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Abogacía y oratoria: cómo mejorarla con tecnología

Felipe Herrera Herrera
Abogacía y oratoria: cómo mejorarla con tecnología
Felipe Herrera explica en su columna la importancia de las "soft skills", como la oratoria, y como potenciarlas mediante la tecnología.
23/6/2021 06:46
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Actualizado: 23/6/2021 06:46
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En el año 2016 se inició una nueva etapa, la 4ª Revolución Industrial, marcada por los grandes avances en robótica, inteligencia artificial, Internet de las cosas (IoT), impresión 3D y vehículos autónomos entre otros, provocando un antes y un después en un amplio sector del mundo laboral, como por ejemplo la abogacía.

Esto a su vez hizo que poco a poco las firmas legales comenzarán a valorar las habilidades blandas o «soft skills» incluso por encima de las habilidades duras o «hard skills».

Recordemos que, históricamente, la abogacía había valorado con especial atención las «hard skills», es decir, ese conocimiento puramente jurídico como puede ser tener el grado o máster, capacidad de memorizar o saber mucho de una especialidad o materia concreta.

Por tanto, desde entonces la abogacía se ha dado cuenta de que las «hard skills», son necesarias pero que las «soft skills», como por ejemplo la oratoria de la que hablaremos en profundidad a continuación, son imprescindibles para poder tener profesionales polivalentes que puedan ser productivos en todos los sentidos.

Antes de continuar conviene resaltar que las «soft skills» son aquellas aptitudes sociales, emocionales, resolutivas y de comportamiento que permiten a los profesionales del derecho desenvolverse mejor y obtener mejores resultados en cualquier situación.

Otro punto esencial que ha influido en que la abogacía comience a valorar las «soft skills» ha sido la pandemia y el aumento del teletrabajo, que ha hecho que se incremente el interés de las firmas legales por las «soft skills» aún más que antes.

De igual forma, es de notoria importancia destacar la evolución del perfil del abogado, ya que para llegar al que se requiere en la actualidad, hemos tenido que pasar por varios periodos:

El abogado en I que se demandó hasta al menos la década del año 2000 y que únicamente sabía mucho de leyes y jurisprudencia.

  El abogado en T que empezó a demandarse a partir de 2007 donde la vertical de la “T” reflejaba las habilidades legales y los conocimientos tradicionales adquiridos en la facultad de Derecho y la parte horizontal de la “T” reflejaba las áreas de tecnología y cambios en el flujo de trabajo que ahora también formaban parte del trabajo legal. Es decir, ya no implicaba saber solo de leyes, también hacía falta conocimiento y competencias en Design Thinking, el análisis de datos, la tecnología, la gestión de proyectos o el uso de herramientas comerciales, entre otras.

  El abogado Delta, que nace al observar que a los perfiles I y T les faltaba el lado humano de la abogacía. Este es el perfil que se demanda en la actualidad y que reúne tres aspectos imprescindibles: 1)conocimiento jurídico; 2) conocimiento de herramientas tecnológicas y flujos de trabajo; y 3) «soft skills» o habilidades transversales.

Como vemos, hoy en día el sector legal busca abogados polivalentes (abogados Delta) siendo imprescindible contar con estas habilidades blandas o soft skills como pueden ser la negociación y oratoria, aprender a gestionar el tiempo, saber delegar, la inteligencia emocional, la resiliencia o las habilidades de liderazgo que nos ayudarán a trabajar eficazmente con los clientes.

Llegados a este punto, vamos a descubrir cómo los abogados pueden mejorar sus habilidades de oratoria utilizando la tecnología que tenemos a nuestra disposición.

QUÉ ES LA ORATORIA

Empecemos por la definición del concepto, ¿qué es la oratoria? La oratoria es una habilidad muy útil en el entorno laboral y fundamental para aquellos profesionales, como los abogados y abogadas, que se relacionan a diario con clientes o con otro tipo de públicos.

Podemos definir la oratoria como el arte de hablar en público con elocuencia, con la finalidad de persuadir o conmover al auditorio.

Dicho esto, para ser abogado es necesario contar con habilidades personales y profesionales que permitan desempeñar la labor. Junto con la capacidad de análisis, un abogado debe ser capaz de argumentar adecuadamente cada situación, tanto a sus clientes como en los tribunales, y es aquí donde la oratoria juega un papel fundamental.

Ahora que conocemos su definición, ¿para qué sirve la oratoria en Derecho?

Esta capacidad es de gran utilidad para los abogados ya que, como negociadores, deben valerse de su capacidad de persuasión para inclinar la balanza hacia sus pretensiones.

Así pues, la comunicación es clave para que un abogado tenga éxito en su labor. Ya sea con un cliente, en una reunión de trabajo o en los tribunales, la capacidad de comunicar de forma clara y estructurada ayudará al abogado a reforzar sus ideas y debilitar los argumentos contrarios.

Las habilidades comunicativas no sólo potencian el liderazgo de un profesional, sino que sirven también para estrechar el vínculo de confianza con el cliente, algo fundamental para que los profesionales del derecho puedan hacer su trabajo.

Si bien algunas personas cuentan con dotes comunicativas naturales, la oratoria es una herramienta que se puede trabajar y mejorar, pero ¿cuáles son las claves para ello?:

• Dominio del tema: los profesionales del derecho deben conocer en profundidad el caso que van a tratar en todas sus vertientes, desde la personal hasta sus implicaciones jurídicas. Es ese conocimiento el que apuntalará su confianza y le permitirá construir un discurso estructurado, claro y con vocación de persuadir para lograr los objetivos marcados.

