«Jueces robot» y comunicaciones en «Blockchain»: Una realidad cada vez más cercana en España
La Inteligencia Artificial puede ayudar a los jueces y magistrados a ser más rápidos y eficaces, analizando documentos y proponiendo, incluso, borradores de sentencias en asuntos simples. Los "jueces robot' son ya una realidad que ahora está explorando este grupo de jueces tecnólogos y de ingenieros informáticos bajo el paraguas del CGPJ.

«Jueces robot» y comunicaciones en «Blockchain»: Una realidad cada vez más cercana en España

Un grupo del CGPJ, formado por 6 magistrados y 2 informáticos, exploran la aplicación de la Inteligencia Artificial y el "Blockchain" a la Justicia
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21/2/2022 02:31
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Actualizado: 23/2/2022 16:55
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La creación de este grupo de expertos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), bajo el nombre «Tecnología, Inteligencia Artificial y Administración de Justicia», bien podría suponer la base de un guión de una serie de televisión de intriga, diseñada en tramas de diferentes niveles, con un título como «Llamados para cambiar la Justicia con ‘jueces robot'». O algo por el estilo.

Porque si sale bien, los 15 o 20 folios que tienen previsto producir para el próximo mes de junio con sus conclusiones y propuestas de aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) y el «Blockchain» podrían contribuir a transformar el funcionamiento de la Administración de Justicia de una forma que, parafraseando a Alfonso Guerra, «no la va a conocer ni la madre que la parió».

Contando, claro está, con el visto bueno del Ministerio de Justicia, el CGPJ, las 12 Comunidades Autónomas con competencias transferidas y, por supuesto, la Fiscalía General del Estado, que estamos en tiempos de cogobernanza –lo que antes se llamaba consenso– y es preciso el acuerdo previo.

El grupo funciona bajo el paraguas de la Sección de Formación Continua y Especializada, el apoyo de uno de sus responsables, María Jesús Millán, y del vocal del CGPJ, Juan Manuel Fernández, expresidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra; un convencido de que las nuevas tecnologías son la respuesta a los problemas de lentitud de la Justicia.

JUECES TECNOLÓGOS

El capitán de este grupo de jueces y magistrados tecnólogos es Eloy Velasco, destinado en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Lo mismo que Joaquín Delgado –aunque provisionalmente–, quien tiene su destino en la Audiencia Provincial de Madrid.

Velasco y Delgado son dos referentes reconocidos en este campo. Sin duda alguna, los pioneros en analizar los futuros cambios legales que hay que hacer para adaptarse a las transfornaciones que trae consigo la innovación tecnológica.

Nieves Buisán es magistrada de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de esa misma Audiencia Nacional y experta en protección de datos. Javier Ercilla es titular del Juzgado de lo Social 10 de Las Palmas de Gran Canaria y un super experto en programación. Cristina Sanz es magistrada del Juzgado de Primera Instancia 8 de Madrid, también una avanzada en esto de las nuevas tecnologías.

Y Carlota Cuatrecasas, juez del Juzgado de lo Penal número 1 de Terrassa, Barcelona, quien está a punto de leer su tesis, precisamente, sobre la aplicación de Inteligencia Artificial a la Justicia. Para lo que ha pasado un tiempo en Estados Unidos y en Argentina, donde, desde 2017, viene aplicándose el programa Prometea, que permite, mediante la IA, aceptar a trámite una querella en tres minutos, después de que la máquina haya revisado todos los requisitos exigidos, por ejemplo.

Los magistrados implicados representan a todas las jurisdicciones principales: penal, civil, contencioso-administrativo y social.

Completan estre grupo los ingenieros informáticos Santiago Márques y Cristina Muñoz-Aycuens.

jueces robots
El magistrado de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, capitanea este grupo de juristas tecnológos e ingenieros informáticos cuyas propuestas, sin duda, contribuirán a cambiar la forma de trabajar de los jueces, letrados de la Administración de Justicia, funcionarios y fiscales. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

SON ‘JUECES ROBOT’ NO HUMANOIDES

«Cuando hablamos de ‘jueces robots’ no nos estamos refiriendo a robots con apariencia humanoide sino a la aplicación de la IA y el ‘Blockchain’ a la Administración de Justicia, para aprovecharnos de sus ventajas, que son indudables», explica Eloy Velasco, exmagistrado del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional.

«Nuestra misión es la de elaborar un catálogo de herramientas que valgan para las cuatro jurisdicciones. Una de ellas podría aplicarse a las ocupaciones. Mediante la aplicación de un algoritmo, y el acceso a las bases de datos consiguientes, podría demostrarse en tiempo real que la casa del dueño efectivamente ha sido ocupada por lo que se procede de inmediato al lanzamiento de los que se han metido dentro. Este es solo un ejemplo», cuenta Velasco.

