La Fiscalía Provincial de Madrid solicita 32 años y 9 meses de prisión para un hombre acusado de matar a su pareja. Según el representante del Ministerio Público, durante la relación logró imprimir una situación de superioridad y dominación sobre su pareja y con sus dos hijas de corta edad, a consecuencia de la cual, la mujer vivió «una constante situación de miedo, angustia y temor», y nunca se atrevió a denunciar por miedo a las represalias.
El acusado responde a las iniciales de F. G. M. C., estaba situación regular en España, y tenía antecedentes penales no computables.
El crimen ocurrió en noviembre de 2019, en Madrid. La víctima tenía 31 años. Convivió con él hasta pocos días antes de los hechos, junto con las hijas menores de edad de los dos, de 10 y 8 años.
El juicio comenzará el próximo miércoles, 10 de noviembre, en la Audiencia Provincial de Madrid. Será juzgado por un jurado popular.
La Fiscalía le imputa los delitos de asesinato, amenazas, violencia física o psíquica habitual y maltrato en el ámbito familiar.
El representante del Ministerio Fiscal relata en el escrito de acusación que F. G. M. C mantuvo una relación sentimental con A. L. V. A. que se prolongó durante 11 años y fruto de la cual nacieron dos niñas. Según expone, a lo largo de estos años de convivencia, sometió a la mujer a «constantes» actos de amenazas, al tiempo que controlaba aspectos personales de su vida, como las personas con las que se relacionaba o las comunicaciones que mantenía con ellos.
La Fiscalía señala que la situación de sometimiento y control también consistió en proferir constantes humillaciones y menosprecios a su pareja que le causaron «un permanente estado de angustia, ansiedad, desasosiego y temor» que se extendió a sus dos hijas.
La mujer interpuso la primera denuncia contra él en 2009, tras atentar este contra su integridad física, a la que siguieron en 2011 otras dos por amenazas y vejaciones injustas.
Pese a ello, según la Fiscalía, el acusado mantuvo «casi a diario» su conducta delicita en el lugar donde residían, en presencia de sus hijas, «con la finalidad de menoscabar la integridad psíquica de su pareja», a quien de forma habitual se dirigía con expresiones tales como «hija de puta» o «te voy a matar, estúpida». Luego le pedía perdón y le prometía que iba a cambiar.
La mujer, para proteger a su familia, “y por el temor infundido de las amenazas que contra ella profería si denunciaba”, nunca denunció los hechos ni recibió asistencia sanitaria para su curación, manifiesta el Ministerio Público.
Destaca que ese maltrato fue ejercido de forma habitual y que incluso las hijas estuvieron expuestas a los «numerosos» episodios de violencia que el padre ejerció también ejercido sobre ellas.
La Fiscalía hace hincapié en que «el maltrato continuado puede provocar consecuencias muy graves desde el punto de vista de las salud mental de las personas y que pueden persistir aun cuando el maltrato haya desaparecido, con sintomatología frecuente como nerviosismo, tensión, tristeza, pérdida de autoestima, desesperanza, estado de hiperalerta y sobresalto, que pueden durar aún a pesar de desparecer el maltrato pues los efectos de este pueden presentarse o mantenerse a lo largo del tiempo”.
La mujer, finalmente, decidió en 2019 terminar la relación. El representante del Ministerio Fiscal, indica que pese a ello, el 17 de septiembre de ese mismo año, el hombre acudió al domicilio, donde le esperó sentado y semiculto entre los coches de la vía pública, portando una mochila donde llevaba un cuchillo de grandes dimensiones.
La víctima llegó al domicilio sobre las 18.30, y una vez en el portal, el acusado le sorprendió por la espalda y comenzó a
asestarle puñaladas en distintas partes del cuerpo mientras la mujer «llamaba desesperadamente a sus hijas solicitando ayuda», prosigue el relato de la Fiscalía.
Apunta que las niñas, alertadas por los gritos, salieron del piso tras bajar las escaleras del inmueble «presenciando los hechos descritos». Señala que en ese momento, en el que F. G. M. C. todavía con el cuchillo en la mano, lo exhibió a las menores, y «con intención de atemorizarlas, se dirigió a ambas niñas gritándoles que acababa de matar a su madre e instándolas a que subieran al piso si no querían que les hiciera lo mismo, generando un estado de terror en las niñas quienes subieron asustadas al piso superior».
La Fiscalía concluye que el acusado no aceptaba la ruptura, llegando en última instancia a quitarle la vida tras la negativa de ella a reanudar la relación sentimental.
LAS PENAS QUE PIDE
En concreto, la Fiscalía pide para él por el delito de asesinato 25 años de prisión, la privación de la patria potestad de sus hijas menores, y como pena accesoria la prohibición de comunicación y aproximación con ellas por tiempo
de 18 años. También interesa que se le imponga 10 años de libertad vigilada.
Por un delito de violencia física o psíquica habitual solicita ltres años de prisión, la privación del derecho a la tenencia y porte de armas por cinco años, y como pena accesoria la prohibición de comunicación y aproximación con sus hijas menores de edad durante cuatro años.
Por delito de maltrato en el ámbito familiar solicita un año de prisión y la privación del derecho a la tenencia y porte de armas por tres años. Por delito de amenazas reclama 9 meses de cárcel, y la privación del derecho a la tenencia y porte de armas por tres años.
Por otro delito de maltrato en el ámbito familiar pide un año de prisión, y la privación del derecho a la tenencia y porte de armas por tres años.
Por delito de amenazas reclama dos años de prisión y como pena accesoria la prohibición de comunicación y aproximación con sus hijas durante tres años.
Asimismo, solicita que el acusado indemnice a los familiares de la víctima y a las hijas comunes por la pérdida de la misma, con la cantidad de 100.000 euros para cada uno de sus progenitores, 50.000 euros a cada uno de los hermanos, y 250.000 euros para cada una de sus hijas.
F. G. M. C. fue detenido el día 17 de septiembre de 2019 acordándose su prisión provisional comunicada y sin fianza por auto del 19 de septiembre de 2019, dictado por el Juzgado de Violencia Sobre la Mujer número 4 de Madrid, ratificada por auto del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 7 de Madrid el 26 de septiembre de 2019, situación en la que se encuentra actualmente.