• Experto jurídico: más allá del caso concreto, un abogado debe mantenerse al tanto de los cambios jurídicos que afecten a sus sectores para saber cómo reaccionar ante cada situación.

• Estructura e improvisación controlada: la clave de un buen orador es construir el esquema de un discurso claro que será capaz de seguir al tiempo que improvisa las palabras concretas evitando leer directamente un documento. Para esto es necesario tener un claro dominio del tema que se aborda y ser un experto en la materia jurídica que le afecta.

Habilidades argumentativas: el orador debe ser capaz de construir argumentos sólidos para defender su posición y debilitar la postura del rival refutando sus ideas y argumentos.

Atención a la comunicación verbal y no verbal: más allá de las palabras que configuran un mensaje, el orador sabe y domina los gestos y el tono de voz con los que debe desarrollar su discurso en función del público y el objetivo que persiga.

La atención a estas claves ayudará a que un abogado mejore su oratoria, pero la maestría solo se logra con práctica y más práctica. Otra recomendación, si se me permite, es acudir a los tribunales para ver cómo se desenvuelven otros profesionales y aprender así de su experiencia.

COMO POTENCIARLA UTILIZANDO TECNOLOGÍA

Dicho esto, ¿cómo podemos potenciar aún más esta «soft skill» utilizando tecnología? Como bien sabemos, nuestra capacidad de atención por lo regular es muy baja y eso hablando de un entorno presencial.

Ahora, en un entorno online es infinitamente más baja, y es importante que lo tengamos presente ya que a razón de la pandemia hemos normalizado nuestras interacción a través de videoconferencia. Cuestión importante ya que implica tener que adaptar nuestra habilidad de oratoria al entorno online, un cambio total de paradigma ya que tendremos que conseguir que nos escuchen hasta el final a través de la pantalla.

A continuación ofreceré distintos trucos tanto técnicos como de presentación para captar la atención del públicoque nos esté escuchando a través de internet y conseguir que la abogacía nos escuche de principio a fin:

•  Usar dos pantallas: técnicamente solo necesitas una pantalla para hacer una presentación, pero cuando tienes dos ganas flexibilidad y capacidad de movimiento. Por ejemplo, en una puedes tener tus diapositivas y en la otra tus notas y apuntes lo que te dará mayor seguridad y control sobre lo que expones. También puede ser útil para controlar el chat, enviar enlaces y tener una relación más estrecha.

• No usar el wifi: estadísticamente al menos una vez al día el wifi falla y sería un problema si sucediera mientras estás realizando una charla. Lo mejor es conectarse directamente mediante un cable de red. Dicho esto, es importante tener una buena conexión de al menos 10 MBPS y si es mayor a 50 la experiencia de usuario será maravillosa. Recomendación para comprobarlo buscar en google un speed test y hacerlo.

•  Interactúa tanto como puedas: a mayor interacción el aprendizaje será más impactante. Para poder hacerlo te recomiendo que hagas preguntas retóricas u otras que busquen respuestas o incluso generar interacción a base de lanzar debates.

• Asegurate de que la imagen y el sonido sean buenos.

SOBRE LAS CÁMARAS

Respecto a la imagen debemos tener en cuenta cámara, encuadre e iluminación:

1.- Normalmente las cámaras integradas en los ordenador no son muy buenas, por tanto la recomendación es comprobar en ajustes su resolución. Lo que buscamos es que sea por lo menos de 720 píxeles. Si no es así busca una cámara externa (webcam) con un mínimo de 1080 Pixels.

2.- Encuadre, asegurate de estar en el centro de la imagen a la altura de quien te esté viendo, que se te vea bien el torso y el movimiento de las manos y la cara para intentar conectar al máximo con las personas que te ven.

3.- Iluminación, necesitas una fuente de luz de cara como por ejemplo, una lámpara de mesa enfrente de ti o un foco de iluminación.

SONIDO

Respecto al sonido, un gran error es utilizar el micrófono interno que viene integrado en el ordenador o smartphone, ya que capta todo el ruido ambiente y genera eco haciendo que se te escuche mal. Lo ideal es un micrófono externo como por ejemplo los auriculares del teléfono móvil que conectas y se escuchan muy bien.

Aprender a utilizar las funcionalidades básicas de la plataforma: seguro que todos hemos visto a profesionales del derecho ponerse nerviosos por ejemplo al no saber compartir pantalla. Para evitar situaciones embarazosas es importante dominar las funcionalidades básicas como programar una sesión y convocar, acceder y dar acceso a la sesión, poner tu cámara y micrófono pero también saber quitarlo cuando tengas que hacer silencio, usar el chat o compartir pantalla.

 CONCLUSIÓN

Como conclusión, el conocimiento puramente legal es totalmente necesario para los abogados y abogadas pero las soft skills son imprescindibles para destacar dentro del sector y ser un profesional completo.

Además, el mercado exige abogados Delta, que cuenten con conocimientos legales, conocimientos en tecnología y «soft skills» como la oratoria.

Por tanto, debemos convertirnos en este tipo de profesionales del derecho que no solo aportan valor a su firma legal si no también a nuestros clientes.

Por otro lado, la oratoria es una habilidad o soft skill imprescindible para todos los profesionales del derecho y debemos dominarla tanto en presencial como en «online».

Como decía Charles Darwin, “las especies que sobreviven no son las más fuertes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”, así que en estos tiempos complicados saber adaptarse es clave y mediante tecnología podemos hacer más eficiente, cercana e impactante nuestra habilidad de oratoria.

Por último, si deseas profundizar en esta materia, te invito a revisar el curso sobre “Soft skills y tecnología: las nuevas habilidades” que ofrecemos desde Legaltechies Academy.

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