, lo que le recuerda el columnista Gonzalo Pérez Ponferrada.
12/10/2020 06:50
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Actualizado: 12/10/2020 01:21
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Andrés Manuel López Obrador, actual presidente de los Estados Unidos Mexicanos, además de político es un prestidigitador. Sí, como lo oyen. Porque está  intentando despistar y destripar de “la mesa de operaciones” los graves problemas que acucian a su país, señalando y acusando a unos antepasados suyos que murieron hace más de 500 años.

¿Cómo puede tener la desfachatez de pedir a la Corona española, como representante del pueblo español, a que pida perdón por los desmanes de la conquista americana?

Es un acto de demagogia culpar al Rey de España por los crímenes en Tenochtitlan, ciudad y capital del imperio Mexica, que tenía esclavizados a los pueblos más débiles, que sacrificaba en masa a sus prisioneros arrancándoles los corazones. 

La historia de América está marcada por la sangre derramada, la mayoría de las veces, por seres inocentes. Eso ya lo sabemos.

Y hay que condenarlo siempre.

Le recuerdo que los pueblos americanos como xochimilco, otomíes, huejotzingo, cholusenses, chinantecos, chalqueños y tlaxcaltecas, hartos de los abusos de los aztecas se aliaron con Hernán Cortés para acabar con los que les oprimían.

Todos ellos participaron directamente en los asesinatos que se cometieron, que hay que reprobar y que fueron muchos.

Y de esto se olvida. Lo «olvida» el señor López Obrador, que es escritor y politólogo.

NO VAMOS A HEREDAR LAS CULPAS DE NUESTROS ANTEPASADOS

Por eso, nadie tiene que pedir perdón porque los culpables de semejantes desmanes fueron españoles e indígenas. Llevan muertos medio milenio. Y no vamos a heredar, como el pecado original, las culpas de asesinatos y las violaciones de nuestros antepasados.

El perdón es un acto de contrición, no un acto político que es lo que busca el presidente de México.

El Rey de España actual ni siquiera es descendiente de Carlos I, de la casa de los Austrias, la dinastía que estaba en el poder por aquellos años.

Es decir, ni siquiera como estadista, y representante de un país que tampoco existía, ya que en tiempos del emperador, era el imperio de Las Españas.

España –y es muy grave que el presidente López Obrador, un intelectual, un hombre que supuestamente piensa, no tenga en cuenta este dato–, como concepto territorial no se crea hasta el reinado de Felipe V de Anjou, el primero de la Casa de los Borbones, a la que pertenece el actual Rey Felipe VI.

Es decir, la Monarquía reinante actual, a la que exige que pida disculpas, no era la que reinaba entonces.

No era un Borbón el que llevaba la corona. Ni existían los países donde se realizaron dichos actos.

Entonces ¿a quién tiene que pedir perdón? y ¿dónde? ¿Al Reino de Aragón, al Reino de Castilla o a Tenochtitlan?

No somos culpables pero sí descendientes y parientes de aquellos colonos, que vivieron en mundo ya desaparecido.

Cualquier disculpa, como le dijo el año pasado el entonces ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, sería extemporánea. 

LÓPEZ OBRADOR ES DESCENDIENTE DE ESPAÑOLES

Le admito, sin embargo, que como hijos de la era de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un mundo como ese hoy no es admisible. Entiendo también ese sentimiento de culpa.

Pero también entiendo que su explotación política da muchos, muchos votos entre los suyos.

En especial con esos dos apellidos, López Obrador. El primero, claramente castellano; el segundo, aragonés. La carga genética de ascendencia española es más que evidente.

Hoy todo funciona con encuestas de opinión. Por ello, es lógico que López Obrador quiera pedir perdón públicamente. Y si consigue que también lo haga la Iglesia Católica y el Rey de España, seguro que con ello consigue hacer olvidar sus fracasos. 

Pero también es lógico que se sienta personalmente culpable, aunque dudo que sea una culpabilidad sincera. A mí me huele que es impostada.

Porque generalmente los españoles que cometieron los abusos –que no fueron la mayoría como nos quieren hacer creer– se quedaron en América.

Es decir, fueron los antepasados del presidente López Obrador. Sus antepasados. No los de la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles que hoy vivimos en nuestro país.

De lo que tendría que ocuparse el señor presidente es de solucionar los problemas actuales de su país, que son muchos, profundos y muy complejos, para que las nuevas generaciones de mexicanos no tengan que obligarse a abandonar su país.

Entiendo que, viendo el profundo fracaso de su política de lucha contra la lacra del narcotráfico eche manos de debates artificiales como este que apelan a los sentimientos y las emociones de ciudadanos que desconocen la historia.

Su historia. 

Señor López Obrador, le recuerdo que el dictador español, Francisco Franco, hacía lo mismo que usted está haciendo ahora con esto de los conquistadores españoles, cuando tenía problemas.

Seguro que ya lo sabe.

A diferencia suya, Franco volcaba el foco público sobre Gibraltar y nos entretenía unos cuantos días o semanas, reivindicando la devolución imposible del Peñón, ocupado por los británicos desde 1714, mientras desviaba la atención de lo que realmente importaba.

A lo que tendría que dedicarse usted, señor presidente, es a mejorar la vida de los mexicanos, a divulgar una cultura de aceptación de los actuales indígenas que son los más pobres de su país. Esa es su verdadera misión.

Deje en paz a los que ya no existen.

No puedo dejar de recordar al presidente López Obrador que en sus 200 años de independencia de España, su país no parece haber hecho mucho para mejorar ni el nivel de vida, ni el nivel educativo ni el nivel de asistencia sanitaria de esos pueblos indígenas a los que ahora quiere representar.

Esa es su asignatura pendiente. ¿La aprobará? 

Volviendo a lo que me ha traído a esta columna. Le digo que sí, que algunos conquistadores españoles cometieron tropelías, pero ya están muertos. Bien muertos. De eso hace 500 años. Pase página, por favor.

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