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El Rey subraya que para el cabal funcionamiento del Estado de Derecho resulta indispensable un sistema judicial independiente

Sostiene que respetar el marco legal es 'esencial para la convivencia'Felipe VI se expresó así ayer, en la entrega del Premio Pelayo para juristas de reconocido prestigio, que alcanza su vigésima sexta edición y ha recaído en catedrático de Derecho administrativo y exministro Tomás de la Quadra-Salcedo. Foto: Casa Real
| | Actualizado: 20/11/2020 10:35

El Rey Felipe VI ha subrayado que para el «cabal funcionamiento» del Estado de Derecho «resulta indispensable un sistema judicial independiente fruto de la separación de poderes», poderes que «conviven y actúan sin interferencias, respetando la órbita de los demás».

Ha destacado cómo la garantía jurisdiccional por los jueces y tribunales de los derechos de cada uno y del cumplimiento de sus deberes «viene a ser la coronación del Estado de Derecho, que alcanza su más alta expresión institucional en el Tribunal Constitucional y en el Tribunal Supremo».

El monarca se pronunció así ayer, en el acto de entrega del XXVI Premio Pelayo a juristas de reconocido prestigio, que presidió y que en esta edición ha recaído en el catedrático de Derecho administrativo Tomás de la Quadra-Salcedo Fernández del Castillo, de 74 años, que fue ministro socialista de Administraciones Territoriales (1982-1985) y de Justicia con Felipe González (1991-1993) y expresidente del Consejo de Estado.

Ha sido premiado «por su larga y fructífera trayectoria en el ámbito jurídico y su gran contribución a la sociedad española».

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El premio está dotado con 30.000 euros, exentos de impuestos, y una estatuilla conmemorativa.

«Entregar este Premio Pelayo para juristas de reconocido prestigio es, sin duda, un honor y un placer. Pero, además, me alegra especialmente hacerlo a una personalidad tan destacada como Tomás de la Quadra-Salcedo», dijo Felipe VI.

El acto se celebró ayer por la tarde en la galería de cristal del Palacio de Cibeles.

Tomás de la Quadra-Salcedo
Su Majestad presidió el acto de entrega de la XXVI edición del Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio a Tomás de la Quadra-Salcedo.
A la derecha José Boada, presidente de Mutua Pelayo.
Tomás de la Quadra-Salcedo, con el galardón.

El premiado hizo un alegato de la democracia representativa frente a la asamblearia, de la que dijo que «tiende a la demagogia y el populismo al radicalizar y polarizar la sociedad imposibilitando la búsqueda de acuerdos».

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«El populismo es una estrategia que, empleando la demagogia, divide a la sociedad», alertó el exministro.

También dedicó unas palabras a las víctimas de la pandemia y tuvo un especial recuerdo por Landelino Lavilla, tantos años presidente del Jurado del Premio Pelayo, «por su calidad humana y por su entrega al servicio del país».

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En su discurso, ha destacado la importancia de la apertura y generosidad de todas las fuerzas políticas al pacto constitucional ante el objetivo común de alcanzar una democracia representativa, poniendo en valor la Carta Magna como garantía de un futuro abierto, siempre, a la esperanza».

El Rey le felicitó «de corazón» por el premio recibido, y también por las palabras que pronunció, y, además, «como testigo de algunas de sus facetas al frente de grandes responsabilidades de Estado», le expresó también su admiración.

Al acto contó con la asistencia de las más altas autoridades del Estado, entre ellas el presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas; el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes; la presidenta del Congreso, Meritxell Batet; la presidenta del Senado, Pilar Llop; el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo; la presidenta del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el delegado del Gobierno en la Comunidad, José Manuel Franco; y el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, anfitrión del acto, la presidenta María José de la Fuente y de la Calle, y el Defensor del Pueblo en funciones, Francisco Fernández Marugán, además del Jurado en pleno.

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También intervinieron Martínez Almedia, que dio la bienvenida a los asistentes; Joaquín Tornos Mas, catedrático de Derecho Administrativo, quien realizó la semblanza del galardonado; Antonio Garrigues Walker, presidente del jurado, que precisamente fue el premiado en la edición anterior, y que comentó la composición del jurado que emitió el fallo y el desarrollo del mismo, y José Boada, presidente de Pelayo, que puso en valor los objetivos de este reconocimiento y convocó el XXVII Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio.

Saludo entre el Rey y el premiado a su llegada al acto. Foto: Casa Real
El Rey, a su llegada al acto acompañado por el galardonado y las autoridades asistentes. Foto: Casa Real
Premios Pelayo
Foto de familia del monarca, el premiado, y las autoridades asistentes. Foto: Casa Real
En esta ocasión, y debido a las rigurosas medidas de seguridad a causa de la pandemia, el acto también ha sido retrasmitido en streming, contando en la sala con una importante representación de las personalidades políticas, jurídicas y empresariales de nuestro país; hubo limitación de aforo y distancia de seguridad.

El Rey ha señalado que «destacar la labor de los grandes juristas en nuestra sociedad tiene un profundo significado porque España es un Estado de Derecho pleno y moderno». «El respeto efectivo al Derecho es y debe ser siempre insignia, emblema y distintivo de nuestra democracia. Se trata de un elemento que se constituye en esencial de nuestra convivencia como pueblo», ha expresado.

El monarca dedicó unas palabras en homenaje al exministro de Justicia y expresidente del Congreso de los Diputados Landelino Lavilla, fallecido el pasado mes de abril, quien presidió durante años el jurado del Premio Pelayo.

«Permitidme que, en esta oportunidad, cuando estamos convocados para entregar el prestigioso Premio Pelayo, comience mi intervención rememorando la figura de quien, durante tantos años, presidió su jurado, Landelino Lavilla, que, tristemente, nos dejó el pasado mes de abril. Sirvan estas palabras iniciales como un sentido reconocimiento a su obra, a su legado y a su memoria«, expresó.