«También podría contribuir a solucionar a reclamaciones de cuantías pequeñas –en Estonia es la Inteligencia Artificial la que falla en casos de hasta 7.000 euros–, a asuntos de cláusulas suelo, en las que las demandas son casi idénticas las unas a las otras y las contestaciones de los bancos, lo mismo, o a divorcios sin oposición, que son muy simples», añade.

Pero, sobre todo, a las instrucciones complicadas de casos.

La tecnología «Blockchain» permite interactuar internamentre dentro de la Administración de Justicia, incluyendo el envío de documentos y expedientes.

«Como, yo juez, no tengo tiempo de leerme 15.000 folios, de los cuales hay 4.000 de operaciones económicas complicadísimas, en función de cómo ‘algoritmice’ yo la revisión que hace la máquina, en dos minutos me busca las prescripciones, si hay operaciones contrarias a la lógica, etcétera. Y me salen 15 o 20 páginas raras con anomalías, que, como juez, me pongo a estudiar para ver si hay operaciones sospechosas de blanqueo, de fraude o si no se han pagado impuestos a Hacienda. Con estas herramientas me ahorro siete meses de estudiar el sumario», precisa.

Velasco opina que tanto la IA como el «Blockchain» va a cambiar la forma de trabajar de los jueces, que van a ser más eficaces.

«Con la aplicación del ‘Blockchain’ las comunicaciones van a estar plenamente securizadas. Los exhortos serán inmediatos. Pasaremos, de verdad, al siglo XXI desde una forma actual de funcionamiento, en gran parte, del siglo XIX».

Y refiere que la IA se está aplicando en los tribunales del mundo para valorar el riesgo de fuga, «que es la madre del cordero de la prisión provisional. Saber si la persona se va a escapar en el periodo que falta para el juicio o no. Es el sistema ‘Scoring‘. Con las siguientes variables: 3 puntos si está arraigado, 5 si tiene trabajo… Cuantos más puntos, menos riesgo de que se vaya a fugar».

Según Velasco, en el mundo que viene va a haber una gran colaboración de los ingenieros informáticos porque ellos son los que van a «algoritmizar» los parámetros que necesitan los jueces para ser más eficaces.

«Las cosas que haga mejor la máquina, las hará la máquina, y lo que hagamos mejor los jueces, lo seguiremos haciendo», resalta Velasco.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL: APLICABLE A TRES ÁREAS CONCRETAS

Su compañero Joaquín Delgado comparte con Velasco el entusiasmo del uso de las nuevas tecnologías.

«La aplicación de la Inteligencia Artificial sin duda marcará un antes y un después. Porque cubrirá tres áreas vitales: Por una parte ayudará al juez, por otra, a la oficina judicial, y también a la gestión de recursos», cuenta Delgado.

Asistirá al juez a tomar decisiones de una forma más fácil, ahorrando tiempo. Podría proponer, incluso, borradores de sentencias en casos simples Ayudará, sin duda, a valorar las pruebas, si existe riesgo de reiteración delictiva o riesgo para la víctima de violencia de género.

«Pero la última palabra siempre la tendrá el magistrado», aclara el magistrado.

Joaquín Delgado, como Velasco, es una autoridad en este campo. Recientemente publicó el libro «Judicial-Tech, el proceso digital y la transformación tecnológica de la Justicia». Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

En este sentido, la IA operaría para los jueces de la misma forma que los abogados generales del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), una figura importada del sistema judicial francés.

Su función es estudiar los casos importantes y proponer al tribunal de cada caso unas conclusiones que pueden seguir o no. De hecho, los tribunales las siguen en un 67 %, pero en un 33 %, no.

Para la oficina judicial también podría ser una gran herramienta, porque automatizaría la tramitación y acortaría los distintos actos procesales, por una parte. Y por otra, contribuiría a acercar la justicia al ciudadano mediante la puesta en marcha de robots tipo «Siri», a los que se podría hacer preguntas simples y recibir respuestas, asesorar sobre los derechos a ejercer.

«¿Y qué decir para la gestión de recursos? La Inteligencia Artificial porporcionaría buena información a los responsables de la gestión de la Administración de Justicia. El Ministerio o las Comunidades Autónomas con competencias transferidas dispondrían de una herramienta de predicción como nunca habrían podido soñar», destaca.

El objetivo, subraya Delgado, en la misma línea que su colega y amigo Velasco, «es proponer soluciones tecnológicas para que los jueces podamos hacer mejor nuestro trabajo. Ni más ni menos».

La primera reunión la mantuvieron el 10 de febrero pasado. El horizonte se llama junio. En ese mes conoceremos sus propuestas.

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