A pesar de su juventud, 29 años, Felipe Herrera hace tiempo que es uno de los grandes expertos en LegalTech y en derecho tecnológico de nuestro país. Un referente indudable. Esa es la razón por lo que Attolón, firma de servicios legales alternativos, lo ha fichado como socio para dirigir su área de LegalTech y derecho tecnológico.
Herrera, recientemente publicó el libro «Guía legal para una startup», que ya va por su segunda edición. Es el fundador del portal jurídico «A definitivas», socio de la consultora internacional Legaltechies y de la boutique legal Términos y Condiciones.
Además, es cofundador de Legaltechies Academy, una plataforma de formación «online» especializada en Legaltech y Transformación Digital en el sector jurídico, y responsable del área sobre protección de datos y Legaltech de la firma peruana Braasc & Partners, que accedió al mercado español de su mano y ya cuenta con sede en Palma de Mallorca y Málaga.
Responsabilidades, todas ellas, que seguirá ostentando por no ser incompatible.
«Para mí supone un absoluto orgullo formar parte de Attolon ya que los abogados de la firma tienen una media de 10 años de experiencia en los despachos más prestigiosos del sector y aparecen en los directorios de mayor reputación, destacados como los mejores abogados en su área de práctica», declara Herrera a Confilegal.
Y añade: «A pesar de ser el socio más joven, nunca he sentido que mi edad haya sido un problema a la hora de representar a mis clientes. Todo se resume en constancia, estudio y perseverancia sin atajos para hacerme respetar y lograr un trato a la altura de cualquier otro profesional que participe en el sector legal».
UNA FIRMA ALSP
La firma Attolón es lo que se conoce en el mercado como un ALSP, acrónimo que se corresponde con la denominación anglosajona «Alternative Legal Services Providers» o Proveedores de servicios jurídicos alternativos, que ofrecen y prestan servicios legales de forma distinta a la tradicional.
Atentos a la evolución de la economía digital y a las nuevas necesidades del mercado, apuestan por una metodología más ágil, una relación más cercana con el cliente y el uso intensivo de tecnologías que facilitan su trabajo.
«Una de las premisas principales de una firma ALSP es construir un equipo jurídico externo para garantizar la calidad y la flexibilidad en la prestación de los servicios legales. Por eso, lo que se busca es tener al mejor profesional en cada ámbito del derecho pero las condiciones nunca implican que ese externo tenga que abandonar su anterior puesto de trabajo para unirse a ellos», concluye Felipe Herrera.