Además, ha indicado que un Estado de Derecho comporta «elevadas exigencias», de las cuales la más importante es «la plena protección de los derechos fundamentales de la persona», tanto en el orden político, «la libertad de pensamiento y creencias, de expresión, de asociación, reunión y manifestación»; así como también en el orden social, económico y cultural en todos sus aspectos.

Exige, además, ha recalcado, «un respeto efectivo al imperio de la ley, a la jerarquía de las normas y a la objetividad de la acción administrativa para la consecución de los intereses generales».

EL ESTADO DE DERECHO NO ES ALGO MECÁNICO

Felipe VI ha incidido en que el Estado de Derecho no puede ser para nosotros «algo rutinario, neutro y mecánico» ni «tampoco ajeno a los valores, ni insensible ante las necesidades sociales», sino que nuestro Estado de Derecho es «social y democrático, según la formulación constitucional» y por ello debe «alcanzar los altos ideales de libertad, justicia, igualdad y pluralismo político inherentes a la dignidad de la persona».

El monarca ha subrayado que Estado de Derecho «significa también el sometimiento de los poderes públicos a la Ley, el rechazo de la arbitrariedad y de la discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo o religión».

Asimismo, ha dicho que el Derecho debe «impregnar las relaciones entre las personas de cualquier condición, trabajadores o empresarios, pequeñas sociedades o grandes corporaciones, así como también entre los entes públicos, sean Administración General del Estado, Comunidades Autónomas o entidades locales».

Ha sido entonces cuando ha manifestado que «para su cabal funcionamiento resulta indispensable un sistema judicial independiente fruto, de la separación de poderes».

TRANSMITIR LOS VALORES DE LA JUSTICIA Y EL DERECHO EN LA ENSEÑANZA 

Ha afirmado que «para que esto sea posible, es preciso cultivar con esmero en nuestra sociedad el sentido humano del Derecho, que tiene el alto fin de proteger a las personas para que jamás sean degradadas ni pierdan su dignidad».

«De ahí la necesidad de transmitir a todos los ciudadanos los valores de la justicia y el Derecho desde la enseñanza primaria hasta la Universidad», ha apuntado.

El Rey ha añadido que premiar a los grandes juristas españoles resulta así una labor trascendente.

«Vosotros, desde la Mutua Pelayo, venís haciéndolo de modo sobresaliente. Si repasamos los nombres de los galardonados en todas las ediciones, descubrimos un elenco de personalidades que han prestigiado el Derecho y la práctica de la justicia, en los más altos niveles», ha indicado.

Del premiado ha subrayar tres rasgos que van más allá del hecho de ser un hombre de leyes.

«En primer lugar, su compromiso con el servicio público; su vocación de servicio al Estado con gran competencia, dedicación y profesionalidad, lo que debemos agradecerle. En segundo lugar, su compromiso social vinculado a la promoción por los poderes públicos de la realidad y efectividad de la libertad y de la igualdad, a las que se ha referido en su intervención y que constituyen una seña de su identidad. Finalmente, su compromiso con nuestra Constitución, cuyos trabajos de elaboración apoyó y de la que siempre ha resaltado su indudable significado político y dimensión histórica y su enorme trascendencia para la convivencia en la España de nuestros días», ha explicado.

Tomás de la Quadra-Salcedo conversando con el monarca tras recibir el premio. Foto: Casa Real
El Rey recibiendo el saludo del presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, y del presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas. Foto: Casa Real
El Rey, junto a la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet. Foto: Casa Real

Felipe VI ha señalado que Tomás de la Quadra-Salcedo se une así a los grandes maestros universitarios que han transmitido a las nuevas generaciones de españoles el conocimiento actualizado del Derecho. Ha recordado que «hay en ella ilustres representantes de la abogacía, de la magistratura y de la Fiscalía, junto a miembros destacados del Tribunal Constitucional y juristas de Estado, que proporcionan su consejo al Gobierno y a las más altas instituciones».

«Sin duda, es una tarea trascendente la que realizáis», ha apuntado.

El monarca ha emplazado a los presentes a continuar por esa senda de la transmisión del Derecho a las generaciones más jóvenes, «desde el firme compromiso con el Estado social y democrático de Derecho que nuestra Constitución consagra, que nos ampara y al que nos debemos como españoles».

Con el patrocinio de este Premio, Pelayo Mutua de Seguros quiere “trasladar a la sociedad los valores que desde las ciencias jurídicas han de fomentarse y protegerse por todos los juristas como ejes fundamentales en los que se asientan las sociedades democráticas de los Estados Modernos”.

Felipe VI expresó su reconocimiento a la Mutua Pelayo, a su presidente José Boada, por otorgar estos galardones desde hace más de un cuarto de siglo.

Entre sus premiados cuenta con una relevante representación del mundo jurídico.

SOBRE EL PREMIADO

Tomás de la Quadra-Salcedo (Madrid, 1946) es Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid y director del Doctorado en Derecho (Programa General).

En la actualidad ocupa la cátedra de Derecho Público.

Fue presidente de la Comisión General de Codificación, ministro de Administración Territorial de 1982 a 1985,  ministro de Justicia de 1991 a 1993, y presidente del Consejo de Estado desde 1985 a 1991.

Ha sido Miembro de la Comisión de Expertos en 1981 designada por el Gobierno para emitir informe y hacer recomendaciones sobre el desarrollo del proceso autonómico en España y en 2003 para redactar un nuevo proyecto de Ley de expropiación forzosa.

Premio Gascón y Marín de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, ha recibido la Gran Cruz Carlos III, la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort y la Medalla al Mérito Constitucional.